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Entre IA, submarinos y cazas furtivos: Los hitos que han marcado la guerra en el Medio Oriente

Hechos que no se registraban hace décadas -y otros completamente inéditos- evidencian cómo este conflicto está redefiniendo las reglas del enfrentamiento moderno.

05 de Marzo de 2026 | 15:13 | Por Victoria Simon Delmastro, Emol
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Buque iraní hundido por EE.UU., Avión F-35 e Inteligencia Artifcial

EFE, AFP y El Mercurio
La guerra con Irán iniciada el 28 de febrero por la alianza conformada por Estados Unidos e Israel, no sólo ha escalado en intensidad, sino también en sofisticación tecnológica. En pocos días se han producido hechos que no ocurrían desde la Segunda Guerra Mundial (SGM), combates aéreos inéditos para aeronaves de quinta generación y un uso abierto de inteligencia artificial en la planificación de ataques.

Estos episodios, más que hechos anecdóticos, muestran y configuran un punto de inflexión en la forma en que se liberan los conflictos modernos.

El hundimiento del IRIS Dena: Un torpedo que no se disparaba desde 1945


El miércoles, un submarino de la Armada de Estados Unidos torpedeó y hundió la fragata iraní IRIS Dena en el Océano Índico, cerca de Sri Lanka. De acuerdo con el Pentágono, se utilizó un torpedo -proyectil explosivo autopropulsado que se desplaza bajo el agua- pesado Mark 48 lanzado desde un submarino de ataque, marcando la primera vez desde la SGM que un sumergible estadounidense hunde un buque enemigo con un torpedo en combate real.

El último antecedente similar se remonta en agosto de 1945, cuando el submarino estadounidense USS Torsk hundió dos buques japoneses en los días finales de la guerra. Desde entonces, aunque Estados Unidos ha participado en múltiples conflictos navales, no había empleado torpedos de esta forma.

El hundimiento del Dena además de implicar un golpe operativo para Irán, evidenció la ampliación geográfica del conflicto hacia el Índico, una zona estratégica para rutas comerciales y despliegue militar.

El derribo del F-35: primer combate aire-aire para un caza de quinta generación


El mismo miércoles, la Fuerza Aérea de Israel informó que un F-35 Adir derribó a un avión iraní Yak-130 en un enfrentamiento aire-aire.

El hecho destaca por varias razones. El Lockheed Martin F-35 Lightning II es uno de los aviones de combate más avanzados del mundo. Se trata de un avión de quinta generación, diseñado con tecnología furtiva para evadir radares y equipado con sensores capaces de detectar amenazas a gran distancia y compartir información en tiempo real.

La aeronave también incorpora sistemas basados en inteligencia artificial que le permiten procesar y fusionar en segundos grandes volúmenes de datos provenientes de radares, sensores infrarrojos y otros equipos electrónicos. Esta tecnología analiza, clasifica y prioriza amenazas en tiempo real.

Este tipo de combate ha sido utilizado en múltiples operaciones de bombardeo, sin embargo, es primera vez que se registra un derribo confirmado de otra aeronave tripulada en combate.

Por lo que, además de que es el primer avión de este modelo en combate aire-aire que derriba a otro, es el primer derribo aéreo atribuido a Israel en casi cuatro décadas. El antecedente más cercano se sitúa en la década de 1980, cuando la aviación israelí abatió aeronaves sirias.

El derribo no sólo es un hecho táctico, sino también una demostración tecnológica: la superioridad ya no depende únicamente de velocidad o maniobrabilidad, sino de la capacidad de ver sin ser visto y compartir datos en tiempo real.

La inteligencia artificial como herramienta de guerra


El tercer gran hito de este conflicto: la utilización de inteligencia artificial en la planificación y ejecución de ataques.

El Washington Post indicó que el Pentágono integró modelos avanzados de análisis de datos en sistemas de apoyo operacional para procesar grandes volúmenes de información -imágenes satelitales, comunicaciones interceptadas, movimientos logísticos- y priorizar objetivos en territorio iraní.

Parte del debate se ha centrado en el uso de herramientas desarrolladas por empresas tecnológicas privadas, lo que abrió cuestionamientos sobre la externalización de capacidades estratégicas y los límites éticos del empleo y de IA en operaciones militares.

Relatores de Naciones Unidas ya han cuestionado el uso de sistemas de IA en ataques que afectaron infraestructura urbana y viviendas, planteando dudas sobre la transparencia en los criterios de selección de blancos y trazabilidad de las decisiones automatizadas.