Héctor Flores acaba de lograr una hazaña. El pasado fin de semana, en la Emir Cup de Italia, logró igualar el récord mundial perfecto de tiro skeet: 125/125 platos. Hace 26 años que alguien no conseguía algo así.
Este jueves, el deportista chileno conversó con Agenda Deportes de Emol TV y habló de la marca que alcanzó.
"Yo sabía lo que me faltaba. En el puesto 8 son dos platos: un bajo y un alto. Sabía que si rompía los dos, hacía récord del mundo. Siempre dejé que las cosas pasaran, no era mi prioridad el récord, pero sirve, te da esa inyección de energía, de saber que tú lo puedes hacer y que estás apto para competir en cualquier escenario del mundo", comentó.
"Igualar el récord mundial es para nosotros un logro personal y también del equipo por todo el trabajo que uno hace siempre. Pegar 125 en el entrenamiento de repente se puede hacer, pero en competencia con el tema de la presión o cambios como el sol, un poco de viento, cualquier cosa te puede molestar. Al final, para lograrlo, se tienen que alinear todos los astros. Yo hablaba con mi entrenador y le decía: 'Me siento súper tranquilo, estoy apretado porque es lo normal'. Quería hacer una buena marca, nunca busqué 125, venía entrenando muy bien, las cosas se fueron dando. De repente pasan abejas chaquetas amarillas porque estábamos en el campo, hay gente que se cruza, las canchas estaban súper juntas y yo me estaba dando que nada me molestaba. Principalmente, la estaba pasando bien", agregó.
Francisca Crovetto, campeona olímpica, registró en un video el logro de Flores y se emocionó muchísimo. Para el ovallino fue un momento único.
"Después de salir de la cancha, me relajé un poco, pero al momento de terminar estaba a mil", comentó.
El tirador lleva años destacando a nivel nacional, también ha obtenido resultados importantes en Copas del Mundo. Sin embargo, todavía tiene un gran sueño por cumplir.
Flores, hasta ahora, nunca ha disputado unos Juegos Olímpicos. En Tokio 2020 se quedó a un plato de sacar boleto. Espera poder clasificar a Los Angeles 2028. Si no es así, lo seguirá intentando.
"Los Juegos Olímpicos son el sueño de todos los deportistas. Soñamos con llegar. Sigue siendo un sueño y vamos a seguir luchando hasta la última. Hasta que ya no pueda levantar la escopeta no me voy a rendir. Vamos a seguir dándole, nunca he agachado la cabeza", declaró.
Sin embargo, es algo que lleva con calma. Durante la entrevista dejó en claro que trata de disfrutar el día a día.
Hace dos años, le diagnosticaron cáncer testicular. Eso cambió su forma de ver la vida.
"El 2024 fue un año bien complicado. Venía pensando en clasificar a los Juegos Olímpicos, veníamos haciendo buenas competencias y llegó esto de la enfermedad. Uno no lo espera, nadie quiere pasar por lo que es el cáncer, pero siempre lo tomé de la mejor forma, tuve una red de apoyo gigante de parte de mis padres, mi familia, mis amigos. El Comité Olímpico se puso el 10 en la espalda y se portó un siete conmigo, junto con la Clínica Los Andes. Pasé por tres operaciones, un trombo pulmonar, ocho días en la UCI, fue súper complicado, pero siempre estuve enlazado al deporte. Nunca dejé de ir a las canchas, no podía disparar, pero iba a entrenar y a hacer clases", manifestó.
Siguiendo en esa línea, contó cómo fue diagnosticado. "Fui a hacerme un chequeo médico por un dolor que tenía. Fui en febrero o marzo al doctor y me dijo: 'Tenemos algo raro, tenemos que operar sí o sí'. Y yo respondí: 'En dos semanas me voy a una gira por Europa, tengo dos competencias importantes'. Me explicó: 'La recuperación depende de ti, pero sí o sí te tengo que operar'. Un día miércoles estuve en Ovalle con un doctor, fui a Santiago y el viernes ya me estaba operando. Me quedé dos semanas en Santiago y me dieron el alta para poder viajar. Ahí no sabíamos si tenía cáncer o no y estando en Qatar el doctor me confirmó que era cáncer y que a la vuelta teníamos que comenzar con todo el tratamiento médico".
El deportista dijo que trató de mantenerse tranquilo y positivo, pero no fue fácil.
"A cualquier persona que le nombren el cáncer se le paran los pelos altiro. Es una enfermedad maldita. Se me vino todo encima, la mochila que tenía en la espalda creció mil kilos, pero tuve una buena red de apoyo", declaró.
"Yo siempre dije 'voy a luchar hasta el último minuto porque uno tiene familia y es fundamental', uno siempre quiere luchar por ellos. Yo tuve como 21 quimioterapias. Primero, me operaron, después me operaron nuevamente y luego me dio un trombo pulmonar. Estuve siete días hospitalizado. Salí de la clínica, partí con las quimios y siempre pensando en el tiro. Cuando te hacen quimio, te ponen una fístula en el pecho y hablé con la doctora y le dije: 'Yo disparo, si me pone la fístula acá ¿cómo voy a estar'. Ella me respondió: '¿Cómo estás pensando en eso?'. Hablaron con otros doctores y me pusieron la fístula en el brazo. Yo pensaba en seguir disparando, estaba mentalizado en el deporte y la familia", agregó.
Estuvo un buen tiempo en Santiago. A veces, pese a que no era lo recomendado, igual disparaba, para sentir el olor a pólvora que tanto extrañaba.
Mucha gente lo apoyó, entre ellas "Fran" Crovetto, su gran amiga. Hubo rifas para poder costear parte del tratamiento.
"Es la realidad que no solo vivimos los deportistas, es la realidad que vive toda la gente. Uno no solo gasta en médicos, exámenes, operaciones, uno también deja de trabajar, deja de estar en la casa. En un momento dije: 'Salga lo que salga, vamos a ir con todo. Partí de abajo y puedo partir de nuevo'. La gente se comenzó a unir. Llegaron aportes de todo el mundo, deportistas de todo el mundo se unieron. Eso siempre lo voy a agradecer", cerró.
Revisa la entrevista completa acá