Uno de los episodios a prestar atención este 2026 que se avecina es el fin del Gobierno de Gustavo Petro en Colombia. El próximo 7 de agosto, el primer mandatario izquierdista de la historia del país dejará la Casa de Nariño después de cuatro años marcados por sus propuestas reformistas y sus numerosas polémicas con personeros de la oposición y líderes de otros países.
Y mientras la clase política se mete de lleno en la carrera por conocer el próximo jefe de Estado, el Mandatario busca cómo terminar su periodo de la mejor manera, aunque el escenario actual es, por lo bajo, complejo y las críticas abundan.
Los últimos meses de la era Petro han estado marcados por
un alza de la violencia de las guerrillas y el fracaso de los diálogos de paz impulsados por el gobernante, una de las promesas de su campaña de 2022. Del mismo modo, y ante la férrea oposición en el Parlamento, el líder izquierdista también ha buscado otras formas de llevar adelante
su agenda reformista, lo que también le ha valido críticas.
Todo esto, en medio de una profunda división en el oficialismo: desde hace un tiempo ya que el Presidente colombiano está distanciado de su vicepresidenta, Francia Márquez, a quien incluso vincularon con un supuesto intento para derrocar al Mandatario.
Este es el escenario que enfrenta Petro a pocos meses de dejar el poder:
El gran problema de la violencia
Al asumir la Presidencia de Colombia en 2022, uno de los grandes objetivos de Gustavo Petro era poner fin a la violencia de las guerrillas en el país, con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las FARC lideradas por Iván Mordisco como principales protagonistas. En esa línea, decidió retomar las negociaciones de paz como parte de una estrategia bautizada "paz total" para desmovilizar a todos los grupos armados del país.
Pero a ocho meses de dejar la presidencia, ambos procesos están detenidos sin avances, mientras la oposición denuncia un fortalecimiento de las organizaciones ilegales.
En enero,
el ELN asesinó a más de 100 personas en una región fronteriza con Venezuela, lo que sepultó las negociaciones con ese grupo.
A esto se suman eventos como el asesinato del precandidato presidencial opositor Miguel Uribe Turbay, la toma de poblados o los diversos atentados contra la Policía y el Ejército, que han encendido aún más las alarmas y han devuelto a Colombia a tiempos pasados.
Ante esta situación, el Gobierno de Petro decidió congelar cualquier diálogo y ha arremetido con diversos bombardeos a campamentos controlados por las guerrillas, aumentando aún más el número de muertos.
La guerrilla, que se financia principalmente del narcotráfico, considera que
Estados Unidos planea operativos militares en Colombia como parte de lo que llaman un "plan neocolonial" del Presidente
Donald Trump.
El Mandatario estadounidense dijo recientemente no descartar ataques en suelo colombiano para destruir laboratorios de cocaína.
Colombia ha tomado esas declaraciones como una amenaza de invasión.
Polémicos decretos de último momento
Otro de los grandes problemas que ha debido enfrentar el Mandatario colombiano es la férrea oposición a su agenda reformista, que lo ha llevado a tomar decisiones que han causado más de alguna polémica en los últimos días. El lunes 22 de diciembre, el líder izquierdista decretó "emergencia económica" en el país luego de que el Congreso archivara la reforma tributaria con la que el buscaba aumentar la recaudación fiscal.
La medida, que se extiende por treinta días, permite al Ejecutivo tratar por decreto asuntos que están reservados a una ley. En este caso, el Gobierno podrá adoptar impuestos adicionales para alcanzar la meta de US$41.000 millones que, según Petro, se necesitan para el próximo año.
Según el decreto firmado por el Mandatario, Colombia se encuentra ante una
"inminente crisis fiscal" que podría ocasionar "un ajuste drástico" en las finanzas del Estado y afectar el "bienestar de la población".
Asimismo, el Ejecutivo colombiano inscribió el viernes 26 ante la autoridad electoral el comité promotor de una Asamblea Nacional Constituyente. Según explicó el ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, este mecanismo servirá para realizar los cambios que el Gobierno esperaba lograr a través de sus reformas sociales, algunas de las cuales no fueron aprobadas por el Congreso de la República; entre ellas la de salud, negada hace dos semanas.
Por tratarse de una iniciativa para presentar ante el Legislativo, se requiere el apoyo del 5 % del censo electoral, es decir, cerca de tres millones de firmas.
Con la inscripción de este comité de nueve personas, arranca formalmente el proceso de recolección para que "el poder constituyente se exprese", según recalcó el ministro.
El comité promotor lo integran el exministro de Igualdad y Equidad
Alfonso Rosero; el indígena
Custodio Wouriyu y el periodista
Javier Eduardo García. También forman parte el líder social
Lían Herrera; los sindicalistas
Over Dorado Cardona y Alfredo Grimaldo; los ciudadanos
José Luis Silva y Yesenia Moreno, y
Carlos Arturo García Marulanda, del Partido Comunista Colombiano.
Sanguino explicó que la intención de la Asamblea Nacional Constituyente es retomar y profundizar el espíritu reformista de la Constitución de 1991, así como desbloquear institucionalmente la posibilidad de realizar reformas sociales, políticas y de justicia que han enfrentado obstáculos en su trámite legislativo.
Por su parte, Petro destacó en su cuenta de X que "se ha inscrito el comité ciudadano por la Asamblea Nacional Constituyente en la Registraduría Nacional. El pueblo no se debe dejar quitar su poder de transformar a Colombia y progresar".
El Mandatario ha promovido esta iniciativa, que llegaría al Congreso el 20 de julio de 2026 en caso de que la recolección de firmas tenga éxito. Es decir, que serán los próximos congresistas los encargados de tramitarla.
Confrontaciones internas y externas
Una tónica de la Administración Petro ha sido las numerosas peleas del Mandatario con varios de sus adversarios políticos. Durante todo su periodo, el líder izquierdista ha acusado a la oposición de querer torpedearlo e incluso ha denunciado supuestos intentos de derrocarlo, al punto de que ha convocado constantemente a sus adherentes a manifestarse en las calles y así presionar a la clase política.
La red social X se ha convertido en el espacio favorito del Presidente colombiano para hacer sus descargos. Es común ver al Mandatario comentar en la plataforma e incluso pelear con quienes lo critican. Sus blancos favoritos son la oposición, la prensa y los gobernantes de derecha de la región, principalmente Donald Trump y Javier Milei.
Las peleas con la Casa Blanca han sido una constante de los últimos meses, e incluso Petro ha denunciado varias veces un intento de Washington de desestabilizar políticamente a Latinoamérica y derrocar a aquellos gobiernos que no son de su afinidad política, como sería el caso del colombiano. A Milei, en tanto, acusó de buscar la destrucción del "proyecto de la integración latinoamericana" luego de que el gobernante trasandino lo tildara de "asesino terrorista".
Sus últimos dardos fueron dirigidos a José Antonio Kast. Tras el triunfo del dirigente republicano en las elecciones del pasado 14 de diciembre en Chile, el líder colombiano aseguró que "por el sur y por el norte vienen los vientos de la muerte". Esta publicación desató la molestia de la clase política chilena y provocó que la Cancillería enviara una nota de protesta a Bogotá.
Pese a la advertencia, Petro no se quedó ahí: "Lo que ha ganado en Chile no es la derecha, no se confundan, lo que ha ganado es la extrema derecha que en Latinoamérica, es simple y puro fascismo. Son Nazis y no solo franquistas y desatan, y no se arrepienten, genocidios", afirmó.
El Mandatario fue más allá la noche del martes, cuando acusó una persecución a los colombianos residentes en Argentina, Chile y Estados Unidos, a quienes invitó a retornar a su país. "Los cambios políticos de allá van a coger la colombianidad como enemigos, porque montaron sus votos sobre destruir las familias migrantes", remarcó.
"Entonces, prevengamos. No nos quedemos allá, que van a vivir peor. En Colombia, hoy se vive mejor. Estados Unidos, Argentina y Chile van a emprender pogromos contra la sociedad colombiana", añadió el Mandatario colombiano, quien remarcó que "ya tenemos cinco mil inmigrantes de Estados Unidos traídos sin cadenas".
Pero los conflictos también han ocurrido a nivel interno:
son varios los personeros de Gobierno que han dado un paso al costado por sus diferencias con el Presidente Petro. Una de las renuncias más bulladas fue la de la exministra de Relaciones Exteriores,
Laura Sarabia, quien en un momento fuera considerada como la mujer más poderosa del Ejecutivo. Su dimisión se produjo en medio de una controversia interna por el manejo del contrato para la fabricación de pasaportes, que ya costó el cargo de su antecesor,
Álvaro Leyva.
Por otro lado, el ya mencionado Leyva -que fue el primer canciller de Petro y ha insistido que el gobernante sufre de una adicción a las drogas- se reunió hace unos meses en Washington con el congresista republicano Mario Díaz-Balart, en un intento de acercarse al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, para ejercer "una presión internacional" contra el mandatario colombiano y poner en su lugar a la vicepresidenta, Francia Márquez, según reveló un reportaje del diario español El País.
Petro le exigió explicaciones a Márquez con quien está completamente distanciado. La vicepresidenta se desmarcó del supuesto complot: "No existe la posibilidad de que me prestara a conspiraciones", dijo la funcionaria en un comunicado, donde agregó que "tengo la conciencia tranquila, la mente clara y el corazón firme".
Ahora, el Mandatario intenta cerrar sus cuatro años de gobierno con algún cambio, aunque el incendio interno continúa. Tiene plazo hasta agosto.