Italia cuenta desde la década de 1980 con un régimen penitenciario de férreo aislamiento denominado 41 Bis y que, pese a las críticas de organizaciones humanitarias, sirvió de epílogo inflexible para los peores jefes mafiosos hasta su muerte, como Totó Riina y Matteo Messina Denaro.
Estas son algunas claves sobre este sistema y las reacciones que genera tanto dentro como fuera de Italia.
¿Cuál es el origen de este sistema?
Es un sistema "cárcel dura", como se le conoce coloquialmente, creado en 1975 para los delitos más graves y los motines dentro de las penitenciarías.
Se empezó a aplicar a los mafiosos tras el mortal atentado en 1992 al juez Giovanni Falcone en Sicilia.
Giovanni Brusca, detenido en 1996 por el asesinato del juez Falcone. | AP
En resumidas cuentas, el objetivo es aislar al "capo" e impedir que continúe llevando las riendas de la organización mafiosa desde la cárcel.
En 2021, había 759 presos bajo este sistema.
¿Qué características tiene?
El reo vive en una celda individual sin contacto con el resto de presos.
El preso no tiene acceso a las zonas comunes.
Solo en algunos casos se le concede un par de horas al aire libre, siempre solos.
Está sometido a una vigilancia continuada por agentes policiales que no pueden mantener contacto con otros funcionarios.
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El preso puede recibir -solo en algunos casos- una visita al mes de una hora de sus familiares, separados por una mampara blindada, sin posibilidad de contacto físico.
Se controla toda su correspondencia y no tiene acceso a libros o revistas.
¿Qué reacciones genera este sistema?
La dureza del 41 Bis ha recibido numerosas críticas desde su implantación por parte de activistas y organizaciones humanitarias.
El Convenio Europeo para la Prevención de la Tortura y de las Penas lo ha considerado siempre "inhumano" y algunos de sus puntos han sido cuestionados por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. En 2003, Amnistía Internacional lo tildó de "cruel y denigrante".
Tal es su fama que en 2007 la justicia estadounidense negó la extradición a Italia del mafioso Rosario Gambino, alegando que la aplicación de este sistema "equivale a la tortura".
Sin embargo, el régimen del 41 Bis no solo ha sido mantenido con los años sino defendido de forma inquebrantable por los partidos italianos de todo el arco político, de la derecha a la izquierda.
¿Quiénes llegan a este tipo de sistema?
Históricamente ha servido como epílogo para los criminales más sanguinarios de la temida mafia italiana.
Bernardo Provenzano, arrestado en abril de 2006. | AP
Un caso es el de Bernardo Provenzano, jefe de Cosa Nostra y que fue arrestado en 2006 después de pasar prófugo 38 años.
Provenzano, apodado en siciliano "U Tratturi" (el tractor, por su fuerza física), fue condenado a tres cadenas perpetuas por sus crímenes y, tras su detención en 2006, pasó al régimen del 41 Bis, endurecido en una ocasión por tratar de dar órdenes desde prisión.
En abril de 2014 tuvo que ser ingresado en el hospital San Paolo de Milán y, aún así, en 2015 el Tribunal Supremo confirmó la aplicación de este régimen. Murió hospitalizado en julio de 2016 con 83 años y las autoridades prohibieron cualquier funeral público.
En 2018, el Tribunal de Estrasburgo de Derechos Humanos condenó a Italia por renovar el 41 Bis a Provenzando incluso cuando estaba a punto de morir.
Salvatore Riina al escoltado por policía para militar en 1996. | AP
Otros caso famoso es el del "capo de capo", Salvatore "Totò" Riina, la "Belva" (Bestia, por su crueldad), detenido en 1993 tras 24 años en la clandestinidad por sus numerosos delitos, asesinatos y atentados, que le valieron 26 cadenas perpetuas.
Riina pasó más de dos décadas aislado en varias cárceles del país, todas lejos de su Sicilia natal, y, en una ocasión que el Gobierno aligeró esta restricción, aprovechó la coyuntura para lanzar varias amenazas desde el otro lado de las rejas. Aquel suceso implicó un nuevo endurecimiento del 41 Bis.
Falleció en 2017 tras cinco días en coma ingresado en la unidad de detenidos del hospital Mayor de Parma en régimen de aislamiento.
El caso más reciente es el de Matteo Messina Denaro, el último "jefe de jefes" de la Cosa Nostra, detenido en enero de 2023 tras 30 años prófugo. Fue capturado en una clínica de Palermo donde recibía tratamiento médico, protegido por la "omertà", el pacto de silencio de la mafia siciliana que prohíbe cooperar con autoridades y la policía.
Un policía italiano observa un grafiti en el muro perimetral de la catedral de la ciudad de Palermo, el cual retrata a Matteo Messina Denaro, el 24 de abril de 2008. | AP
Messina Denaro, apodado "U siccu" o "Diabolik", fue condenado a seis cadenas perpetuas por crímenes como su participación en el asesinato del juez Falcone y del niño Giuseppe Di Matteo, a quien cuando tenía 14 años estrangularon y disolvieron en ácido. Tras su arresto, fue recluido en la cárcel de máxima seguridad de L'Aquila, sin colaborar nunca con la justicia.
A pesar de su cáncer de colon, se mantuvo su encarcelamiento bajo el régimen, aunque pasó sus últimas horas en el hospital tras entrar en coma irreversible.
Falleció en septiembre de 2023 a los 61 años en el hospital de la penitenciaría. Con su muerte, se llevó a la tumba los secretos de las Cosa Nostra y un historial de nunca haber colaborado con la justicia.