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Crítica de cine | "La Misteriosa Mirada del Flamenco": Inocencia y amor en la crudeza

La película dirigida por Diego Céspedes, y con la que Chile compite para obtener una candidatura en los premios Oscar y Goya, aborda una sombría temática a través de una tierna historia.

04 de Octubre de 2025 | 08:50 | Por Agustín Pérez Achurra, crítico de cine, @hobby.space en Instagram
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"La Misteriosa Mirada del Flamenco" explora un tema crudo y difícil, bajo la perspectiva de una niña de 11 años.

Quijote Films
En un año con mucha competencia en el cine nacional, Diego Céspedes logró destacar por sobre el resto con su ópera prima "La Misteriosa Mirada del Flamenco". La cinta fue reconocida en múltiples festivales internacionales de cine, ganando el premio de "Una cierta mirada", la segunda sección en importancia del prestigioso Festival de Cannes. Gracias a este recorrido, la Academia de Artes Cinematográficas de Chile decidió, vía votación, elegir la película de Céspedes como representante nacional para competir por una candidatura en los premios Oscar y Goya de 2026.

La historia se sitúa en el norte de Chile, en los años '80, donde Lidia, una niña de 11 años, es adoptada por una familia queer rechazada y expulsada por un pueblo minero. Su percepción del mundo cambia cuando escucha que en su entorno se habla de una supuesta maldición que su familia propaga con la mirada y que, por esa razón, son objeto de maltrato.

"La Misteriosa Mirada del Flamenco" es una ventana que mira hacia un tema difícil desde la inocencia de una niña, creando un relato que evoca emociones familiares, a pesar de encontrarse en un pueblo distante. Céspedes debuta con una película de alto valor artístico, aunque ese mismo enfoque puede distanciar al público de una obra que, al igual que su temática, requiere paciencia y respeto. En esta nota revisamos lo bueno y lo malo de la entrega que competirá por una postulación en los prestigiosos premios Oscar.

La mirada


El concepto de esta película es muy interesante. Esta explora un tema crudo y difícil como la segregación trans junto con la propagación y temor del VIH en un pueblo -y en un tiempo- de tradiciones convencionales. Todo bajo la perspectiva de una niña de 11 años.

Lidia, como protagonista, permite que la narración profundice en estos temas, resguardado por su inocencia y la visión amorosa que tiene del mundo. A diferencia de una persona adulta, quien podría ver el mundo de forma sobria y gris, la chica se fija en el cariño y el amor que se transmite a través de estos personajes, perseguidos por la maldición de la mirada.

Céspedes ocupa a Lidia como un canal que revela la sensibilidad emocional que pueden tener las personas, independiente de sus decisiones. Muestra cariño, empatía, dolor y amor no solamente en el grupo familiar, sino que también en otros personajes perseguidos por su propio prejuicio.

La misma historia contada desde otro punto de vista podría culminar en un cuento oscuro y visceral. Por suerte -y por buena decisión narrativa-, esta es una película que tiene un corazón brillante.


Entre las actuaciones destaca la de Tamara Cortés en el desafiante rol de Lidia. Crédito: Quijote Films.

Surrealismo


La sensibilidad del relato también se manifiesta en su forma. Filmada en formato 4:3, la película presenta cuadros que combinan lo mágico y lo crudo. De día, vemos la realidad de esta comunidad en el desierto de Chile: aislados, sin nada en el horizonte más que tierra. De noche, la luna se refleja en el agua para iluminar momentos de magia.

El esplendor de esta entrega está en su iluminación. La cinta de Diego Céspedes no tiene cambios de ritmo que aceleren los latidos de los espectadores, lo que podría dejar a muchos esperando a que pase algo más. Sin embargo, los mensajes que quiere mostrar logran llegar a la audiencia, aunque estos recién empiecen a resonar días después de haber visto la película.

Elenco


Por más que hablemos de los méritos de su director, el elenco también merece ser destacado. "La Misteriosa Mirada del Flamenco" cuenta con grandes actuaciones a lo largo de casting, pero tres resaltan por sobre el resto: Tamara Cortés, Matías Catalán y Paula Dinamarca.

Cortés, en el desafiante rol de Lidia, transmite naturalidad y honestidad pese a su corta edad, llevando sobre sus hombros la fuerza de la historia. Catalán, como Flamenco, encarna la vulnerabilidad, no solo de un personaje queer, sino que también de alguien que busca un lugar al cual pertenecer. Dinamarca, quien interpreta a Boa, la madre de la comunidad, irradia el amor que sostiene a Lidia y domina cada escena en la que aparece.

Estructura


Tal vez, el único punto de aprendizaje para este debut es la estructura narrativa de la historia. Siendo nada más que un detalle, la película se pudo ver beneficiada de un impacto mayor en sus hitos, de manera que los 100 minutos de duración no se sientan tan largos. Esto no significa incluir acción, en la que es denominada como un "western familiar", más bien significa conectar emocionalmente de una forma más certera con la audiencia vía las herramientas que el cine te da, como música, actuaciones, intensidad, entre otros.

No obstante, es fácil entender por qué esta es la película que representará al país en la carrera por los premios Oscar y Goya. Es una mirada muy fresca hacia temas poco vistos en la cartelera nacional y aunque se basa en Chile, su lenguaje es universal. Esperemos que por lo menos quede en la lista corta de nominados, pero independiente de eso, este es un film que vale la pena ver, aunque sea solo por su valor artístico.

Nota: 3,7 / 5,0

"La Misteriosa Mirada del Flamenco" se exhibirá el miércoles 15 y el sábado 18 de octubre en el Festival Internacional de Cine de Valdivia 2025.

Agustín Pérez Achurra, crítico de cine (https://www.instagram.com/hobby.space/)