De pasado yihadista a Presidente de Siria: Cómo fue el primer año de Ahmed al Sharaa en el poder y sus desafíos futuros
El gobernante logró un entendimiento clave con Donald Trump, lo que permitió levantar las sanciones de EE.UU. contra su país, una medida que luego fue seguida por la Unión Europea.
Ahmed al Sharaa cumple su primer año como presidente de Siria en un contexto marcado por un giro político tan rápido como profundo. Tras décadas de aislamiento internacional bajo el régimen de Bachar al Asad y casi 14 años de guerra, el país ha vuelto a ocupar un lugar visible en el escenario diplomático global, impulsado por una estrategia de reposicionamiento liderada desde Damasco.
El excomandante islamista, con un pasado que generó fuertes reticencias dentro y fuera de Siria, ha dedicado este periodo a recomponer relaciones clave y a presentarse como un actor pragmático ante las grandes potencias. Sus gestos diplomáticos, los contactos directos con líderes mundiales y la recuperación del control territorial han redefinido el equilibrio interno y externo del país.
Sin embargo, este retorno al tablero internacional convive con desafíos estructurales de enorme magnitud. Con una población mayoritariamente empobrecida y una economía devastada por años de conflicto y sanciones, el gobierno de Al Sharaa enfrenta ahora la tarea más compleja: traducir los avances políticos y diplomáticos en mejoras concretas para la vida cotidiana de los sirios.
¿Cómo llegó Ahmed al Sharaa al poder y cuál era su contexto previo?
Se convirtió en el hombre fuerte de Siria tras el derrocamiento de Bachar al Asad a finales de 2024, encabezado por grupos opositores liderados por su alianza islamista, el Organismo de Liberación del Levante.
Aunque asumió el control efectivo del país tras la caída del antiguo régimen, fue nombrado oficialmente presidente recién el 29 de enero de 2025.
Su llegada al poder estuvo marcada por un historial controvertido, ya que desde 2003 trabajó con Al Qaeda en Irak.
Ahmed al Sharaa en 2024, cuando llevaba el nombre de guerra Abu Mohammad al-Julani. | EFE
Posteriormente fundó la filial siria de Al Qaeda a petición de Abu Bakr al Bagdadi, quien más tarde se convertiría en el primer "califa" del Estado Islámico.
Antes de alcanzar la presidencia, su alianza islamista gobernaba de facto el último bastión opositor en el noroeste de Siria, una región empobrecida y aislada.
En esa etapa, agencias de la ONU que operaban en la zona evitaban reconocer públicamente la coordinación forzada que mantenían con las autoridades controladas por Al Sharaa.
Durante años, su intento de "lavado de imagen" no logró convencer a la comunidad internacional hasta la caída definitiva de Al Asad.
¿Qué cambios impulsó para romper el aislamiento internacional?
Dedicó su primer año de gobierno a restablecer relaciones con la comunidad internacional que quedaron rotas durante el mandato de Al Asad, especialmente tras la represión de las revueltas de 2011.
Protagonizó un giro radical al debutar en septiembre pasado ante la Asamblea General de Naciones Unidas.
Dos meses después, se convirtió en el primer presidente sirio en visitar la Casa Blanca desde la independencia del país en 1946.
Logró ganarse el respaldo del presidente estadounidense Donald Trump, quien pasó de ofrecer una recompensa millonaria por él a elogiar públicamente su gestión.
Ahmed Al Sharaa reunido con Donald Trump en Arabia Saudita. | EFE/Saudi Press Agency
Estados Unidos incluso relegó a otros aliados históricos en Siria para apostar políticamente por Al Sharaa.
Este mes lanzó una ofensiva contra las Fuerzas de Siria Democrática, lideradas por kurdos, para recuperar los últimos territorios fuera del control de Damasco.
La operación, potencialmente conflictiva para Washington por su alianza previa con las FSD, fue calculada para no deteriorar la relación con Estados Unidos.
Trump destacó tras una conversación telefónica que la situación en Siria y la región "está funcionando muy, muy bien".
El enviado especial estadounidense para Siria afirmó que el gobierno de Al Sharaa se ha convertido en el nuevo socio natural de Washington en la lucha contra el Estado Islámico.
¿Cuáles son los principales desafíos económicos y políticos que enfrenta?
La reactivación económica es su mayor reto, tras casi 14 años de guerra y con más del 90% de la población viviendo en la pobreza.
Más de la mitad de los sirios se encuentra en situación de pobreza extrema, lo que agrava la urgencia de la reconstrucción.
El respaldo de Estados Unidos permitió el levantamiento de sanciones económicas que bloqueaban la recuperación del país.
Trump anunció el fin de las sanciones tras reunirse con Al Sharaa en mayo en Arabia Saudí.
El Congreso estadounidense derogó la Ley César de 2019, que imponía severos castigos económicos por los crímenes del antiguo régimen.
Al Shaara junto a Vladimir Putin en Moscú. | EFE
Estas decisiones animaron a otros actores internacionales, incluida la Unión Europea, a adoptar medidas similares.
Tras el alivio de sanciones comenzaron foros de inversión y anuncios de memorandos de entendimiento para proyectos, sobre todo con países de la región.
Pese a ello, las condiciones de vida de la población aún no muestran mejoras sustanciales.
Al Sharaa encara este escenario con un mandato de transición acotado a cinco años, de los cuales ya ha consumido el primero.