Yandel reinterpretó los clásicos del reggaetón en formato sinfónico.
EFE
Con una propuesta que mezcló la elegancia de la música clásica con la potencia del reggaetón,
Yandel fue el encargado de cerrar la quinta jornada del
Festival de Viña 2026, provocando una verdadera fiesta en la Quinta Vergara la madrugada de este viernes.
El puertorriqueño transformó el escenario
donde los beats característicos del género se transformaron en una imponente orquesta sinfónica. Cuerdas, metales y maderas acompañaron cada uno de sus éxitos, elevando la experiencia a un nivel pocas veces visto en el Festival.
El espectáculo, que ya había recorrido distintos escenarios del mundo durante 2025, incluido Chile, llegó a la Quinta Vergara como una algo distinto,
reinterpretando los clásicos del reggaetón en formato sinfónico.
La obertura estuvo marcada por "Puño de Tito", dando paso a una seguidilla de himnos como "Permítame", "Nunca Me Olvides", "El Teléfono", "Mírala Bien", "Rakata", "Ahora Es" y "Ay Mi Dios". Pese a los nuevos arreglos orquestales,
las canciones mantuvieron su esencia, logrando que el "monstruo" se pusiera de pie para bailar.
La puesta en escena estuvo acompañada de visuales y una dirección musical que convirtió la presentación en una experiencia sensorial completa. El propio Yandel se mostró
energético y cercano, entregándose por completo con sus característicos pasos de baile.
Uno de los momentos más celebrados fue la
aparición de su hermano Gadiel, con quien interpretó "Plakito". A ello se sumó la
participación de su hijo Sour Beat, reforzando el carácter íntimo y familiar del espectáculo.
Las sorpresas continuaron con la
presencia del chileno Kidd Voodoo, quien subió al escenario para interpretar su tema "Me Mareo", encendiendo aún más al público.
Tras consolidar uno de los formatos más innovadores que han pasado por el Festival en los últimos años,
Yandel fue reconocido con las Gaviotas de Plata y Oro.