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Más de 500 escritores defienden exclusión de Harwicz de festival español: Chileno Alejandro Zambra entre los firmantes

"Un boicot pacífico no es un acto de censura", afirmaron en comunicado conjunto.

25 de Septiembre de 2026 | 14:17 | La Nación, GDA/ Editado por B.osses, Emol
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El Mercurio/La Nación/EFE.
No cesa la polémica por la exclusión de la escritora argentina Ariana Harwicz del Festival Cultur-ALH de Granada, y es que este jueves, con más de quinientas firmas de artistas y escritores latinoamericanos, se dio a conocer un "posicionamiento colectivo" en contra del "negacionismo" en los espacios literarios.

La idea surgió de la escritora mexicana Dahlia de la Cerda, que publicó el comunicado en la plataforma Substack. En el pronunciamiento, afirman que "protestar no es censurar" y que se podrían plegar a eventuales boicots.

Entre los firmantes aparece el escritor chileno Alejandro Zambra, además de la cineasta argentina Lucrecia Martel, la escritora mexicana Cristina Rivera Garza, el filósofo español Paul B. Preciado, la periodista de investigación mexicana Lydia Cacho y el director de cine español Rodrigo Sorogoyen, entre otras figuras relevantes.

El pronunciamiento tiene lugar días después de la declaración de apoyo de escritores y personalidades de la cultura a la autora de "Perder el juicio" (Harwicz), que ya cuenta con más de seiscientas firmas.

Se suman así a Rita Segato, Lina Meruane, Sabina Urraca, Gabriela Wiener, María Fernanda Ampuero, Brenda Navarro, Silvia Federici y Ángelo Néstore, que mediante un pronunciamiento habían apoyado la retirada de la invitación de Harwicz del festival literario organizado por la Universidad de Granada y que desató un debate en la esfera pública.

Según Harwicz, ellas fueron quienes reclamaron a las directoras del festival que se la "desinvitara". También apoyan a la Red Universitaria por Palestina de Granada, "cuya protesta y posicionamiento antecedieron a la decisión de la dirección del festival", señalan.

Añadiendo que "sabemos que posicionarse públicamente en solidaridad con el pueblo palestino dentro de la industria literaria puede tener costos. Y, frente a esos costos, creemos que la respuesta tiene que ser colectiva. No vamos a dejar solas a las personas que se posicionan contra el genocidio del pueblo palestino perpetrado por Israel y contra la violencia ejercida por su ejército y sus colonos sobre los habitantes de Gaza y Cisjordania".

"Nuestro respaldo se extiende a quienes ejercen la protesta pacífica y la organización colectiva para exigir que las instituciones culturales y académicas respondan por las decisiones políticas que toman desde sus programaciones. La protesta, también amparada por la libertad de expresión, es una de las pocas herramientas que tienen los estudiantes y la ciudadanía para responder a los discursos que desde las altas tribunas y espacios de legitimación cultural niegan el genocidio palestino", continúa la declaración.

"Nos resistimos a que el debate quede reducido a un conflicto identitario y a que cualquier defensa a favor del pueblo palestino sea convertida automáticamente en antisemitismo –remarcan–. Estamos contra el genocidio, contra la violencia ejercida sobre Palestina y contra los discursos que la niegan, la minimizan, la justifican o la celebran".

En el séptimo párrafo del pronunciamiento, expresan su rechazo al antisemitismo. "Las personas judías no constituyen un bloque político homogéneo y no responsabilizamos colectivamente a ninguna de ellas por las acciones del Estado de Israel –aclaran–. Criticar el sionismo no equivale a atacar a las personas judías ni a todas las israelíes. Combatir el antisemitismo y oponerse al sionismo tampoco son posiciones mutuamente excluyentes. Defender al pueblo palestino no equivale a atacar a las personas judías".

A continuación, sostienen que "organizar un boicot pacífico" no es un acto de censura. "Creemos que no: criticar no es censurar, protestar no es censurar".

"Las instituciones culturales establecen límites éticos todo el tiempo –argumentan–. No aceptaríamos que la negación del Holocausto fuera presentada simplemente como 'otra opinión' en nombre de la pluralidad. No vemos por qué tendríamos que aplicar un estándar ético distinto cuando hablamos del sufrimiento del pueblo palestino".

Solicitan además que el "campo literario" tome una posición. "Pedimos a editoriales, festivales, ferias del libro, universidades, residencias, premios, fundaciones, instituciones culturales y demás agentes de la industria literaria que revisen sus vínculos institucionales con el Estado de Israel y con instituciones implicadas en la violencia contra el pueblo palestino. Pedimos que escuchen las demandas del movimiento palestino y de las organizaciones que trabajan por sus derechos". También piden que "no se castigue" a escritores y académicos "por posicionarse públicamente".

"NOSOTRXS también tenemos derecho a decidir qué hacemos con nuestro trabajo, nuestro dinero, nuestros libros, nuestra presencia y nuestro nombre. Podemos actuar, negarnos a participar, retirarnos, negarnos a compartir escenario, no comprar, no asistir, protestar, boicotear, exigir explicaciones, respaldar a quienes sufren represalias, organizarnos", agregan.

"No amenazamos la integridad de nadie –concluyen–. No perseguimos identidades. No sembramos violencia. Proponemos organización, boicot, protesta y acción colectiva, pública, pacífica y legal. Si hacen de la industria literaria un lugar hostil para quienes defienden al pueblo palestino, nos organizaremos para que la vergüenza cambie de bando. Responderemos al agravio con organización, protesta y boicot".