Ziomara Morrison es una figura histórica del deporte chileno. La basquetbolista ha brillado en distintas ligas alrededor del mundo y es la única jugadora nacional que ha llegado a la WNBA.
Ziomara tiene 37 años y dejó su casa cuando tenía 15. Por ese entonces, era una adolescente de Pedro Aguirre Cerda con ganas de seguir mejorando como jugadora y partió sola a Italia. Nunca paró. Actualmente está en el Rapid Bucarest de Rumania y va por un nuevo título. Hoy conversó con Agenda Deportes de Emol TV y contó cómo vive el presente.
"Llevo más tiempo fuera de Chile que en Chile. Me acostumbré a viajar, a estar de un lugar a otro, a vivir con mis cosas en dos maletas. Pero sí cansa a veces, sobre todo que el año pasado tuve hartos meses en mi casa con mi familia. Echo de menos. Yo creo que un añito más y Ziomara se retira. Sigo disfrutando mucho jugar, si no no lo haría. Es mi pasión, mi trabajo, me encanta jugar. Pero ya tengo 37 años y mi cuerpo lo siente. Llega el final del día y estoy muerta, no puedo moverme", declaró entre risas.
Antes de llegar a Rumania, la pívot tuvo un paso por Israel. Fichó por el Hapoel Lev Jerusalem.
Sin embargo, la etapa en ese club terminó de manera abrupta cuando se desató el conflicto bélico entre Israel e Irán.
"Una vez que firmé tengo la noción de que hay cosas que pueden pasar, estoy en una zona de peligro, pero es distinto pensar que puede pasar a que pase. Tú sientes los misiles que están siendo interceptados en el cielo, pero no sabes qué tan cerca estás. Solo se siente el boom, tu departamento vibra y se mueve. Tú dices: 'No tengo nada que hacer si pasa algo, si cae el misil aquí mismo'. Yo estaba en una habitación de seguridad, pero si cae un misil da lo mismo, no me va a proteger. Fue bastante estresante", comentó.
"¿Si temí por mi vida? Sí. Yo no había experimentado de que se te moviera la casa porque están lloviendo misiles encima. La mayoría se intercepta y todos dicen que es súper seguro, pero no es algo agradable (...) Es el sentimiento de que no puedes hacer nada, impotencia. No puedo salir corriendo, no puedo defenderme", agregó.
Ziomara contó cómo se enteró de lo que estaba pasando con el conflicto. Tenía un día libre, iba a salir con unas compañeras a comer y se despertó con la alarma por los bombardeos.
En ese momento, tomó su celular. Había muchísimos mensajes de la gente del equipo explicando la situación y cuáles eran los pasos a seguir. La basquetbolista hizo un video, lo subió a sus redes sociales y dijo que no podía contar cómo la iban a sacar del lugar en el que estaba.
"Nosotros nos fuimos en el avión del equipo masculino del club. Había mucho estadounidense y se había dicho que los estaban buscando. Eran un target para matar. No podía decir cómo nos iban a sacar por miedo a eso, eran dos buses llenos de extranjeros", declaró.
Para salir de Israel, la deportista relató que los llevaron hasta Egipto por tierra. Fue un viaje por el desierto que duró alrededor de cuatro horas. En la frontera, pasó caminando y después de 30 minutos se subió a otro bus hasta un aeropuerto que tuvieron que adaptar, porque no era internacional. Esperó un largo rato hasta que pudo subirse al avión.
"Llegamos a la frontera, estábamos bajándonos del bus y nos suenan los teléfonos, había un misil entrando a la zona y teníamos que protegernos. Estábamos en la frontera, había unas oficinas y ya. No había búnker, no había nada. Me acuerdo que estaba a un lado el Mar Muerto a un lado, la carretera y una montaña. Yo decía: '¿Dónde corro?'. Gracias a Dios fue una falsa alarma. No había sentido ese temor. Una vez estuve jugando en Turquía y había una guerra cerca, escuchaba los aviones y nunca algo así", rememoró.
Su paso por la WNBA
En febrero de 2012, Ziomara hizo historia para Chile. Firmó contrato con San Antonio Stars de la WNBA.
En la entrevista, explicó cómo terminó en la liga estadounidense.
"Yo estaba jugando en España, haciendo muy buenos partidos y les ganamos a las campeonas de Europa. Alguien vio ese partido y me llamaron al trainig camp. Mi agente me llamó, yo no sabía mucho de la WNBA, tampoco sabía la magnitud de lo que estaba pasando. Para mí fue una gran sorpresa", comentó.
Estuvo un año en el equipo de San Antonio y después tuvo otra experiencia en un cuadro de la WNBA. Se puso la camiseta de Indiana Fever.
Fue un período corto. Reflexionó sobre lo mejor y lo peor que vivió.
"Lo mejor fue conocer, estar ahí, ver de qué se trata la mejor liga del mundo. Es un mundo aparte, muy distinto a cómo se vive el basquet en Europa. Por el tema de organización, es todo más show y toda la cosa. Es completamente distinto", apuntó.
"Lo peor fue que no me supe adaptar. Para mí fue muy distinto el tema cultural con mis compañeras, con mi entrenador. Fue algo que en el minuto no tuve el deseo de seguir ahí. Sentí que es algo que hice, check, pero me quedé con un sabor un poco amargo", prosiguió.
Siguiendo en esa línea, profundizó y contó por qué le costó adaptarse: "Por ejemplo, en Europa la extranjera siempre juega 30 minutos. Tienes un rendimiento y mientras mejor lo haces más juegas. Sentí que no era el caso en la WNBA, sentí que daba lo mismo cuanto me esforzara, no me iban a dar espacio. Siempre me preguntaban de qué universidad venía y yo no venía de ninguna universidad. Me recuerdo una vez que estaba jugando muy bien y me frustré muchísimo con uno de mis entrenadores. Viene el entrenador y me dice: 'Zio, lo estás haciendo muy bien, estás ayudando a que las demás sean mejores'. Ahí entendí que ese era mi rol y era un gol que no me sentía preparada para vivirlo. Hubo un partido que jugué como 14 minutos y metí como 15 puntos y yo dije 'ahora sí, ahora ven lo que puedo hacer'. Y al otro día cero minutos. 'Ayer te demostré que puedo estar aquí'. En ese momento dije 'esto no es para mí'".
Después de ella, ninguna otra basquetbolista nacional ha podido llegar a la WNBA. Ziomara sabe que es un proceso muy difícil para una chilena.
"Para llegar necesitas ser profesional y no hay muchas jugadores profesionales en Chile. Las jugadoras están decidiendo jugar y quedarse en Chile. Hay que salir, hay que venir a Europa, a otros países, destacar, demostrar que eres profesional, demostrar que puedes jugar contra las mejores para que te vean. Sinceramente, no lo veo de otra manera", aseveró.
En ese sentido, contó cómo se fue ella al extranjero. Fue a un campus en Argentina, allí la vio un agente y ese agente le consiguió equipo en Italia.
Ziomara dice que hay que encontrar y aprovechar oportunidades, aunque también es consciente de la realidad que hay en Chile.
"Para la realidad de Chile es difícil profesionalizar. Veo muy difícil que encuentren recursos para poder pagarle a 12 jugadoras y que se dediquen solamente al basquetbol. Eso no pasa. Yo creo que no hay ninguna jugadora que viva 100% del deporte. La opción que existe para una chilena es salir al extranjero, el mejor caso es Europa. Está la EuroCup, la Euroliga, las mismas jugadoras que juegan WNBA están en Europa (...) Muchas jugadoras no están dispuestas a dejar Chile, a dejar la familia. Es duro y lo encuentro completamente aceptable porque es un sacrificio", reflexionó.