El tenis a menudo regala historias increíbles y en este Wimbledon no es la excepción. El protagonista es el británico Arthur Fery, de 23 años, 1.75 metros de altura y 114 del mundo.
Fery ingresó al torneo gracias a una invitación y hoy sorprende a todos: Está en semifinales tras un tremendo recorrido y desafiará este viernes (08:30 hora chilena) a Alexander Zverev (3°) por el paso a la final.
"El sorpresón del siglo", lo calificó Mundo Deportivo. El desconocido inglés ha dejado en su camino a nombres importantes como Zizou Bergs (37°), Grigor Dimitrov (146° y ex 3°) o incluso a Flavio Cobolli (10°), reciente finalista de Roland Garros.
Pero,
¿quién es Fery? ¿Cuál es su historia?
Nació el 12 de julio de 2002 en Sevres, en Francia. Sus padres son franceses. Su mamá es Olivia Gravereaux, ex tenista profesional y que alcanzó a ser 225° del mundo en la década de 1990.
Su padre, en tanto, es Loic Fery, un multimillonario, gestor de fondos de inversión y propietario del Lorient, un club de la Ligue 1. Tiene la fortuna 398° de Francia, según Forbes.
Pese a que nació en Francia, Fery se trasladó para vivir en Londres a muy temprana edad. Coincidencia o no, su familia se estableció a cinco minutos de Wimbledon.
El tenista es claro con respecto a su nacionalidad. "Llevo mucho tiempo viviendo en el Reino Unido. Pasé mucho tiempo acá. Entreno en el Centro Nacional de Tenis. La federación me ayudó muchísimo. Ahora me siento completamente británico. Quizás hace diez años, si me hubieras hecho la misma pregunta, mi respuesta habría sido diferente. Ahora me siento muy británico de corazón", dijo.
Fery estudió en el King's College School, una escuela privada de prestigio y que fundó el mismo Rey Jorge IV en 1829.
Empezó a jugar tenis debido a su madre, quien lo llevaba a Wimbledon. Como juvenil, representó a Francia y luego cambió su bandera. Fue 12° en juniors en 2020.
Pero le costó dar el salto al profesionalismo, tanto que optó por una vía que varios escogen: La Universidad. Se fue a Stanford en Estados Unidos, donde estuvo por tres años jugando tenis universitario, además de cursar un programa de Ciencias, Tecnología y Sociedad, gracias a una beca.
"Stanford fue una experiencia fantástica. Llegué allí con 18 años y quizá todavía no estaba preparado para jugar el circuito profesional. Fueron tres años que me permitieron madurar, seguir con los estudios, trabajar con grandes entrenadores y hacer amigos que todavía conservo. Fue el lugar perfecto para combinar los estudios y el tenis. Respecto a Francia, cada vez me siento menos francés", contó.
"Llevo mucho tiempo viviendo en el Reino Unido. Pasé mucho tiempo acá. Entreno en el Centro Nacional de Tenis. La federación me ayudó muchísimo. Ahora me siento completamente británico. Quizás hace diez años, si me hubieras hecho la misma pregunta, mi respuesta habría sido diferente"
Arthur Fery
Desde 2023, eso sí, se dedicó a jugar 100% profesional, pero le costó. Apenas tiene un título Challenger, conseguido en Barranquilla en 2025.
Fery llegó a este Wimbledon como el 114 del mundo y precedido de apenas dos victorias en cuadros principales de Grand Slam. Hoy, en el ranking en vivo, ya está 36° y si pasa a la final, quedará 26°. Ya es el N°1 de los británicos.
Su aventura en Wimbledon está llena de récords. Es el primero de su país en llegar a semis del torneo a través de una invitación. Además, es el segundo wild card de la historia en alcanzar la instancia en Londres, luego de que en 2001 Goran Ivanisevic lo consiguiera y luego fuera campeón.
Además, siendo 114 del orbe, es el cuarto jugador de menor ranking en ser semifinalista de un Grand Slam.
Por si fuera poco, en términos económicos también le reporta una ganancia increíble: Hasta antes del torneo, había ganado poco más de 700 mil euros entre singles y dobles. Ahora, ya se ha asegurado poco más de un millón.
Fery nunca había sido semifinalista de un torneo ATP y su mejor resultado fueron los cuartos en Queen's hace solo algunas semanas.
Sobre su próximo desafío ante Zverev, el británico se tiene fe.
"Siempre he creído en mí mismo y en que podía ser uno de los mejores jugadores del mundo. Obviamente, ser semifinalista de Wimbledon es otra cosa. He ido partido a partido, sin mirar más allá, simplemente he afrontado cada encuentro como venía y aquí estoy. Aquí tengo además al público de mi lado, algo que ayuda muchísimo en la cancha principal. Intento utilizar ese apoyo en los momentos importantes para añadir un poco más de presión al rival, y volveré a intentarlo el viernes. Zverev supone un paso más, pero estoy preparado para ello. No tengo nada que perder, voy a salir a la pista, hacer mi juego, creer en mí mismo y veremos hasta dónde me lleva", sentenció.