Angus Young y Brian Johnson durante el primer concierto de AC/DC en Chile.
El Mercurio
Después de 30 años, el miércoles recién pasado la banda australiana
AC/DC regresó a Chile con un concierto en el Parque Estadio Nacional que congregó a 85 mil personas de variadas edades y que repetirá este domingo 15 de marzo en el mismo recinto.
Y aunque en general los comentarios de especialistas respecto al show coinciden en que
el grupo "suena impecable", muchos asistentes se volcaron a las redes sociales para manifestar que
la experiencia no fue del todo agradable, no culpando al grupo sino a la organización, a la que incluso han acusado de sobreventa de entradas.
"Las diferencias entre el Concierto de AC/DC en Sao Pablo (Brasil) que fue en un Estadio V/S Santiago (Chile)
fue en un potrero donde no estaban las medidas de seguridad en caso de emergencia"; "AC/DC fue trueno puro, pero la organización puro humo. Localidades que eran calle y parlantes que nunca sonaron.
El rock se vivió en el alma, pero el respeto al fan se quedó en la vereda" y "
Gracias por arruinar lo que es, probablemente, el penúltimo concierto de AC/DC en Chile. Debería darles vergüenza", señalan algunos comentarios.
"
Muy mala experiencia el concierto de AC/DC en Chile, mala producción, falta de audio y lo peor sobrevendido y malo el recinto para este tipo de espectáculos. Nota 4"; "
Triste que la última pasada de AC/DC por Chile no estuvo a la altura de la banda: recinto con poca oferta de sectores, precios muy elevados, la misma semana de Lollpalooza y mala organización" y "AC/DC en Chile: el peor concierto al que he ido. Accesos pésimos (25 minutos caminando para llegar a cancha general), sonido reventado, escenario y pantallas sin nada especial. Y la vista desde cancha… una vergüenza.
Todo por la módica suma de $100.000, la entrada más barata", agregan otros.
En el mismo tenor fue la
carta que Martín Guler Fuentes publicó este viernes en El Mercurio, relatando cómo fue su experiencia en el concierto. Léela a continuación:
"Señor Director:
Asistí recientemente al concierto de AC/DC en el Parque Estadio Nacional, pagando una entrada de cancha de $100.000. La experiencia, sin embargo, distó mucho de lo que cabría esperar de un evento de esa magnitud.
La señalética para llegar a los sectores era deficiente y en varios casos estaba mal ubicada, lo que generaba confusión desde el ingreso. Los accesos resultaban poco claros y producían estancamientos constantes de público. A esto se sumaba una seguridad prácticamente inexistente: fue evidente ver a muchas personas ingresar sin que se les controlara la entrada.
Dentro del recinto, la situación no mejoraba. La visibilidad desde gran parte de la cancha era mínima, y el sonido, deficiente. Además, en los accesos a la cancha se instalaron rampas que generaban peligrosos cuellos de botella absolutamente innecesarios para la circulación de miles de personas.
La sensación general era la de un evento notoriamente sobrevendido. Todo indica que la productora, DG Medios priorizó cuánto podía maximizar la utilidad por entrada por sobre algo básico: la seguridad del público y la calidad de la experiencia de un concierto.
Eventos de esta escala requieren estándares acordes. Cuando estos fallan, no solo se deteriora la experiencia de los asistentes, sino que se pone en riesgo a miles de personas".