Marcada por la Guerra Fría: La historia de las relaciones diplomáticas entre Chile y Corea del Norte

Los vínculos con el país asiático tuvieron su origen en el Gobierno de Salvador Allende, pero se truncaron tras el Golpe de Estado de 1973. Ahora, son mínimas, pese a que existen y están en la mira de Estados Unidos.

04 de Septiembre de 2017 | 11:19 | Por Ramón Jara A., Emol
Emol
SANTIAGO.- A medida que crecen las amenazas de Corea del Norte de un ataque nuclear, Estados Unidos no se queda atrás y promete una defensa firme y del mismo nivel. Las advertencias de lado a lado han aumentado las últimas semanas y el Gobierno de Donald Trump ha decidido ampliar su ofensiva, apostando por el aislamiento internacional del régimen de Kim Jong-un.

Entre los destinatarios de estos llamados de la Casa Blanca está incluido Chile, por la sencilla relación de que mantiene relaciones diplomáticas y comerciales con el país asiático.

Ya lo hizo en su momento el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, quien en su visita a La Moneda hace unas semanas emplazó a Chile, México, Brasil y Perú a cortar toda relación política y económica con Corea del Norte. A este llamado se suma el hecho el domingo por el propio Trump, quien a través de su cuenta de Twitter amenazó con suspender el comercio con aquellos países que mantengan vínculos de este tipo con Pyongyang.

Ante esto, vale preguntarse cuáles y cómo son las relaciones diplomáticas que mantiene Chile con Norcorea, las que de todos modos son mínimas e históricamente estuvieron marcadas por la Guerra Fría.

El origen y el quiebre

En la década de 1960, Chile buscaba una mayor participación en la escena internacional, pensando principalmente en una apertura económica. De este modo, y bajo esta misma premisa de abrirse al mundo y a nuevos espacios, en 1962 La Moneda estableció relaciones diplomáticas con Corea del Sur.

Era la época de la Guerra Fría, con un mundo dividido en dos entre los liderazgos de la Unión Soviética y Estados Unidos y luego de la creación de dos Coreas, donde se le pedía al resto del planeta tomar ciertas posturas.

Fue ahí cuando, años después, con la llegada de Salvador Allende se inicia una apertura hacia la órbita socialista, tomando relaciones con países como Vietnam, China y Corea del Norte. En el caso de este último, el vínculo inició el 16 de noviembre de 1970.

Durante este Gobierno, incluso, hubo una serie de acercamientos, lo que quedó demostrado con la visita, a comienzos de 1973, del canciller Clodomiro Almeyda a Pyongyang, donde se reunió con autoridades locales, las que estaban interesadas en comprar cobre chileno. Asimismo, ese año se firmó un convenio de intercambio cultural, según precisan los archivos de la Biblioteca del Congreso Nacional.

El quiebre y el restablecimiento

Sin embargo, el Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 marcó un punto de quiebre en esta historia. Con la llegada de la Junta Militar, Chile rompió sus relaciones diplomáticas con Corea del Norte y Vietnam. En cambio, aumentó los vínculos con Corea del Sur, que en esa época también estaba bajo un régimen autoritario. No obstante, nunca cortó relaciones con China, pese a ser un gobierno comunista.

Tuvieron que pasar casi 20 años para que Chile y Corea del Norte retomaran las relaciones diplomáticas, con el fin de la dictadura de Augusto Pinochet. Esto ocurrió en 1992, durante el Gobierno de Patricio Aylwin.

Así, el 25 de septiembre de ese año, el ministro de Relaciones Exteriores Enrique Silva Cimma junto a su par norcoreano Kim Yong-nam, firmaron en Nueva York -en el marco de la 47.a Asamblea General de la ONU- un protocolo de acuerdo sobre la reanudación de relaciones. Durante esa misma semana, Chile también retomó vínculos con Vietnam.

"La experiencia de estos días ratifica nuestro pensamiento y nuestro actuar: las relaciones exteriores contemporáneas se hacen profundizando los vínculos políticos. Son éstos los que abren espacio al incremento de las relaciones económicas y las acciones culturales conjuntas", dijo Silva Cimma, quien también afirmó que la política exterior chilena debe guiarse por "la flexibilidad, la imaginación y el instinto para advertir los nuevos desafíos".

La medida, de todos modos, tuvo una fuerte oposición principalmente desde la centroderecha, que miraba con malos ojos el restablecimiento de los vínculos con países sometidos bajo regímenes autoritarios.

Veinticuatro años después, las relaciones con Pyongyang se mantienen, aunque su alcance es menor. Ninguno de los dos países tiene embajada en el otro (Chile tiene representación mediante su sede diplomática en China, mientras que Norcorea lo hace a través de su legación en Brasil) y el intercambio político a nivel de gobiernos es prácticamente inexistente.

Asimismo, Chile históricamente se ha alineado con las resoluciones de Naciones Unidas que llaman a Corea del Norte a detener su programa nuclear y estos últimos días ha enfatizado su emplazamiento al diálogo y a no caer en provocaciones.
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