Escándalo en el fútbol español. El portero argentino, Esteban Andrada, el mismo que quiso Fernando Ortiz para Colo Colo a principio de año, perdió el control y agredió a rivales en el duelo entre Huesca y Zaragoza.
El meta, de 25 años, sencillamente enloqueció. Algo le dijo el jugador Jorge Pulido y el trasandino le dio un empujón. El árbitro le mostró la amarilla -ya tenía- y el fue expulsado.
Pero lo peor vino después. Andrada perdió los estribos. Corrió y le lanzó un tremendo puñetazo a un rival. Todo explotó en el campo de juego.
El argentino no fue el único expulsado. Luego del escándalo, el VAR llamó al juez y expulsó al meta del Huesca, Dani Jiménez. Lo captaron agrediendo a Estrada en medio del lío.
En España ya aventuran que el meta trasandino podría recibir una sanción de 10 partidos.
Tras lo ocurrido, el ex Boca Juniors ofreció disculpas por el escándalo que protagonizó.
"Estoy muy arrepentido de lo sucedido. No es una buena imagen para el club, para la gente y para un profesional como lo soy. Le quiero pedir perdón a Jorge Pulido porque somos colegas. Me desconecté en ese momento y aquí estoy para acatar lo que diga la Liga. Si quieren que vaya a hablar para dar explicaciones, iré", dijo el trasandino.
Agregó que "A lo largo de mi carrera solo he tenido una expulsión y fue por tocarla con la mano. Fue una situación límite, me salí del contexto y reaccioné de esa forma. No lo volvería a hacer porque soy una persona pública y un profesional con muchos años de carrera".