Pixar ya no es lo que era antes. La innovadora compañía de animación de Disney intercambió la creatividad con la que marcó la primera década de los 2000, por un negocio enfocado en la taquilla y en propiedades intelectuales conocidas. Aun así, de vez en cuando encuentra la forma de mezclar ambos perfiles, con
continuaciones que tienen algo que decir. Al igual que lo hizo con "Intensa-Mente 2" (película que rompió récords de taquilla en Chile), su nuevo estreno,
"Toy Story 5", también logra dicho cometido.
Esta quinta entrega de la franquicia sigue a
los juguetes de Bonnie, liderados por la sheriff Jessie, quienes
se ven enfrentados a una inminente amenaza para la creatividad infantil: las pantallas. Cuando los padres de Bonnie le regalan una tablet llamada "Lilypad" a la niña de ocho años, será tarea de Jessie asegurarse de que la hiperconexión no los aleje de una amistad verdadera.
"Toy Story 5" logra lo que parecía imposible para Pixar en los últimos años: reinventarse dentro del éxito. Esta es una secuela que encuentra su corazón en una nueva protagonista y en un contexto que le permite tener una razón de ser.
Emocionante y divertida, aunque no perfecta, en esta nota revisamos las virtudes y los errores de esta nueva entrega del gigante de la animación.
Dos razones para volver
Una de las grandes críticas que recibió esta franquicia luego de volver con una cuarta entrega en 2019, es que no encontraba una razón sólida para alargar lo que ya era considerado una de las mejores trilogías de la historia del cine (y ni hablar de la animación). No obstante, "Toy Story 5" corrige esto al encontrar
dos pretextos para volver a vivir una historia con este grupo de juguetes.
La primera, y probablemente la más importante, fue el
cambio de protagonista. Aunque los elementos de marketing de esta película no lo demuestren, esta es una
historia centrada en el personaje de Jessie, juguete que se une a la pandilla en "Toy Story 2". Esto no solo permite dar aire fresco a la saga y un respiro a los protagonistas que ya conocemos al derecho y al revés, como Woody y Buzz, sino que también permite indagar en la motivación del personaje que Jessie mostró en su debut. La cinta añade una buena capa de profundización al flashback mostrado en la segunda entrega, haciéndonos sentir mucha emoción por un personaje que aún tenía heridas abiertas.
Muy buena protagonista, muy buena elección por parte de los guionistas.
La segunda razón para volver es
el contexto. Aunque el tema de las pantallas ya lleva un largo tiempo con nosotros, abordar esta temática desde el punto de vista de los juguetes es un gran acierto, porque muestra las consecuencias que esto puede tener sobre los niños de hoy, y plantea muy buenas preguntas sobre la hiperconexión y el desarrollo infantil. Esto le da mucho material a la trama para avanzar de forma orgánica y combinarse de gran manera con el cambio de protagonista.
La historia de "Toy Story 5" está más centrada en el personaje de Jessie. Crédito: AP.Una razón para quedarse
Otro gran mérito de esta secuela es
tomar un elemento obviado por las entregas anteriores y hacerlo parte fundamental de la trama: la niña dueña de los juguetes. Anteriormente, Andy y Bonnie, los dueños de Woody y compañía, funcionaban como un contexto o consecuencia para los juguetes, que solo tenían que inyectar tensión a la trama. En esta ocasión, Bonnie pasa a ser un personaje más, al punto de que uno puede considerar que la niña, al igual que Jessie, es el foco de esta historia.
Esto nos permite ir
más allá de una simple aventura de juguetes. "Toy Story 5" nos conecta emocionalmente con Bonnie, quien quiere pertenecer y encontrar amigos con quienes jugar, pero que a sus ocho años encuentra dificultades para hacerlo, debido a que todos están conectados a sus dispositivos y ya no juegan con juguetes. Su personaje toma decisiones que afectan a otros, permitiendo que la historia avance con un "debido a esto", más que con un "y después pasó esto".
Lo inorgánico
Esta no es, bajo ninguna circunstancia, una secuela perfecta. Por más que cumpla con varios buenos elementos,
también comete pecados narrativos clarísimos. En particular, la película sigue una subtrama sobre una armada de juguetes Buzz Lightyear de última generación que, aunque entregue un par de escenas chistosas, sirve como una excusa para que la película salga de varias situaciones difíciles de resolver.
Estos juguetes, por alguna razón, son capaces de hacer de todo: volar, navegar, programar, atacar y más. Obviamente, al ser una película familiar, se le perdonan ese tipo de cosas. El problema es que esta línea argumental aparece de la nada y, por una gran coincidencia, se encuentra con los protagonistas. Es una gran excusa de guion que contrasta fuertemente con la trama orgánica que se estaba construyendo.
Animación, humor y conclusión
Hay que destacar la animación de esta nueva cinta de Pixar. Aunque los modelos de los personajes sigan siendo los mismos, las texturas, las luces y los contrastes demuestran que la compañía de Disney aún busca potenciar sus historias con tecnología (irónicamente).
Complementariamente, hay una decisión narrativa de utilizar otro estilo de animación para destacar el mundo imaginario de los niños, lo que resalta colores preciosos en pantalla.
Por último, cabe destacar una gran adición a la gama de juguetes de Toy Story:
"Smartypants". Interpretado por Conan O'Brien, este dispositivo que ayuda a los niños a ir al baño se roba la película, siendo el centro del humor. El anfitrión de Late Night, en la versión subtitulada, hace un gran trabajo dando vida a un personaje burdo, pero punzante. Muy divertido.
Con todo lo dicho, solo queda recomendar esta nueva entrega de la saga de "Toy Story", ya que
es una experiencia familiar que apela a las emociones de chicos y grandes, y logra encontrar algo que decir en este mundo lleno de pantallas. No será la mejor película de Pixar, ni de esta franquicia, pero por lo menos
tiene lo suficiente como para afirmar que vale la pena.
Nota 4,0/5,0
"Toy Story 5" ya está disponible,
solo en cines.