El presidente Donald Trump bajó el tono este lunes ante la tensa situación en el estado de Minnesota y aseguró que no quiere gente "herida o muerta" durante las protestas por las redadas contra migrantes indocumentados, aunque pidió que cese la "resistencia y el caos".
Tras la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en las calles de Mineápolis en menos de tres semanas, Trump anunció en su plataforma Truth Social que había hablado telefónicamente con el gobernador de Minesota, Tim Walz y el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, y prometió diálogo.
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Fue una llamada muy positiva y, en realidad, parece que estamos en la misma longitud de onda", dijo en alusión al gobernador.
Trump también anunció el envío de su "zar" contra la inmigración ilegal, Tom Homan, a ese estado del norte del país, con el encargo de que le informe personalmente de la situación.
Homan, un veterano del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), se reunirá con el alcalde de Minneapolis el martes, explicó Trump.
El Presidente no quiere ver gente "herida o muerta en las calles de Estados Unidos" aseguró luego en rueda de prensa la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
Al mismo tiempo, Trump quiere que cese "la resistencia y el caos" en esa ciudad del norte del país.
Frey anunció el lunes que "algunos agentes federales" se irán este martes de Minneapolis.
"Seguiré presionando para que se vayan los demás involucrados en esta operación", escribió.
El funcionario informó más temprano que habló con Trump y que "el presidente coincidió en que la situación actual no puede continuar".
Según medios de comunicación estadounidenses, el jefe de la policía fronteriza, Gregory Bovino, abandonará Minneapolis, pero el gobierno desmintió esas versiones de prensa.
Bovino "no ha sido relevado de sus funciones", dijo en X la portavoz del DHS Tricia McLaughlin.
Audiencias judiciales
Un tribunal federal de Minesota celebró una audiencia este lunes sobre si el despliegue del ICE viola las leyes en Minnesota.
En otra audiencia, una jueza analizó una demanda para obligar al gobierno federal a conservar las pruebas relacionadas con el homicidio de Pretti.
Minneapolis, gobernada por los demócratas, es una ciudad santuario, lo que significa que su policía no coopera con las fuerzas migratorias federales.
Varios senadores del Partido Republicano -el mismo de Trump- han pedido una investigación exhaustiva sobre los homicidios y cooperación con las autoridades locales.
Los demócratas en el Congreso amenazan con bloquear votaciones presupuestarias inminentes si no se suspende el despliegue de ICE y la policía fronteriza en las ciudades santuario.
El líder de los demócratas en el Senado, Chuck Schumer, explicó que bloquearía cualquier nueva financiación que incluya al DHS, que considera "lamentablemente inadecuado para controlar los abusos del ICE".
En año electoral, Trump mantiene además la presión sobre otro frente político en Minnesota.
"Separadamente, continúa una gran investigación sobre el masivo fraude de servicios sociales, de más de 20.000 millones de dólares, que ha ocurrido en Minnesota", explicó Trump en Truth Social.
El Gobierno de Trump ha emprendido una amplia revisión de las ayudas recibidas mayoritariamente por la comunidad somalí en este estado gobernado por los demócratas.