A cien días de su inicio, el Mundial 2026 enfrenta un escenario marcado por tensiones geopolíticas, restricciones migratorias y dudas en materia de seguridad. Lo que debía consolidarse como una edición histórica organizada por Estados Unidos, Canadá y México se ve atravesado por crisis que exceden lo deportivo y que amenazan con empañar el ambiente previo al torneo.
La escalada entre Estados Unidos e Irán, con ataques y represalias que ya han tenido efectos en el calendario futbolístico internacional, se suma a las limitaciones de ingreso para aficionados de múltiples países y a la profunda división interna en territorio estadounidense por la política migratoria. En paralelo, México enfrenta cuestionamientos por la situación de seguridad en algunas de sus sedes.
En contraste con el recuerdo de Estados Unidos 1994 —asociado a modernización y récords de asistencia—, el Mundial 2026 avanza en un contexto de incertidumbre política y social. La cita planetaria, concebida bajo el lema de unidad, se prepara para desarrollarse en medio de un clima que pone a prueba su vocación integradora.
¿Cómo impacta la crisis con Irán en el Mundial 2026?
El Mundial 2026 enfrenta, a 100 días de su inicio, una nueva crisis tras los bombardeos de Estados Unidos —uno de los países coorganizadores— junto a Israel sobre territorio iraní, y la posterior represalia de Irán.
Irán está clasificado al torneo y tiene programados sus tres partidos de la fase de grupos en suelo estadounidense, lo que abre interrogantes sobre su participación efectiva.
La escalada bélica ya tuvo efectos colaterales en el calendario futbolístico internacional, como la suspensión temporal de la Finalissima entre España y Argentina en Doha (Catar), ciudad que fue objetivo de misiles iraníes.
La selección iraní enfrentaba previamente dificultades derivadas de las restricciones de visado que Estados Unidos impone a ciudadanos de ese país.
Una bandera iraní ubicada en medio de la destrucción provocada en Teherán por ataques de EE.UU. e Israel. | AFP
Según informó EE.UU., esas restricciones no aplicarán a jugadores ni cuerpo técnico, lo que permitiría la presencia del equipo en el torneo.
Sin embargo, sí afectarán a los aficionados iraníes, quienes no podrán desplazarse, reduciendo el apoyo en las tribunas.
Irán obtuvo su clasificación a través de los clasificatorias asiáticas y disputará su cuarto Mundial consecutivo.
El contexto contrasta con el ambiente que rodeó a Estados Unidos 1994, torneo recordado por récords de asistencia y por hitos como la incorporación de los nombres de los jugadores en las camisetas.
A diferencia de la euforia y modernización asociadas a 1994, el Mundial 2026 se desarrolla en un escenario marcado por tensiones geopolíticas e incertidumbre internacional.
¿Qué dificultades enfrentan los aficionados para viajar al Mundial?
Aficionados de más de una decena de países participantes enfrentan restricciones de acceso a Estados Unidos.
Los seguidores de Costa de Marfil, Haití y Senegal tienen vetada la entrada, al igual que los iraníes, en línea con órdenes ejecutivas del presidente Donald Trump.
En enero, EE.UU. ordenó la congelación de visados para hasta 75 países, incluidos Brasil, Colombia y Uruguay en Sudamérica.
También figuran entre los afectados Argelia, Cabo Verde, Egipto, Ghana, Marruecos –que ocupó el cuarto lugar en Qatar 2022–, Túnez, Guatemala, Jamaica y Uzbekistán.
Hinchas iraníes presentes en el Mundial de 2006. | AP
Estas medidas impactan directamente en el ambiente y la asistencia al torneo, especialmente considerando que Estados Unidos albergará 78 de los 104 partidos.
El campeonato se disputará del 11 de junio al 19 de julio y la final se jugará en el MetLife Stadium de Nueva York/Nueva Jersey.
Para mitigar el problema, el Gobierno estadounidense creó el sistema "FIFA PASS", que establece citas prioritarias para aficionados con entradas que aún deben obtener visado.
Aun así, la complejidad de los trámites y las restricciones generan incertidumbre logística y reducen la posibilidad de una experiencia verdaderamente global en las gradas.
¿Cómo influye la política migratoria en el clima previo al torneo?
Estados Unidos atraviesa una fuerte división interna por los operativos migratorios ordenados por el gobierno de Trump para arrestar y deportar a migrantes indocumentados.
En enero, dos ciudadanos estadounidenses murieron tiroteados por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante operaciones en Minnesota, lo que provocó protestas.
Un 65% de los estadounidenses considera que las acciones del ICE han "ido demasiado lejos", según un sondeo de Marist Poll publicado este mes.
Placa de un oficial del ICE en Nueva York. | AP
Además, un 62 % opina que estas acciones están haciendo que el país sea "menos seguro".
Algunos legisladores, como el senador demócrata por Maryland Chris Van Hollen, han señalado la contradicción entre la retórica unilateralista del Gobierno y el carácter global e integrador del Mundial.
Van Hollen subrayó que la Copa del Mundo simboliza unión y celebración colectiva, mientras que la política oficial tiende a excluir.
Esta tensión política y social afecta la imagen del país como anfitrión de un evento que, en teoría, promueve la convivencia internacional.
¿Qué dudas existen sobre la seguridad en México?
La candidatura norteamericana adoptó el lema "United 2026" (Unidos 2026), pero el contexto actual dista del mensaje original de unidad.
Desde enero de 2025, el presidente Trump ha mantenido una postura beligerante hacia Canadá y México, generando fricciones en lugar de cooperación logística y económica.
Aunque México podría verse beneficiado en asistencia a partidos por las restricciones migratorias en EE.UU., enfrenta cuestionamientos por la seguridad.
La reciente ola de violencia tras la muerte de Nemesio Oseguera, alias "El Mencho", líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), en un operativo militar, ha incrementado las dudas.
Autoridades locales han intentado despejar inquietudes: Montserrat Hidalgo, oficial de la sede de Guadalajara, aseguró que existe un protocolo de contención y coordinación en seguridad con fuerzas de todos los niveles de gobierno.
Fuerzas mexicanas muestran el equipamiento anti drones que usarán en el Mundial 2026. | AP
La FIFA, a través de su presidente Gianni Infantino, ha expresado plena confianza en México como organizador, pese a la crisis de seguridad.
Infantino, considerado aliado de Trump, ha mantenido distancia respecto a los operativos y ataques de Estados Unidos en el exterior.
En diciembre, otorgó a Trump el primer Premio de la Paz de la FIFA, gesto interpretado como un intento de distensión política más que como reconocimiento a una postura pacifista.
Todo ello configura un escenario en el que la seguridad, la política y la diplomacia inciden directamente en la organización de un torneo que aspiraba a simbolizar unidad continental.