Una tremenda crisis azota al tenis mundial de cara a lo que será Roland Garros, el segundo Grand Slam del año. Existe una rebelión de tenistas, encabezados por los
número 1 Jannik Sinner y Aryna Sabalenka, contra el torneo parisino por un anuncio que desató la polémica.
¿Pero qué pasa realmente? ¿Por qué esta rebelión? ¿Por qué incluso se habla de "boicot"?
Primero, hay que destacar que ya hace un año que los tenistas vienen pidiendo un aumento del prize money en los Grand Slams, sin reales soluciones. Quieren que la porción de la torta sea más grande. Incluso Casper Ruud (25° y ex 2°) habló de que, en el mundo ideal, sea 50 y 50.
Sin embargo, la "bomba" explotó cuando Roland Garros, hace un mes, hizo un anuncio de cara al torneo de este año.
El Grand Slam parisino comunicó que para 2026 habrá un incremento del monto total de los premios en alrededor de un 10%, hasta una bolsa global de 61,7 millones de euros (72,1 millones de dólares), con un aumento total de 5,3 millones de euros respecto al año pasado.
Pero... El tema no es tan así. Un grupo de jugadores, encabezados por Sinner y Sabalenka, contestaron en un fuerte comunicado, declarándose decepcionados por los números.
"La parte de los jugadores en los ingresos del torneo de Roland Garros ha disminuido del 15,5% en 2024 al 14,9% proyectado en 2026. Según los responsables del torneo, Roland Garros generó 395 millones de euros en ingresos en 2025, un aumento interanual del 14%, y sin embargo el dinero de los premios subió apenas un 5,4%, lo que redujo la participación de los jugadores en los ingresos al 14,3%", explicaron en la carta.
Y agregaron: "Con ingresos estimados de más de 400 millones de euros para el torneo de este año, el dinero de los premios como porcentaje de los ingresos probablemente seguirá siendo inferior al 15%, muy por debajo del 22% que los jugadores han solicitado para poner a los Grand Slams en línea con los torneos combinados 1000 de la ATP y la WTA".
¿Qué piden específicamente los tenistas? Que los jugadores ganen, a lo menos, el 22% de ganancias que tengan los Grand Slams.
Hoy, ese porcentaje con suerte llega a un 15% en Roland Garros, mientras que en Australia a un 16% y en el US Open un 20%. Por esto, y por la compleja comunicación y difíciles tratativas, es que la palabra "boicot" resuena en el tenis mundial.
El boicot...
Esta situación y decepción hizo explotar a Sabalenka, quien en Roma no ocultó toda su molestia y enojo. La bielorrusa es una de las voces más contundentes del circuito y esta vez no fue la excepción.
"En algún momento haremos un boicot. Sí. Siento que será la única manera de, por así decirlo, luchar por nuestros derechos. Definitivamente, cuando ves la cifra y ves la cantidad que recibe el jugador, siento que el espectáculo depende de nosotros. Siento que sin nosotros no habría torneo, ni sería ese entretenimiento. Así que creo que, sin duda, merecemos recibir un mayor porcentaje", dijo.
Su declaración pasó inadvertida en el mundo del tenis y
sumó adeptos en su circuito, como el de Cori Gauff (4°), Elena Rybakina (2°) o Jasmine Paolini (8°).
Por otro lado, faltaba Sinner, quien también sacó la voz y fue en la misma línea que Sabalenka. Incluso sorprendió ver al italiano con ese semblante.
"Se trata más del respeto. Porque creo que damos mucho más de lo que recibimos. No es solo para los mejores jugadores; es para todos nosotros. No es agradable que después de un año ni siquiera estemos cerca de concluir lo que nos gustaría conseguir", disparó cuando fue consultado por el tema.
Incluso dijo que "hemos estado callados durante mucho tiempo y creo que ahora hemos llegado a un punto en el que es justo hablar también de estas cosas. Nosotros no pedimos el 50 %, faltaría más, pero quizás estamos recibiendo demasiado poco".
A Sinner le preguntaron por el posible boicot. Fue directo. "Los jugadores estamos decepcionados por el resultado de Roland Garros. Veremos qué sucede. Entiendo que los jugadores hablen de boicot porque en algún punto también tenemos que empezar", sentenció.
El tema también llegó a Novak Djokovic (4°), quien retorna en Roma tras una larga ausencia. El serbio, en su estilo, apoyó la idea y respaldó liderazgos.
"Los jugadores saben que siempre tendrán mi apoyo, y eso es todo. Las nuevas generaciones están llegando y me alegra que haya disposición por parte de líderes de nuestro deporte, como Sabalenka, para dar un paso adelante y entender realmente cómo funciona la política del tenis. Todos formamos parte del mismo deporte. Todos intentamos elevar el tenis, ya sean jugadores, torneos u organismos rectores. Desafortunadamente, muchas veces hay conflictos de intereses que algunas personas no quieren afrontar. Ahí es donde creo que los jugadores realmente tienen poder", dijo.
Además, dejó en claro el poco poder del Consejo de la ATP: "Los jugadores dentro del Consejo tienen realmente muy poco poder. Yo estuve ahí. Fui presidente del Consejo durante muchos años. Desde fuera puede parecer que existe poder porque los jugadores eligen representantes, luego existe una junta directiva y toda una estructura, pero todo está diseñado de tal manera que los jugadores no pueden conseguir realmente lo que quieren. Por eso los mejores jugadores se están uniendo e intentando negociar directamente con los Grand Slams, y creo que ese es el camino correcto. Hay que encontrar maneras de beneficiar a los jugadores", señaló.
Datos claves...
De los cuatro Grand Slams, tres de ellos (Australian Open, US Open y Roland Garros), pertenecen a sus federaciones, mientras que Wimbledon está en manos de un club privado, el All England Club.
Para defender el reparto actual, estos se escudan en que no se generan apenas beneficios, sino que todos los ingresos se reinvierten en las instalaciones, en otros torneos que están bajo el paraguas de la federación y en nutrir su propio talento.
En el caso de Wimbledon, de los casi 500 millones de ingresos anuales que generan, apenas se saca un beneficio de alrededor de 50 millones. Por contrato, el 90 % de esta cifra va a parar a las arcas de la federación británica de tenis.
La PTPA, una asociación creada por Djokovic para luchar por los derechos de los tenistas, fracasó y anunció su clausura hace unos meses. La esperanza de la creación de un circuito paralelo como el caso del LIV en el golf también parece lejana porque las inversiones de los saudíes se han reducido.
Ante la falta de otras alternativas, los tenistas pueden optar por medidas más contundentes. De boicot, a lo menos, ya se habla.