El
Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) sigue en el foco de la polémica. Y es que durante las últimas semanas ha recibido una serie de críticas, primero porque en la muestra
"Luchas por el arte" se presentaron obras sin sus marcos y después se apuntó contra el
testimonio que entregan los guías del espacio cultural, ya que tendrían un contenido con una perspectiva
"divisiva y política", desplegando una visión. Sin embargo, y luego de la controversia que ha surgido,
37 personas, entre ellos ganadores de premios nacionales de Artes Plásticas, artistas, directores de otros museos en Chile y en el extranjero, incluyendo el del MNBA de Buenos Aires, publicaron una carta en
El Mercurio en la
defendieron la exposición, así como también la "gestión museológica" del recinto de arte nacional.
"Nos preocupa el cariz que está adoptando la descalificación poco informada que ha recibido la exposición 'Luchas por el arte' del Museo Nacional de Bellas Artes y que se extiende a la meritoria gestión renovadora que está llevando a cabo el equipo que encabeza Varinia Brodsky como directora", comienza diciendo la misiva, que también firmó Regina Rodríguez, directora ejecutiva del Centro Cultural La Moneda.
"La polémica contra la experimentación en el uso de las colecciones del MNBA afirma
falsamente que es un experimento inapropiado cuando la
intervención crítica de colecciones es una orientación cada vez más constante en todo el mundo", agrega el texto, para luego ejemplificar que lo anterior ocurre en diferentes museos alrededor del mundo como el "
Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid", que "tiene abierta en este momento la exposición 'La memoria colonial en las colecciones Thyssen-Bornemisza', 'que propone desentrañar la huella del poder colonial en la iconografía de algunas obras… siguiendo las explicaciones de un guía'".
"
El Museo del Prado ofrece un copioso archivo online con el título 'El Prado en femenino', porque 'contemplar la posibilidad de otras historias del arte desde una perspectiva crítica permite comprender que este es un ámbito vivo, en permanente transformación y en diálogo con los cambios de pensamiento del presente'. Y las últimas ediciones de las exposiciones internacionales de arte moderno y contemporáneo del planeta más veteranas e importantes, las Bienales de Venecia y São Paulo, se han concebido expresamente en torno a revisiones nada tímidas de los cánones imperantes a lo largo del siglo pasado", añade la carta que también firmó Mariana Marchesi, directora artística del Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires.
En esa línea defienden que "
museos públicos de variada naturaleza, encabezados por direcciones de diversas tendencias, bajo gobiernos y administraciones de diferente signo, del Carrillo Gil y el MUAC de Ciudad de México al Museo Reina Sofía de Madrid y el MACBA de Barcelona, del MASP de São Paulo al Museo delle Civiltà de Roma,
incorporan con regularidad exposiciones temporales que plantean este tipo de revisiones para después pasar a ensayar modificaciones de sus narraciones historiográficas que afectan incluso a la museografía misma de sus colecciones".
Y luego suman, que eso
"no se trata de una moda caprichosa ni de una corriente ideológica particular, sino de una seria tendencia de época que está generando debates globales profundos, siempre partiendo de un consenso en la comunidad artística y museográfica internacional en torno a la legitimidad que asiste a poner en marcha tales procesos de reconsideración".
"No se trata de una moda caprichosa ni de una corriente ideológica particular, sino de una seria tendencia de época que está generando debates globales profundos, siempre partiendo de un consenso en la comunidad artística y museográfica internacional en torno a la legitimidad que asiste a poner en marcha tales procesos de reconsideración".
Firmantes de la carta
Asimismo el texto que también firmó Cuahtémoc Medina, curador en jefe del Museo Universitario Arte Contemporáneo de Ciudad de México, establece que hay una "paradoja", ya que en
"la 60 Biennale Arte Venezia está exponiendo en este momento el cuadro 'La viajera', de Camilo Mori (entre una selección nada despreciable de obras de la colección del MNBA), precisamente el artista cuya inclusión en 'Luchas por el arte' ha desatado las denuncias de supuesta negligencia a la hora de manejar el patrimonio que el museo atesora".

De izquierda a derecha: "El boxeador", de Camilo Mori; "La ciencia mostrando al genio que solo ella conduce a la inmortalidad del saber", de Alfredo Valenzuela Puelma; "Mi taller", de Wenceslao Veloz; "Cabeza de niña", de Raquel González, e "Hirma", de Óscar Lucares. Crédito: El Mercurio.
En ese sentido, las 37 personas que suscribieron la misiva se preguntan "¿dónde está entonces el desprecio por su obra? ¿No resulta escandaloso acusar a este museo de desatención patrimonial o historiográfica cuando está haciendo circular internacionalmente exposiciones de Cecilia Vicuña o Lotty Rosenfeld, conectando la historia del arte chileno con los aspectos actualmente más relevantes del sistema internacional del arte?".
Para finalizar el texto, los firmantes señalan que respaldan "abiertamente la manera en que el equipo hoy a cargo del MNBA está abriendo debates imprescindibles que resuenan a escala internacional. La crítica es bienvenida siempre, pero conviene exigirle honestidad, estar informada y entender las instituciones museográficas como instancias necesarias para la reconstrucción de un nosotros y nosotras libre de autoritarismos y exclusiones. Esperamos asimismo que la actual gestión del MNBA vea reforzado el apoyo que hasta el momento se le ha venido justamente demostrando por parte de las autoridades responsables".
"Solo hay muestras itinerantes"
Por otra parte, Mariano Fernández Amunátegui, ex ministro de Relaciones Exteriores de Chile, también se unió al debate y en una carta a El Mercurio entregó su opinión sobre el MNBA ya que dice que tras leer "con detenimiento la interesante crónica y entrevistas sobre 'La encrucijada del Museo Nacional de Bellas Artes y su colección patrimonial', "simplemente", "como un interesado en estos temas" quiere puntualizar ciertas cosas.
En ese sentido, dice que en la
exposición criticada hay una "pérdida de valor" en algunas obras y además critica que en el recinto no hay una "colección permanente", sino que solo
"muestras itinerantes", tal como puede
observarse en otros establecimientos de arte e incluso galerías de Santiago".
"Hace algún tiempo, visité la exposición 'Luchas por el arte' y me permití enviar una opinión al director del Museo en esa época, Fernando Pérez Oyarzún, con contenidos parecidos a aquellos publicados en el artículo actual, mencionando principalmente una pérdida de valor de obras principales del arte chileno instaladas de la manera que lo decidió la curaduría para aquella ocasión", comienza relatando Fernández.
"Señalé, adicionalmente, la sorpresa de mis acompañantes extranjeros al
no encontrar una colección permanente y solo muestras itinerantes, como pueden observarse en los varios museos y galerías de Santiago", agrega.
Asimismo, el ex secretario de Estado indica que considera "capital que se imponga la idea,
mencionada por diversos especialistas, de que el Museo Nacional de Bellas Artes mantenga una colección permanente y tan solo ocupe algunos espacios para muestras que, ojalá, sean de gran importancia para que el atractivo del Museo crezca notoriamente".
Y en esa línea señala que "me parece que no existe un libro que presente la obra patrimonial contenida en el Museo. Me consta que alguna publicación se ha hecho, como es el caso de 'Primera Mirada', pero
pienso que un gran catálogo sería importante".
"Considero capital que se imponga la idea, mencionada por diversos especialistas, de que el Museo Nacional de Bellas Artes mantenga una colección permanente y tan solo ocupe algunos espacios para muestras que, ojalá, sean de gran importancia para que el atractivo del Museo crezca notoriamente".
Mariano Fernández Amunátegui
Además, Fernández critica que hay obras nacionales que son importantes y que no están expuestas en el principal museo del país. "Revisando las sugerencias acerca de los artistas que deberían ser considerados en la muestra permanente,
me ha sorprendido no haber visto el nombre de Manuel Antonio Caro, cuyas obras 'La Zamacueca' y 'El Velorio del Angelito', creadas en 1873, son un
patrimonio artístico de Chile como pocas otras. Ellas se encuentran en la Embajada de Chile en Londres, pero me imagino que la Cancillería estaría disponible para prestarlas para ser exhibidas en el Museo".
Para concluir su misiva Mariano Fernández asegura que algunas instituciones deberían tener un rol más relevante tanto en el financiamiento como en la obtención de composiciones. "Considero,
conociendo casos en otros países, que el club de amigos o la fundación de apoyo al Museo deberían jugar un papel importante en la recaudación de fondos y obtención de obras para el Museo. Creo que todas las personas entrevistadas en la crónica saben en demasía el papel clave que suelen jugar las organizaciones de amigos en las instituciones culturales", finaliza.

Imagen de la exposición "Luchas por el Arte". Crédito: El Mercurio-Macarena Pérez.
Testimonio con afán político es contrario a los objetivos del museo
Pero el debate no queda ahí. Y es que en el editorial de El Mercurio de este jueves también se abordó la controversia que levantó "la presentación de una muestra de pintura chilena" en el MNBA, señalando que "no es habitual en nuestro país que la pintura, o el arte en general, provoquen este entusiasmo para defender puntos de vista opuestos", destacando que es una "una discusión altamente valiosa". Asimismo, señala que dicha exposición hizo que se comenzara a cuestionar la función educativa que se entrega en el recinto, y establece que "lejos de cumplirse parece estar siendo saboteada por los propios guías del museo".
En ese sentido indica que "la experiencia de
visitar el Museo Nacional de Bellas Artes debería hacer posible que se conozcan aspectos centrales del desarrollo del arte en Chile, exhibiendo un patrimonio de un valor incalculable. Sin embargo, quienes han escuchado a los guías
dan testimonio de un afán político, casi completamente contrario a los objetivos del propio museo. Lo presentan como una
institución patriarcal, creada mediante la intervención europea en el país, que echó por tierra cualquier expresión de cultura tradicional".
"El museo entregó la curatoría de la exposición a dos investigadoras que procuraron hacer una suerte de collage con diversas pinturas chilenas realizadas en los siglos XIX y XX. La intención parecía ser mostrar tendencias, relaciones, liderazgos y enfocar, de este modo, la presentación de los cuadros sin sus marcos, en una lucha por la hegemonía, denominando a la exposición 'Luchas por el arte'. (...) Por cierto, una muestra con esas aspiraciones sería controvertida y cabía esperar polémicas, si bien cuando se trata de arte son debates sin mayor trascendencia al público en general o a los medios de comunicación", agrega.
No obstante, dice el editorial, "aunque no resulta sorprendente en nuestro país, el público tardó muchos meses en percatarse de la exposición y de su controvertida forma de presentación. Un nieto de Camilo Mori, una de las grandes figuras de la pintura chilena, objetó que el museo hubiera retirado los marcos con que el artista donó los cuadros y casi de inmediato siguieron las opiniones de varias personas que habían asistido a admirar la muestra, pero no habían apreciado lo que encontraron y consideraron que no guardaba el debido respeto a los artistas históricos que estaban representados. Hasta ahí parecía un debate interesante que ponía al museo en la mente de mucha gente que ofrecía su opinión con cierta efusión".
"La experiencia de visitar el Museo Nacional de Bellas Artes debería hacer posible que se conozcan aspectos centrales del desarrollo del arte en Chile, exhibiendo un patrimonio de un valor incalculable. Sin embargo, quienes han escuchado a los guías dan testimonio de un afán político, casi completamente contrario a los objetivos del propio museo".
Editorial El Mercurio
Sin embargo, establece que
la polémica escaló ya que "-quizá- ha sido por este
motivo que más personas parecen haberse acercado al museo, donde comprueban algo más que una simple intención curatorial. Varios especialistas han terciado en los debates señalando cuáles deberían ser los objetivos de un museo como el de Bellas Artes, que entre otras cosas debe servir, como lo dice el Consejo Internacional de Museos, para ofrecer
'experiencias variadas para la educación, el disfrute, la reflexión y el intercambio de conocimientos'. Y el cuestionamiento
que ha surgido se refiere principalmente a la función educativa, que lejos de cumplirse parece estar siendo saboteada por los propios guías del museo". En ese sentido indica que "quienes han escuchado a los guías dan testimonio de un afán político, casi completamente contrario a los objetivos del propio museo. Lo presentan como una institución patriarcal, creada mediante la intervención europea en el país, que echó por tierra cualquier expresión de cultura tradicional. Hasta el edificio, construido gracias a la proyección del arquitecto Emilio Jéquier, 'nacido en Chile, pero de padres franceses', según uno de los guías, es objeto de crítica porque negaría una parte importante de nuestra identidad chilena. Así, concluye esta persona, erigida en maestro de la juventud por la propia institución, 'es un museo racista, clasista y machista'".
"Nadie podría desconocer la belleza del edificio, su elegancia y nobleza, ubicado en pleno Parque Forestal, donde deberían exhibirse colecciones ilustrativas con textos explicativos simples y dejando que el visitante se forme sus propias impresiones y opiniones.
Pero la idea de desplegar una visión sesgada con la intención de disminuir el valor del museo constituye una contradicción completa con respecto a la misión que debe cumplir un Museo Nacional de Bellas Artes", concluye.Imagen de la exposición "Luchas por el Arte". Crédito: El Mercurio-Claudia Campaña.