"No maté a Narumi" Kurosaki, aseguró este martes el chileno Nicolás Zepeda, durante el nuevo juicio en apelación en Francia por asesinar presuntamente a su exnovia japonesa en 2016 y en el que se enfrenta a cadena perpetua.
El tribunal de apelación de Vesoul confirmó en 2023 la pena de 28 años de prisión impuesta en 2022 a Zepeda por asesinato premeditado, pero la Corte de Casación francesa ordenó el año pasado un nuevo juicio por irregularidades.
"Niego los hechos que se me reprochan. Soy inocente. No maté a Narumi. Lucho por demostrar que es así", dijo Zepeda, vestido con una chaqueta oscura y polera gris azulado, ante el tribunal de Lyon, en el este de Francia.
Hasta el 26 de marzo, el tribunal deberá determinar de nuevo si Zepeda estuvo detrás de la desaparición en diciembre de 2016 de la joven japonesa de 21 años en Besanzón, donde estudiaba francés. Su cuerpo nunca apareció.
Su abogado
Sylvain Cormier ya avisó que su cliente, en prisión preventiva desde su extradición desde Chile a mediados de 2020, seguirá defendiendo su inocencia en el nuevo juicio con jurado popular.
El acusado, de 35 años, siguió la lectura del informe de hechos inicial sin inmutarse. En primera fila, la madre y hermanas de Narumi, que siguen la audiencia gracias a la interpretación en japonés, tampoco reaccionaron.
Para la familia, este nuevo juicio "es una pesadilla", aseguró a la prensa su abogada Sylvie Galley. "No esperan nada de este nuevo proceso", sólo que "se respete la memoria" de Narumi, agregó.
Según la acusación, Zepeda habría cruzado el Atlántico a finales de 2016 dos meses después de terminar su relación con la joven, sin avisarle.
Tras espiarla durante varios días en la residencia universitaria Rousseau de Besanzón, el 4 de diciembre de 2016 coincidió con ella y fueron a cenar juntos. A continuación, la habría matado de madrugada en su habitación.
Los "gritos de mujer" que estudiantes escucharon son la "prueba central" de que murió, defendió en 2023 el entonces fiscal, Étienne Manteaux. Un día después, se habría desecho del cuerpo en una zona boscosa cercana o en el río Doubs.
Posteriormente, habría hackeado sus cuentas en redes sociales para hacer creer que la joven, a quien conoció en Japón en 2014, seguía viva, mientras él ganaba tiempo para regresar a Chile.
Pese a no haberse hallado nunca el cadáver, la acusación se basa en la densidad de indicios que corroborarían que se trata de un crimen premeditado: testimonios, datos de telefonía, geolocalización del auto que arrendó, etc.
La defensa alega que, en ausencia de cuerpo y de pruebas materiales, debía ser absuelto por el beneficio de la duda.
"Como padre, lo único que pido es que lleguemos a la verdad", aseguró a AFP Humberto Zepeda, que defiende la inocencia de su hijo.
La Corte de Casación anuló el anterior juicio porque uno de los investigadores usó una presentación Powerpoint durante su declaración, que no había comunicado previamente a la defensa, y realizó nuevos actos de investigación.