La Universidad Católica reprobó su primer examen en la Copa Libertadores. No supo aprovechar la localía y terminó perdiendo 2-1 ante Boca Juniors. El equipo de Daniel Garnero fue de menos a más y se encendió sobre el final, pero no le alcanzó y sumó su primera derrota en el torneo.
Sin embargo, hubo otro examen que la UC, o Cruzados más bien, sí aprobó: La seguridad y organización.
Pese a todo el revuelo generado en la previa, con idas y vueltas con la Delegación Presidencial, alcaldesa, Boca y hasta la Conmebol, el panorama quedó claro a pocos días del cotejo.
Mayor dotación policial, seguridad privada y otra serie de medidas para garantizar la seguridad fuera y dentro del recinto, considerando además que se respetó el reglamento Conmebol y llegaron 2 mil hinchas de Boca.
En específico, fueron tres anillos de seguridad, 400 carabineros, 329 guardias privados y 44 robocops, que además usaron cámaras corporales.
Los fanáticos xeneizes, tal como estipuló la organización, subieron al estadio entre 17:00 y 18:00 horas, por una vía alternativa con motivo de no toparse con la barra cruzada.
Los hinchas fueron escoltados por Carabineros y se les exigió el pasaporte para acceder al estadio.
Los dos mil forófos xeneizes abarrotaron el sector que Cruzados les dio.
Y no hubo violencia. Pese a que en la previa se comentó que hinchas de Boca compraron entradas con carnet chileno y que podían incluso haber infiltrados, nada de eso pasó. O nada de eso provocó incidentes.
Sebastián Sellaro, periodista del medio partidario Somos Boca y que relató el partido desde la zona de prensa del Claro Arena, alabó en su transmisión a la organización.
"Gran atención de prensa aquí en el estadio de la Católica, todo perfecto. La ubicación privilegiada sobre la mitad de cancha prácticamente, y un estadio al cual arribamos sin ningún tipo de problemas, con una organización perfecta. Da gusto cuando vienes a recintos de esta magnitud. Hemos ido al Estadio Nacional, y tiene otra maña para poder entrar y hacer el laburo, para poder trabajar de manera ordenada. Aquí fue todo perfecto", dijo.
También, Cruzados ya este miércoles, horas después de consumada la derrota, "celebró" que el partido transcurrió sin novedades que lamentar.
"Anoche volvimos a la Copa Libertadores en un partido de alto interés mediático, y el Claro Arena estuvo a la altura de un escenario de clase internacional. Pero lo más importante fue lo que mostramos como hinchada: todos Los Cruzados dimos un ejemplo de cómo se vive el fútbol con respeto. Su comportamiento fue ejemplar y merece todo nuestro reconocimiento, porque nos permite cuidar nuestra localía y evitar sanciones que afectan al club. También extendemos el agradecimiento a la hinchada visitante por su correcta conducta", publicó el cuadro franjeado en twitter.
También hubo elogios para el Claro Arena y la cancha. Sellaro acotó en su relato que el césped se veía "realmente en perfecto estado, casi una alfombra. Impresionante, una alfombra. Perfectamente impecable".
En tanto, Juan Mutti del medio partidario Modo Boca, se deshizo en loas. "Un estadio hermoso. Me encantó, tiene una mística bárbara, me parece innovador, con el tema del campo de juego que sea césped sintético. Me gustó mucho la afición, muchísimo la gente, cómo empujó al equipo, pero se encontró con un Boca que golpeó en los momentos justos. Pero la cancha, la verdad, me sacó el sombrero. Me encanta. La más linda que vi en Chile", dijo a Emol.
Sobre la polémica en los días previos, fue sincero: "Hay que tener las reglas claras para todos. Si hay un mínimo de 2 mil no tiene por qué haber una discusión en eso. También cuando vayan los hinchas de la Católica para Boca, ahí también se respetará. Entiendo el contexto político, social, el recuerdo en Avellaneda, hubo recaudos que tuvieron que tomar. Tanto la afición de la UC como la de Boca pueden llevar adelante este tipo de espectáculos muy bien y con muchísimo respeto, sabiendo que esto es fútbol".
Más allá del temor en la comuna de Las Condes, sus vecinos y la Delegación Presidencial (que incluso no aceptó el partido en primera instancia), aparte de atochamientos normales para un partido de esta magnitud, no hubo mayores incidentes que lamentar. La UC demostró que estuvo a la altura de organizar un duelo copero y de clase internacional ante uno de los equipos más grandes de América.