La ciclista Scarlet Cortés vive quizá el momento más dulce de su carrera. Su paciencia y trabajo han dado frutos. En el reciente
Panamericano de Pista realizado en el velódromo de Peñalolén, obtuvo la medalla de bronce en la prueba de eliminación. Fue la única chilena en conseguir una presea en ese evento.
Este jueves, la destacada deportista de 26 años conversó con Agenda Deportes de Emol TV y habló de su logro.
"El año pasado tuvimos un Mundial en Chile y fue bastante estrés, porque cuando se compite en casa hay mucha presión, se exigen mucho los resultados. En este campeonato Panamericano el nivel de presión y estrés era el mismo. Después que se logra el resultado, viene un descanso.
Estoy contenta con el logro que obtuve, fue una meta que me había puesto hace muchos años, el ser medallista en la prueba de eliminación y yo sé que en algún momento voy a ser campeona panamericana", afirmó.
Scarlet ha estado prácticamente toda su vida a borde de una bici. Su historia en el ciclismo partió cuando era una niña muy chica y no se puede narrar sin mencionar a su hermana.
Scarlet tiene una gemela llamada Franchesca. Partieron andando en bici en el pasaje, para divertirse, hasta que un día las contactó un entrenador que tenía un pequeño club. Franchesca aceptó la invitación y comenzó a ir al velódromo del Estadio Nacional a entrenar, pero Scarlet rechazó el ofrecimiento.
"Yo decía que no me interesaba. Llegábamos del colegio, ella hacía sus cosas y se iba a entrenar y yo me quedaba en la cama, acostada. Yo dije: 'Voy a hacer algo por mi vida' jaja. Mi hermana me invitó y me encantó. Era como mi ambiente, era como si yo hubiese nacido para andar en bicicleta, me sentía en mi salsa. Empezamos a entrenar, con los primeros objetivos que fueron los Juegos Escolares del 2013", comentó.
"En ese momento, mi hermana me ganaba y dije: 'Voy a entrenar solo para ganarle a mi hermana' jajaja. Las dos ganamos en los Juegos Escolares representando a la región. Después seguimos trabajando, en la categoría junior fuimos campeonas panamericanas de la prueba de Madison", agregó.
A Scarlet le dicen "Chinita" porque, a diferencia de su gemela, tiene los ojos un poco más rasgados. Entre ellas había una rivalidad sana, estaban acostumbradas a hacer todo juntas desde siempre.
"Cuando sales de cuarto medio o te dedicas al deporte o a entrenar. A mi hermana le iba muy bien en el colegio. Yo era más desordenada, siempre fui más rebelde. A mi hermana le fue bien en la PSU, se ganó una beca y comenzó a estudiar ingeniería en control de gestión. Ella dijo: 'Voy a empezar a ir a la universidad y voy a entrenar'. Yo solo me dedicaba a entrenar y la ayudaba a ella a que lograra sus entrenamientos. En un momento ella se ve colapsada y me dijo: 'Voy a retirarme, a mí solo me gustaba el ciclismo por los viajes, por pasarla bien, pero no me gusta sufrir'. Yo seguí. El proceso en que ella se retiró fue muy duro para mí, siempre estaba con una mano derecha, con una partner, tuve que aprender a hacer las cosas sola", relató la actual seleccionada nacional.
Sufrió el "desapego", pero poco a poco se hizo más independiente. Hoy tiene una carrera sólida. Ha ganado medallas panamericanas, también ha destacado en Juegos Sudamericanos y Juegos Bolivarianos. Su gran sueño son los Olímpicos de Los Angeles 2028.
"Es muy fácil caer y no salir de ahí
No ha sido un proceso lineal, reconoce que hubo momentos en los que pensó que "había perdido la chispa".
"Pasa mucho que cuando uno es joven como que quiere los resultados muy rápido, me he dado cuenta que hay que trabajar mucho tiempo, meses y años, y ahí recién se van a ver los buenos resultados. Yo trabajo con una psicóloga y ella me ha ayudado mucho en darme herramientas para seguir creciendo, a veces una combina la vida personal con la deportiva y no sabe cómo resolver. He aprendido a crecer en los dos ámbitos y he sabido solucionar los problemas", aseveró.
"A través de mi psicóloga encontré un espacio donde me puedo desahogar y comprender. Pasa que como deportista eres incomprendido.
Tienes ganas de ser muy bueno, de ser medallista de oro y cuando no logras eso... Es muy fácil caer y no salir de ahí", prosiguió.
La "Chinita" también agradeció a su entrenador, Miguel Burgos. "Yo cuando comencé era una niña caprichosa, muy llevada a mis ideas, con él he logrado ser más paciente, más aferrada a mis objetivos". El coach, además, la motivó para que entrara a estudiar nutrición y dietética en la universidad.
Un momento familiar muy duro
El año pasado Scarlet tachó un objetivo de su lista. Por fin pudo correr en un Mundial. Lo hizo en el velódromo de Peñalolén, arropada por su familia. Su hermano pudo estar en las graderías y para ella fue muy emocionante. Poco tiempo atrás, él estuvo muy mal de salud, entubado.
La ciclista en esa ocasión habló después de una carrera y se la dedicó a su hermano. Hoy recordó ese episodio. "
Fue una de las etapas más duras de mi vida. Somos cinco hermanos y entre todos teníamos que cuidar a mi mamá y decirle que mi hermano iba a salir adelante, que iba a ser fuerte. Él tuvo una enfermedad muy grave, casi lo perdemos. Fue un proceso muy duro. En mis entrenamientos, mi entrenador fue quien más me apoyó. Yo llegaba a entrenar con lágrimas en ojos y decía: 'Esto lo dejo acá y me concentro'. Pero era más fuerte que yo. Mi entrenador me dijo 'flaca, tú tienes que salir adelante, porque estás logrando todo lo que hemos soñado'. Él fue una gran contención", apuntó.
Mientras su hermano estaba en el hospital, ella obtuvo una medalla en un panamericano en Asunción previo al Mundial. "Si no hubiese pasado por ese proceso, tal vez no hubiese logrado la medalla. Entendí que los procesos son difíciles y en rendirse está el error. Verlo en el Mundial fue hermoso, porque ver a mi hermano hospitalizado, con medicamentos, dormido, fue una etapa muy difícil. Después al verlo sentado en el velódromo ahí me di cuenta que valía todo", narró.
Un dardo al machismo
Luego de obtener el bronce en el Panamericano de Pista de Santiago la semana pasada, Scarlet festejó en el velódromo junto a su entrenador y a su masajista.
"Ella es una contención en ese espacio, el ciclismo sigue siendo un lugar muy machista. Entonces, yo sigo creciendo y me gustaría erradicar eso", afirmó.
Siguiendo en esa línea, profundizó: "Yo creo que esto tiene que ver con que antes el ciclismo chileno era muy grande. Estaba la Vuelta a Chile, campeonatos en Santiago sobre todo. Fue mucho crecimiento a nivel de hombres. Hoy una va a correr y hay muchas más carreras de hombres que femeninas. Entonces, ha costado cambiar eso, especialmente en la pista. Ahora está cambiando. Hace muchos años las mujeres estamos obteniendo logros, vamos por buen camino. La idea es seguir buscando los recursos como en este año, que vamos a ir a dos Copas del Mundo y van a llevar a cinco mujeres y a cinco hombres. La Federación ha cumplido un tremendo rol".
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