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Portugal prohibirá las "terapias de conversión" que se aplican a personas LGBT+ para cambiar su orientación sexual

Dichas "terapias", que se siguen practicando en países de Europa, recurren a electroshocks, uso de hormonas y hasta exorcismos para intentar "convertir" a las personas.

21 de Abril de 2023 | 13:25 | AFP / Editado por N. Ramírez
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Quienes son sometidos a estas "terapias" pueden sufrir depresión, ansiedad, odio a sí mismo e ideas suicidas.

AP
El Parlamento portugués aprobó este viernes varios proyectos de ley que amplían los derechos de las personas LGBT+, entre ellos la prohibición de las "terapias de conversión" destinadas a cambiar la identidad de género o la orientación sexual de un individuo.

El Partido Socialista –que tiene mayoría absoluta en el Parlamento– propuso un texto que prevé penas de hasta dos años de prisión para cualquier persona que sea reconocida responsable de prácticas que "faciliten o promuevan" esas "terapias".

El 2%de las personas LGBTI en la Unión Europea han sido sometidas a terapias de conversión de género
Otros partidos presentaron propuestas similares y los diversos textos deberán fusionarse en una sola ley antes de su adopción final.

El Parlamento también adoptó textos a favor de la autodeterminación de género en un contexto escolar.

Las "terapias de conversión" se siguen practicando en Europa, advirtió la comisaria de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Dunja Mijatovic, en un informe publicado en febrero.

La organización de derechos humanos, con base en Estrasburgo, instó a sus 46 Estados miembros a poner fin a estas prácticas, que pueden recurrir a electroshocks, toma de hormonas y rituales de exorcismo, a menudo "legalmente y, generalmente, bajo un pretexto médico o religioso".

En la Unión Europea, al menos "el 2% de las personas LGBTI ha sufrido este tipo de prácticas y al 5% se les ha ofrecido una conversión", lo que pueden provocar "depresión, ansiedad, odio a sí mismo e ideas suicidas", destaca ese informe.

Malta fue, en 2016, el primer país europeo en prohibirlos. Desde entonces, otros estados, como Alemania, Grecia, Albania y Francia, han legislado en ese sentido y otros lo estudian.