Un tenso ambiente se vive en la frontera de Venezuela tras la captura el sábado pasado de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, accionada por Estados Unidos. La zona se transformó en el lugar de trabajo tanto para los militares que resguardan la seguridad como para periodistas de todo el mundo que llegaron al límite fronterizo para cubrir la contingencia geopolítica.
Tras el ataque estadounidense en Caracas el Mandatario colombiano, Gustavo Petro, anunció rápidamente un refuerzo a la seguridad ubicada en la frontera con Venezuela, preocupado principalmente por una eventual llegada masiva de refugiados de ese país.
"Se despliega la fuerza pública en la frontera, se despliega toda la fuerza asistencial que dispongamos en caso de entrada masiva de refugiados", manifestó Petro en un mensaje en su cuenta de X el mismo sábado de la captura.
Las labores de la policía dispuesta en la frontera y de las autoridades migratorias se concentran en la inspección de la alta congestión vehicular que afecta los pasos. De acuerdo con las autoridades, en el operativo se verifican los vehículos que acceden al territorio colombiano.
Y si bien el lunes, con el comienzo de la "cotidianeidad" en Venezuela tras el tenso fin de semana, las ciudades volvieron a ver gente en sus calles, en las fronteras la llegada de periodistas de todo el planeta fue masiva.
Los principales pasos fronterizos
La calurosa frontera está atiborrada de reporteros que desde el domingo aterrizaron en Cúcuta desde Polonia, Francia, Canadá, Estados Unidos, Chile y Argentina, entre colaboradores locales para medios de China, Irán y Turquía. Algunos buscan el momento oportuno para cruzar, pero las esperanzas de llegar a Caracas se desvanecen con el paso de los días y el aumento de la tensión.
Además, el sindicato venezolano de prensa reportó la detención y posterior liberación de 16 periodistas y trabajadores de medios en el centro de la capital venezolana durante la instalación del nuevo Parlamento el lunes.
En Venezuela, en el estado de Táchira, se encuentran los principales pasos fronterizos hacia Colombia, conectando a San Antonio y Ureña con la ciudad de Cúcuta. Así, al cruzar el Puente Internacional Simón Bolívar hacia Villa del Rosario, se puede ver a varios venezolanos alentando a los comunicadores al grito de "¡gracias por contar todo lo que pasa en Venezuela, no se vayan!".
En ese lugar también se pueden ver estudios de televisión improvisados bajo carpas y un enjambre de cables, micrófonos y trípodes de medios se suman a un paisaje con tres tanques que desplegó el Ejército colombiano en la entrada del puente.
Un ejemplo es el del periodista independiente argentino Joaquín Sánchez, quien a través de sus redes sociales ha publicado constantemente la contingencia del territorio venezolano, desde Cúcuta.
"La frontera de Colombia y Venezuela hoy es un hervidero de periodistas sin poder pasar, gente yendo y viniendo y muchísimo calor. Las vías oficiales para entrar al país aún no responden. Los pedidos de visa para periodistas están sin responder y los que lo intentan son detenidos o devueltos. Nunca es la historia el periodista pero sí lo es el hecho de que no nos dejen contar la historia", sostuvo en una de sus publicaciones.
Algunos de los reporteros han sido retenidos por la Guardia Nacional de Venezuela, que exige visa de trabajo incluso a los periodistas venezolanos.
Otros comunicadores han intentado sin éxito pedir visa en el consulado venezolano en Cúcuta, y aunque en un principio pensaron ingresar tras una apertura de fronteras amplia, las esperanzas se atenúan.
El ambiente general de la frontera
Quienes viven en Venezuela y pasan frecuentemente a Cúcuta a comprar a precios más económicos evitaron opinar por miedo. "Ahí adentro está raro", dijo más de uno.
Walter Monsalve, profesor de 55 años en ambos lados de la frontera, dijo sentirse aún "en shock".
"Nunca debió haber pasado así, sea por lo que sea, que se le meten a la casa de uno" de otro país, dijo a la AFP al contar que entre sus vecinos y familia aún hay mucha confusión y expectativa sobre el desenlace.
Trump dijo que tras el derrocamiento de Maduro está el objetivo esencial de mantener el control sobre el petróleo de Venezuela, que cuenta con las mayores reservas del mundo.
"Lo que están haciendo ahora es viendo de qué agarran", dice Monsalve, y concluye: "No sé para qué está la ONU, están esos organismos internacionales que no paran estas situaciones".