Brendan Fraser (el General Eisenhower) y Andrew Scott (James Stagg) en una escena de "El Día D: Bajo Presión".
Working Title Films
El combate armado siempre ha sido un foco importante para la industria cinematográfica, especialmente la americana y europea. Hay un sinfín de cintas que cuentan historias con diferentes perspectivas de personas que participaron, activa o pasivamente, de los conflictos más grandes que ha visto la humanidad. Si bien la fórmula clásica del soldado en las trincheras ha otorgado grandes clásicos del cine,
de vez en cuando aparecen historias que tienen un foco diferente. Tal es el caso del nuevo estreno en cartelera: "El Día D: Bajo Presión".
La cinta se centra en el involucramiento de James Stagg, condecorado meteorólogo, en la Operación Overlord de las tropas aliadas en la Segunda Guerra Mundial. A pesar de que los meteorólogos alemanes esperaban mal clima,
Stagg debía demostrar que se podía aprovechar un inesperado período de cielo despejado para el Desembarco de Normandía. No obstante, los generales al mando de esta operación no están dispuestos a arriesgar las vidas de miles de soldados en una sola predicción.
"El Día D: Bajo Presión" tiene una premisa fresca dentro de un contexto revisado un millón de veces. Sin embargo, esta temática no es la más cinematográfica de todas, dejando -irónicamente- una sensación anticlimática en una experiencia que quiere ser dramática y épica. Por suerte para la cinta, las actuaciones son lo suficientemente fuertes como para hacer de este filme una historia decente.
En esta nota revisaremos las virtudes y fallos de este nuevo estreno.
Una mezcla disonante
Las películas que se centran en la Segunda Guerra Mundial suelen mostrar la magnitud de este conflicto, conciliando historias de héroes y villanos que viven momentos históricos y épicos para que, con su grano de arena, cambien el destino de la guerra.
"Bajo Presión" también apunta a vestir la historia de Stagg como algo épico, mas no transmite eso. La temática del clima no es una que en pantalla logra capturar la tensión del momento, por más que sepamos lo crucial que es en la estrategia.
Crear un montaje sobre confeccionar un mapa climático no es tan grandioso como la película quiere hacerlo ver. Por más que lo rodees de música emotiva, encuadres enfocados y discursos grandilocuentes, es difícil sentir el impacto del momento cuando el punto de comparación es el mismísimo Desembarco de Normandía.
No se trata de bajarle la importancia a la epifanía de James Stagg; es solo que
la película debió envolver este drama en los cuartos donde las discusiones pasaban, y no hacer paralelismos con los soldados en primera línea.
Actuaciones superlativas
Aunque no sea épica, esta película sí es un drama de tomo y lomo, y se respalda en su veterano elenco. Con un ganador del Oscar como
Brendan Fraser, una nominada al mismo galardón como
Kerry Condon, y un ganador del BAFTA como
Andrew Scott, "El Día D: Bajo Presión" potencia su credibilidad con actuaciones de calidad.
Especialmente de Scott, quien interpreta al titular James Stagg. En una película donde la presión se siente en cada momento, Stagg siempre tiene un momento de pausa, ya sea para tomar agua o para recibir una llamada con noticias devastadoras. En cada momento, Andrew Scott ejecuta emociones que llenan la pantalla de empatía, complementadas por tomas en primer plano que encuadran al actor de gran manera.
Falta de contexto
Probablemente una de las fallas más importantes de esta película es
no contextualizar de forma correcta la importancia emocional de lo que viven las personas en la habitación, especialmente el General Eisenhower, interpretado por Brendan Fraser. Este es el hombre que llevó a miles de soldados a una simulación armada que terminó con el fallecimiento de cientos de ellos, que vive con esa culpa y que sabe lo importante que es la Operación Overlord para la historia de la humanidad.
La película se enfoca más en las barreras que Stagg debe superar de la gente que duda de él, cuando lo que vive Eisenhower es tanto o más importante. La cinta no alimenta esta dualidad, sino que deja este contexto de forma superficial. Fraser tiene momentos de discusión increíbles, pero no se le siente el peso de la responsabilidad que realmente tiene. Puede que la película no tenga tiempo para contar toda la historia; no obstante,
se podía quitar algo de Stagg para entregarles más espacio a otros personajes.
De todas formas, quienes disfrutan de este momento en la historia de la humanidad, podrán encontrar una sólida entrega que muestra una disyuntiva fresca dentro de la vasta filmografía de la Segunda Guerra Mundial.
Nota 3,3/5,0
"El Día D: Bajo Presión" ya está disponible,
solo en cines.