Milly Alcock, quien encarna a Kara Zor-El, Supergirl, pinta para ser una de las estrellas de esta saga.
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Cuando toca revisar estrenos como este, se nota que estamos ante el
declive del cine de superhéroes. No necesariamente porque la calidad haya bajado en comparación con la década pasada (aunque sea así), sino porque tanto para la audiencia como para la crítica, es tanto lo que vemos de este género, que
es necesario desarrollar algo creativo para poder llamar la atención. Por desgracia, la nueva entrega en este segundo intento del universo cinematográfico de DC Comics,
"Supergirl", no cumple con este requerimiento.
Esta cinta sigue a
Kara Zor-El, prima de Superman, quien luego de abandonar su planeta y familia no logra adaptarse a la Tierra para llamarla su hogar y pasa sus días de bar en bar intergaláctico, festejando y emborrachándose. No obstante, cuando unos malhechores atacan a su perro y roban su nave, Kara se adentrará en una aventura junto a una chica que tiene su mismo objetivo: venganza.
"Supergirl" tiene una buena protagonista en sus manos, pero una mala historia. Con un guion repleto de coincidencias y personajes poco interesantes, Milly Alcock se destaca, pero sus poderes como actriz no son suficientes para salvar a esta película de su propio desorden. Es una entrega que por lo menos entretiene, y en esta nota revisaremos lo bueno y lo malo de la nueva película en el universo de DC Comics.
Alcock, la heroína
Comencemos con lo positivo: si hay algo que rescatar de esta película es su personaje principal. Kara tiene una actitud rebelde y una personalidad que en papel no es tan novedosa, pero que con el toque de Milly Alcock se siente como un personaje distintivo. Esta cinta le exige mucho a la actriz, quien debe participar de escenas de acción, flashbacks, discusiones, secuencias largas, muchísimas tomas de reacción y más. Alcock, con mucho talento, está a la altura de las circunstancias.
Dado que este es un universo cinematográfico expansivo, esta es una buena noticia para DC Studios. Supergirl, como individuo, es una buena adición al nuevo mundo que están creando y su involucramiento en próximas películas se verá como algo positivo, más que una inclusión forzada. En otras palabras, Milly Alcock pinta para ser una de las estrellas de esta saga, aunque su película no la acompañe.
El guion, la kryptonita
Por desgracia para "Supergirl", los méritos llegan hasta el punto anterior. De ahí en más,
la película presenta varios problemas que afectan la historia y la experiencia en sala que esta película quiere dar, comenzando con
su gran debilidad: el guion.
Esta trama tiene
dos salvedades que evitan que llamemos a esta historia algo terrible. La primera es
la profundización del personaje de Kara, que, como se mencionó anteriormente, es potenciada por la actuación de Alcock. No explora un arco tan importante, pero es suficiente para que entendamos la motivación detrás del personaje.
La segunda es, y esto sonará raro, que
la trama se enfoca en esta aventura y no en otra cosa. Cuando hablamos de universos cinematográficos, es fácil ver entregas que se dedican a promover lo que se viene, más que lo que está pasando. Este no es un festival de apariciones y referencias, es solo una aventura intergaláctica.
Dicho eso,
el resto de la historia es de una mediocridad monumental. No solamente está llena de personajes que no tienen ningún peso emocional en la historia, sino que también suele cometer el error de plantear problemas que no tienen consecuencias. Es un sinfín de momentos que pasan por coincidencia, lo que es la peor forma de escribir una historia. Cuando las cosas pasan independientemente de lo que hagan los personajes, uno pierde el interés, y
el interés en "Supergirl" se pierde rápido.
Jason Momoa interpreta a Lobo, un personaje que aparece en la historia de forma muy inorgánica. Crédito: AP.La edición, el villano
Otro elemento técnico que perjudica la experiencia, más que potenciarla. La acción en el género de superhéroes es crucial y cuando no se entiende, termina siendo una amalgama de efectos especiales que no tienen sentido. Es difícil entender toda la información que la pantalla te da y la parte que se supone es la más entretenida de estas películas, termina siendo algo incomprensible.
Un ejemplo: si tu escena necesita de tres tomas diferentes de tu protagonista reaccionando a las secuencias de acción, cometiste un error.
El cameo innecesario
Si hay una representación de lo que está mal con esta película, es el personaje de Lobo, interpretado por el actor Jason Momoa. Por más que muchos fanáticos pedían que Momoa diera vida a este personaje, el cazarrecompensas aparece en la historia de una forma tan inorgánica que uno se pregunta en qué etapa de la creación de la historia decidieron incluirlo.
Su participación demuestra la increíble falta de identidad que sufre esta película, que le cuesta entender en qué dirección, y en qué tono, quiere llevar su historia.
"Supergirl" igual encuentra momentos de diversión, especialmente para quienes estaban esperando esta cinta.
Sin embargo, difícilmente podrá sorprender a una audiencia que ha visto más de 50 películas del género en la última década. Por lo menos el legado de esta entrega será llevado por su protagonista, quien ya tendrá una mejor oportunidad para destacarse en el nuevo universo cinematográfico de superhéroes, siempre y cuando este logre sobrevivir lo suficiente.
Solo el tiempo lo dirá.
Nota 2,5/5,0
"Supergirl" ya está disponible,
solo en cines.