EMOLTV

Crítica de cine | "Clayface": Terror embarrado por la historia

La nueva cinta de DC Studios trae al reconocido villano de Batman en su propia película, con increíbles momentos de terror corporal, pero con una historia insípida.

25 de Octubre de 2026 | 07:26 | Por Agustín Pérez Achurra, crítico de cine y series, @hobby.space en Instagram
imagen

"Clayface" cuenta la historia de Matt Hagen, un actor con futuro prometedor, cuyo rostro termina desfigurado tras un encuentro con la mafia.

AP
Si no has escuchado acerca de este personaje y/o acerca de esta película, es normal. DC Studios está tomando una apuesta riesgosa en la creación de su nuevo universo cinematográfico de superhéroes, que ha tenido un éxito y un fracaso, en "Superman" y "Supergirl" respectivamente. Y es que la productora ahora estrena una tercera entrega que sigue la historia de origen de un villano no tan conocido de los cómics de Batman: "Clayface" (o Cara de Barro).

Dirigida por James Watkins, esta sigue a Matt Hagen (Tom Rhys Harries), un actor cuyo prometedor futuro se ve truncado después de un encuentro con la mafia que lo deja con el rostro irreparablemente desfigurado. Cuando parece haber perdido toda esperanza de recuperar su vida, conoce a una doctora que desarrolla un tratamiento experimental con nano células artificiales. El procedimiento consigue devolverle su apariencia, pero trae consigo una consecuencia inesperada: su cuerpo comienza a transformarse según su estado de ánimo, empujándolo por un camino cada vez más oscuro.

"Clayface" tiene, en papel, una buena idea: combinar el género de cómics con el de terror corporal (también conocido como "Body Horror") para otorgar una experiencia única. El problema es que en su ejecución, la película le cuesta jugársela por un tono, quedando una sensación tibia que es perjudicada también por un guion genérico. Puede ser una grata experiencia para los amantes de este tipo de películas, pero cuesta encontrar cosas que realmente queden en la memoria.

En esta nota revisamos lo bueno y lo malo del nuevo estreno de DC Studios.

Terror limitado


Uno de los mayores problemas de "Clayface", como se mencionó antes, es que nunca parece jugársela por completo por alguna de las temáticas que presenta. Ya sea el mundo artístico, con sus exigencias y superficialidad, o el crimen que termina cambiando la vida de Matt Hagen, la película introduce ideas interesantes, pero no consigue desarrollarlas lo suficiente como para que alguna de ellas se convierta en el centro de la historia.

Esta falta de dirección también se nota en el tono. Por momentos, la cinta es una película de "Body Horror", con transformaciones físicas perturbadoras y escenas que aprovechan lo desagradable que son los poderes de este supervillano. No obstante, en otros, se acerca más a una película de cómics tradicional, sin encontrar una manera orgánica de unir ambos estilos.

Es difícil discernir si esto pasa por culpa de un guion o por falta de presupuesto, lo que sí es fácil de ver es que le faltó verdadero atrevimiento para que esta "Clayface" se diferencie de otros filmes.


Tom Rhys Harries y Naomi Ackie como Matt Hagen y Caitlyn Corr, respectivamente, en una escena de "Clayface". Crédito: AP.

El romance


Probablemente la gran falencia de esta cinta. La historia nos muestra cómo Matt empieza a generar una relación con Caitlyn Corr, doctora e investigadora que creó el tratamiento con nano células. Esta relación está inserta en esta trama con una buena razón, pero su evolución no tiene mucho sentido.

La dinámica no termina de sentirse natural y cuesta entender qué aporta realmente al desarrollo de los personajes. Quizás necesitaba más tiempo para construirse o, sencillamente, era una idea que no necesitaba estar en la película. Sea cual sea el caso, su presencia termina sumando otro elemento que la cinta no consigue integrar del todo.

Buenos efectos y buen protagonista


Hay que reconocer que los efectos especiales de "Clayface" son muy interesantes y entretenidos. La película encuentra distintas maneras de aprovechar las capacidades físicas del personaje, con transformaciones que se ven escalofriantes, o que están bien ocultas en el lenguaje cinematográfico (con buena edición y uso de su elenco).

Esto especialmente cuando la película se carga al terror. Es justamente en estos momentos donde uno puede ver el potencial de la propuesta, ya que no estamos frente a un personaje que simplemente cambia de apariencia, sino ante alguien cuya transformación le da un sin fin de posibilidades.

La base de esta virtud también se encuentra en su actor protagónico: Matt Rhys Harries. El intérprete logra mostrar la decadencia personal a lo largo de la historia, mientras se muestra aterrorizado por los cambios que le están sucediendo en su cuerpo. Gracias a él, los espectadores pueden sentir la justa y suficiente empatía por Matt, por lo menos hasta antes de que la venganza se apodera de su cordura.

Veredicto


Probablemente quienes se inclinen más por las propuestas de "Body Horror" encuentren en "Clayface" varias virtudes que, para quien escribe, costaron apreciar. Sus efectos especiales son sólidos (irónicamente), la premisa tiene potencial y su protagonista termina siendo un punto a favor. El problema es que todo eso no alcanza para compensar una historia que se siente más genérica de lo que debería.

"Clayface" es una película que podría haber sido mucho más interesante si se hubiese atrevido a profundizar en alguna de sus ideas, en lugar de intentar combinar tantas temáticas sin darles el espacio necesario. Su lado más terrorífico demuestra que hay material para construir algo distinto dentro del género de superhéroes, pero la parte más convencional de su relato termina poniendo un techo a su calidad. Habrá que ver si la gente se sigue acordando de esta entrega de aquí a final de año.

Nota 2,8/5,0

"Clayface" ya está disponible, solo en cines.