Minuto 68 de partido. La Universidad Católica no juega bien en el Claro Arena y empata 1-1 ante Unión La Calera.
Clemente Montes agarra la pelota, elude a un par de rivales y se mete al área.
Sin embargo, el extremo se lanzó un "piscinazo" buscando el penal y el juez Nicolás Gamboa, no le creyó. Y es que no hubo contacto. Segunda amarilla y expulsión.
Una irresponsabilidad del jugador,
que ya se había ganado una amarilla en el primer tiempo por ir a destiempo a cruzar al arquero rival cuando ya tenía la pelota en su control. Incluso esa jugada por sí sola pudo ser algo más.
Una roja que fue clave para que La Calera luego marcara el 2-1 final, en un partido que era fundamental para la UC: Si ganaba, queda líder.
Daniel Garnero habló luego en conferencia y le mandó un recado al jugador: "La expulsión termina perjudicándonos mucho. Esas son las cosas que cuestionamos y exigimos. Todo lo que viene de afuera, si se equivoca el árbitro, el rival... Nosotros no nos podemos pegar un tiro en el pie y en esta situación fue todo nuestro".
La expulsión de Montes no solo perjudicó a la UC en la derrota con los caleranos, sino que también deja a Garnero sin la posibilidad de alinearlo en el clásico universitario del sábado, contra la Universidad de Chile.
Por si fuera poco, antes de ver la roja, el propio extremo se había enfrascado en una fuerte discusión con su compañero Sebastián Arancibia, recriminándole a viva voz y muy enojado por una jugada.
Los otros arrebatos...
Pero lo del delantero de 24 años no es nuevo. De hecho, ya había sido expulsado en este Torneo Nacional. En la segunda fecha, cuando la UC ganaba 2-0 a Deportes Concepción, Montes vio la roja tras tirar una patada desde el suelo a un rival. Se fue furioso de la cancha.
Es uno de los tres jugadores con más expulsiones en lo que va de Torneo Nacional.
No solo eso... El extremo protagonizó otra fuerte polémica cuando, en la derrota 1-0 ante O'Higgins, se peleó con su compañero Matías Palavecino.
Al formado en la UC no le gustó nada que el "10" agarrara la pelota para un tiro libre y le dio un cabezazo que bien le pudo costar la roja.
"Está clarísimo que no corresponde esa reacción, pero la emocionalidad de querer ganar te lleva al límite. Quizás me sentía con mucha confianza, muy preparado para patear el tiro libre porque veníamos trabajando. Después en el camarín volvimos como si nada, todos queríamos ganar. La situación quedó allí, lo hablamos en la semana y en la interna quedó como si nada", explicó Montes después.
Lo cierto es que el jugador sigue sumando episodios similares. Su descontrol parece una constante. Los hinchas se han mostrado bastante críticos y se perderá el clásico por simular. Un problema más para Garnero.