Es una verdadera pesadilla la que está viviendo el argentino Julián Álvarez en España.
Los hinchas del Atlético de Madrid no le perdonan que haya puesto en la mesa su deseo de irse al Barcelona y este domingo nuevamente se lo hicieron saber con pifias e insultos, antes, durante y después del empate 2-2 de su equipo ante el Villarreal por la Liga.
La reprobación de los fanáticos colchoneros comenzó ya durante la entrada en calor. La situación se repitió cuando la voz del estadio anunció su nombre. El rostro del atacante mostraba más que incomodidad.
Luego el argentino saltó al campo de juego a los 66' de partido y los silbidos fueron aún más fuertes.
Lo peor. Al final del duelo y en una imagen que ya da la vuelta al mundo. El delantero enfiló solo al vestuario y se fue del terreno de juego sin intervenir en el saludo habitual de todo el equipo a la afición.
Una vez concluido el encuentro, como ocurre en todos los lances, los jugadores del Atlético de Madrid, suplentes incluidos, dan una vuelta al campo para agradecer el apoyo a los seguidores que empieza en el fondo sur, donde se ubican los ultras del conjunto rojiblanco.
Julián Alvarez, abroncado, optó por irse directamente al vestuario en solitario en ese momento, caminando raudo y según las primeras informaciones, a pedido del propio club.
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