El escándalo de Sartor que golpea a Azul Azul y su máximo accionista, Michael Clark, suma y sigue. Y a medida que pasan los días, los problemas pegan más fuerte en la U.
La casa de estudios de la Universidad de Chile tiene nueva rectora y la advertencia de posibles medidas por el lío financiero que azota a la concesionaria fue clara.
"No descartamos nada (quitarle el nombre y los símbolos al club). Va a depender de lo que diga ese informe en derecho, no se descarta nada", lanzó Alejandra Mizala en CNN Chile.
"Ha existido falta de transparencia. En la Universidad no hay dos opiniones respecto de que, por ejemplo, el convenio que la Universidad tiene con el club deportivo tiene que ser revisado", agregó.
La advertencia de quitar nombre y símbolos al club no es nueva. Ya la han hecho desde la casa de estudios en ocasiones anteriores. Pero ahora la posibilidad reflota con más fuerza ante el momento más complejo de Azul Azul.
"Hay que asegurar que se cumple con el espíritu del convenio original, que eran los valores y emblemas de la Universidad", sentenció Mizala.
¿Puede entonces la U perder su nombre?
De partida hay que señalar que el contrato entre ambas partes rige hasta 2052. Fue a principios de 2023 cuando Azul Azul pagó la deuda histórica de la Corfuch y extendió automáticamente su control sobre el club.
El vínculo opera bajo un "Convenio de Autorización de Símbolos Distintivos", donde la casa de estudios es dueña del nombre "Universidad de Chile" y de sus símbolos (el Chuncho y la letra "U").
El tema es que dentro del contrato existe un factor que permite que la institución estudiantil advierta de revocar el permiso para que el club deportivo use el nombre y los símbolos.
Se trata de las
"Causales de Término Anticipado del Acuerdo por parte de la Universidad de Chile con Azul Azul" y donde hay un texto que puede ser clave: La casa de estudiso "se reserva el derecho privativo a ponerle fin a la unión en forma unilateral, sin más trámite que el envío de una carta certificada al representante de la Sociedad Concesionaria".
Aquella redacción sostiene que entre las causales se considera la "insolvencia o quiebra de la sociedad concesionaria. (…) fusión o división de la sociedad concesionaria, sin el consentimiento de la Universidad de Chile".
¿Más motivos? "Si la sociedad concesionaria le da permiso a terceros para el uso del nombre o los símbolos para un fin distinto de las actividades relacionadas con el fútbol profesional y sus actividades anexas, sin la autorización previa y escrita de la Universidad de Chile o la violación de los derechos de la Universidad de Chile respecto de su participación preferente bajo los estatutos sociales o pactos de accionistas, según corresponda, de la sociedad concesionaria", establece.
Precisamente es en aquellas partes del contrato donde la casa de estudios se basa para tomar cualquier decisión ante el escándalo que afecta a Azul Azul. Hay un punto clave y que no se había dado en ocasiones anteriores. En esta oportunidad la institución encargó la elaboración de un informe judírico para tomar decisiones.
La determinación mencionada fue instruida por la anterior rectora Rosa Devés. Recordar que hoy, la casa de estudios tiene dos de los once votos de la mesa directiva de Azul Azul S.A., y está representada por Andrés Weintraub y Héctor Humeres.
"Va a depender de lo que diga ese informe en derecho, no se descarta nada. Pero repito que es muy importante tener un respaldo muy jurídico para tomar decisiones y no solamente lo que pienso y veo, que es preocupante", expresó Mizala.
Y cerró: "No hay dos opiniones sobre la necesidad de revisar el convenio y efectivamente asegurar que nuestros símbolos y la universidad esté a resguardo. Tras el informe delinearemos las acciones a seguir, pero todos estamos de acuerdo en que ese convenio debe ser revisado".
Más problemas para la U. Aunque parece difícil que pierda su nombre, la advertencia está hecha y el escándalo de Azul Azul solo suma preocupaciones a sus hinchas.