Bangladesh vive este lunes el último día de campaña electoral antes de las elecciones del próximo 12 de febrero, las primeras desde la revuelta de 2023 liderada por estudiantes de la "Generación Z" que forzó la huida de la ex primera ministra Sheikh Hasina.
Más de 127 millones de votantes están llamados a las urnas el próximo jueves para elegir a un nuevo Parlamento, sin la participación de la proscrita Liga Awami, y votar en un referéndum constitucional vinculante.
El objetivo, según el gobierno interino, es hacer el proceso "a prueba de dictadores". A continuación revisa cinco claves para entender qué está por suceder.
Quién no está
Por primera vez en décadas, la Liga Awami, partido que controló el Estado, la policía y la economía desde 2009, fue proscrita y desmantelada.
Sheikh Hasina y Mizanur Rahman en un mitin de la Liga AWami en 2002. | Wikimedia
La elección es una carrera para llenar ese vacío entre fuerzas que eran perseguidas, convirtiendo los comicios en un "borrón y cuenta nueva" donde el ganador heredará un Estado en reconstrucción.
El factor "Generación Z"
Bangladesh llega a esta elección gracias a la revuelta de los movimientos estudiantiles de 2024.
Protestas del 2024 en Bangladesh. | AFP
Aunque declararon públicamente que no buscan gobernar, los líderes juveniles advierten que volverán a movilizarse si el vencedor, sea el Partido Nacionalista (BNP) o los islamistas, intenta replicar el autoritarismo del pasado.
Su "voto de castigo" y capacidad de protesta son la mayor amenaza para la vieja guardia política.
La papeleta rosada
Además de la elección de los diputados, los votantes tienen en su mano una segunda papeleta (rosada) para un referéndum vinculante sobre la "Carta Nacional".
Si se aprueba, el nuevo Parlamento estará obligado a reescribir la Constitución para eliminar los superpoderes del primer ministro, el mecanismo que permitió a Hasina convertirse en autócrata, e instaurar un sistema de contrapesos.
Una campaña de bots y miedo
Investigaciones de medios locales como The Daily Star sostienen que, ante la vigilancia de los estudiantes, los partidos recurrieron a "granjas de bots" y deepfakes para manipular la opinión pública.
En paralelo, las minorías religiosas (hindúes y cristianos) denuncian vivir bajo amenaza, temiendo que un gobierno de corte islamista reduzca sus derechos civiles, un temor que la prensa local reporta como el "punto ciego" de esta transición.
La amenaza de violencia
Bangladesh llega al 12 de febrero con el Ejército desplegado, la policía con poderes especiales y un uso inédito de la tecnología para proteger la transparencia del proceso.
Militares reciben instrucciones de seguridad previo a las elecciones en Bangladesh. | AP
Sin embargo la clave será no solo el margen de victoria, sino la aceptación del resultado, bajo una polarización extrema, por lo que las autoridades deben convencer a la calle de que el proceso fue limpio, algo que la oposición perdedora raramente concede en la historia del país.