Nicolás Zárate, Marcial Tagle y Boris Quercia en una escena de "Hangar Rojo".
Villano
El 11 de septiembre de 1973 es una fecha que el cine chileno ha revisado desde múltiples ángulos y con múltiples miradas. Lo ha hecho desde el dolor, desde la denuncia, desde la sátira y desde la distancia del tiempo. Sin embargo,
hay perspectivas que todavía quedan pendientes, rincones de esa historia que aún no han sido llevados a la pantalla grande.
"Hangar Rojo", ópera prima (en ficción) del director Juan Pablo Sallato,
ocupa uno de esos rincones y lo hace de una manera que es difícil olvidar.
La película
sigue al capitán Jorge Silva, exjefe de Inteligencia de la Fuerza Aérea, ahora capitán a cargo de la formación de jóvenes cadetes en la Academia de Aviación.
El día del golpe militar, Silva recibe una orden que no solo cambiará Chile para siempre, sino que también lo pondrá entre la escopeta y la pared: obedecer o sufrir las consecuencias. Basada en hechos reales y en el libro "Disparen a la bandada" de Fernando Villagrán, la cinta narra un capítulo largamente visitado, pero pocas veces profundizado de nuestra historia.
Es un agrado hablar de cine chileno cuando hay grandes ejemplos como este.
"Hangar Rojo" tiene un lenguaje cinematográfico más simple de lo que uno podría esperar de una historia tan cargada, y aun así logra un impacto grandísimo. Es un gran ejemplo de una producción enfocada y que sabe lo que hace, donde cada pieza calza muy bien en su lugar. En esta nota revisamos esas piezas y virtudes del último estreno chileno.
El lenguaje, una decisión acertada
Una de las virtudes más importantes de "Hangar Rojo" es su decisión de
no soltar jamás la perspectiva de Jorge Silva. La cámara lo sigue a donde vaya, sin desvíos ni distracciones, mostrando todo lo que él está viviendo en tiempo real: la incertidumbre, la impaciencia, el dolor. Es un mecanismo que parece sencillo, pero que en el contexto de esta historia fue una decisión muy acertada.
Al quedarnos dentro de su mirada, la tensión moral de Silva se vuelve también nuestra.
Hay una escena en el Estadio Nacional que es un fiel reflejo de esto. La toma solo mantiene el enfoque en su protagonista, nublando los alrededores, como si el mismo Silva estuviese tratando de bloquear las atrocidades que suceden a su alrededor. La cámara es un puente hacia la conciencia que nuestros ojos pueden ocupar.
La otra gran decisión es el
uso del blanco y negro. Primero, porque le permite a la producción no tener que mover mundos para representar un Chile de 1973 de manera convincente. Segundo, y más importante, porque refleja lo sombrío que fue ese día, donde todo realmente era blanco y negro y no había matices posibles.
La decisión del tipo de fotografía no es solamente un adorno: es una declaración.
Nicolás Zárate interpreta al capitán Jorge Silva en "Hangar Rojo". Crédito: Villano.Actuaciones
Nada de lo anterior hubiese funcionado sin su intérprete principal.
Nicolás Zárate entrega una gran actuación, mostrando esa vulnerabilidad reprimida con la mirada y gestos mínimos. Es sutil y solemne a la vez, lo cual es difícil de lograr, pero el actor estuvo a la altura. También es un muy buen ejemplo para quienes quieran entender mejor la actuación en cámara: Zárate
hace muchísimo con muy poco, mientras permite que en sus ojos se denote la culpa y responsabilidad que debe seguir.
Su contraparte,
Marcial Tagle, es un contrapeso perfecto. Amenazante sin ser una caricatura del extremismo, con una presencia que se siente temible desde que aparece en escena.
La dinámica entre ambos actores es el corazón dramático de la película, y los dos la sostienen para llegar a una escena final que marca uno de los mejores cierres (en términos cinematográficos, obviamente) de este 2026.
Conclusión
Con solo
82 minutos, "Hangar Rojo" deja una impresión que perdura por mucho tiempo. Aunque no sea perfecta y tal vez pueda agregar un poco más para elevar la emoción del día más tenso de nuestra reciente historia,
esta película tiene un peso brutal y una gravedad que hará que nos quedemos girando alrededor de ella durante mucho tiempo.
A pesar de que muchos quieran ver otro tipo de historias en el cine chileno, "Hangar Rojo" nos muestra que, siempre que haya algo que decir, la narración visual es un gran vehículo para entender, pensar y reflexionar.
Una muy buena experiencia y una recomendación total. Dentro de lo mejor del año.
Nota 4,5/5,0"Hangar Rojo" ya está disponible,
solo en cines.