La decisión del presidente francés, Emmanuel Macron, de aumentar el arsenal nuclear de Francia y dotar a su estrategia de disuasión de una dimensión más europea encontró una acogida mayoritariamente positiva entre varios gobiernos del continente, que se han alineado con París en un momento de creciente tensión internacional.
Lejos de generar fricciones inmediatas entre sus socios, el anuncio del único país nuclear de la Unión Europea fue interpretado por varias capitales como un paso coherente con la necesidad de reforzar la seguridad europea ante un entorno marcado por la guerra en Ucrania, la modernización de arsenales en potencias como Rusia y China y la incertidumbre estratégica global.
Bélgica: "Cooperaremos en una disuasión reforzada"
Uno de los respaldos más claros llegó desde Bélgica. El primer ministro, Bart De Wever, acogió "favorablemente" la iniciativa de Macron y confirmó que su país participará en la puesta en marcha de una "disuasión reforzada" en el continente.
Según explicó, Bélgica cooperará con Francia en este nuevo marco estratégico, que busca ampliar la coordinación política y militar en torno a la fuerza nuclear francesa, sin que ello implique compartir la decisión última sobre su eventual uso, prerrogativa que seguirá exclusivamente en manos del presidente francés.
Suecia se suma al diálogo
Suecia también confirmó su participación en el diálogo impulsado por París. El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, explicó que las conversaciones se centrarán en cómo las armas nucleares francesas pueden contribuir a una disuasión europea "más clara", con el objetivo de evitar que cualquier potencia extranjera contemple siquiera un ataque contra el continente.
Kristersson subrayó que esta cooperación será compatible con los compromisos de su país en el marco de la OTAN y que Suecia no modificará su doctrina nuclear: no habrá armas nucleares en su territorio en tiempos de paz, pero sí participación en la planificación aliada.
Alemania y Francia institucionalizan la coordinación
El respaldo más estructural llegó desde Alemania. El canciller alemán, Friedrich Merz, y Macron anunciaron la creación de un grupo directivo nuclear de alto nivel destinado a reforzar la coordinación estratégica entre ambos países.
Este nuevo órgano servirá para el diálogo doctrinal y para consultas sobre la combinación adecuada de capacidades convencionales, defensa antimisiles y el componente nuclear francés. Berlín y París insistieron en que esta cooperación complementará, pero no sustituirá, la disuasión nuclear de la OTAN ni los acuerdos de reparto nuclear existentes bajo el paraguas estadounidense.
Además, Alemania participará de forma convencional en ejercicios nucleares franceses y se prevén visitas conjuntas a instalaciones estratégicas, en una señal clara de profundización del eje franco-alemán en materia de seguridad.
Un respaldo amplio en el continente
Macron aseguró que ya colaboran con Francia en la llamada "disuasión avanzada" países como Polonia, Países Bajos, Grecia y Dinamarca, además de los ya nombrados Alemania, Bélgica y Suecia. Este formato incluye ejercicios conjuntos, intercambio de información, coordinación política y una mayor proyección de las fuerzas estratégicas francesas.
La lógica que subyace, según el presidente francés, es que una amenaza contra la supervivencia de los vecinos europeos afectaría directamente a los "intereses vitales" de Francia, lo que justifica una concepción más amplia y continental de su doctrina de disuasión.
Críticas desde la sociedad civil
No todas las reacciones fueron positivas. La Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN), galardonada con el Nobel de la Paz en 2017, advirtió de que el aumento del arsenal constituye una amenaza para la paz global y denunció el riesgo de una nueva carrera armamentística.
Sin embargo, a nivel gubernamental, el tono dominante fue de respaldo o disposición al diálogo. En un contexto de creciente percepción de amenaza en Europa, la iniciativa de Macron parece haber reforzado, al menos por ahora, la convergencia estratégica entre Francia y varios de sus socios clave, consolidando un paso más hacia una mayor autonomía europea en materia de defensa.