La decisión del gobierno de
José Antonio Kast de retirar el apoyo de Chile a la candidatura de
Michelle Bachelet para la Secretaría General de la ONU es seguida con atención tanto en el país como en el exterior. La medida podría cambiar el escenario de cara a las elecciones de este año para suceder al portugués António Guterres, donde la expresidenta asomaba, hasta ahora, como una de las cartas más claras.
Más allá de esta situación, Bachelet continúa en carrera, ya que todavía cuenta con el apoyo de México y Brasil, dos potencias latinoamericanas con mucha influencia en la región. Sin embargo, que el país de origen de la exmandataria dé un paso al costado es una señal que podría complicar sus aspiraciones a liderar el máximo organismo internacional.
La bajada de Chile significa, entre otras cosas, que ahora no habrá un despliegue internacional a la hora de promocionar la candidatura de la exdirectora de ONU Mujeres, en un ambiente donde el lobby es clave. Esta decisión, asimismo, no ha sido bien vista en el mundo diplomático, según explicó a
Emol la abogada internacionalista
Paz Zárate.
"Las conversaciones de pasillo entre los conocedores de estos temas es que Bachelet podía salir elegida incluso si Kast no le daba un gran apoyo, si solamente la dejaba como que siguiera su curso natural", señaló la experta.
En esa línea, Zárate afirma que, tras leer la declaración del Gobierno, "en el fondo, hay una especie de exhortación velada a que México y Brasil no sigan apoyando" a la expresidenta.
"Eso es lo que me parece más mezquino de todo. Porque cuando dice que si ella (Bachelet) quisiera seguir adelante, Chile no se va a abstener. O sea, no va a votar por ella nunca. Es decir, el actual gobierno de Chile no votaría nunca por una persona de un signo político distinto que fue presidenta de Chile dos veces", añadió.
"El perdedor es Chile"
De acuerdo con Zárate, "la perdedora de esto no es Bachelet, que tiene una carrera en Naciones Unidas extensa y bien evaluada. El perdedor principal de esto es Chile" que, a su juicio, desperdició una gran oportunidad de posicionarse en la escena internacional.
Para la especialista, ya el solo participar en instancias como esta le "sube el pelo a la Cancillería del país de origen", y puso como ejemplo a Perú, reconocido a nivel mundial por tener una diplomacia robusta que se fortaleció tras poner a Javier Pérez de Cuellar en la Secretaría General de la ONU (1982-1991).
"Lo importante acá era que tener un secretario o secretaria general, o incluso
tener un candidato con una buena opción y ni siquiera ganar, aumenta la influencia de Chile a nivel internacional", remarcó.
En esa línea, Zárate recordó la decisión del Gobierno de Gabriel Boric de no respaldar la candidatura de Claudio Grossman como juez de la Corte Internacional de Justicia en 2022, que también fue duramente criticada.
"Pero esta vez es peor aún, porque un rol de juez es una influencia quizá de unos 15, 20 años en la formación del derecho internacional y de las reglas que nos dicten a todos (...) Pero contar con un secretario general de Naciones Unidas es una oportunidad única. Es histórico", recalcó.
Los otros candidatos
De acuerdo con Paz Zárate, la de Bachelet está lejos de ser una postulación testimonial. "Antes del espaldarazo de Brasil y México, la candidatura era competitiva por sí sola, y eso se dio cuando la presentó (Gabriel) Boric en la Asamblea General, y no porque la levantara Boric, sino porque ella es conocida dentro de la organización por el trabajo que hizo en Ginebra y antes en Nueva York en ONU Mujeres", precisó.
Según la experta, la única competencia seria para la exmandataria chilena es la ex vicepresidenta de Costa Rica y actual secretaria general de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), Rebeca Grynspan.
La dirigente costarricense -cuya candidatura fue presentada por su país el pasado 3 de marzo- cuenta con una larga trayectoria diplomática: dirigió la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) de 2014 a 2021, fue secretaria general adjunta de la ONU y administradora adjunta de la PNUD (2010-2014) y directora regional para América Latina y el Caribe del Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD) (2006-2009), entre otros cargos.
Además de Grynspan y Bachelet, a las oficinas de la ONU han llegado otras tres candidaturas. Una es la de Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA). Este funcionario argentino también es una cara conocida en el mundo diplomático:fue presidente del Grupo de Expertos Gubernamentales de las Naciones Unidas sobre el Registro Internacional de Armas y luego asesor del Subsecretario General de las Naciones Unidas en materia de Desarme. También fue jefe de gabinete del OIEA y de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas.
La candidatura de Grossi fue presentada por el Gobierno de Javier Milei, quien a pesar de ser un crítico de la ONU ha respaldado al diplomático. No obstante, sus recientes críticas desde la OIEA a EE.UU. por su rol en la guerra de Irán perjudicarían sus aspiraciones, ya que no contaría con el apoyo de Washington, que tiene poder de veto en el Consejo de Seguridad.
Otro candidato es el expresidente senegalés Macky Sall, cuya postulación fue presentada por Burundi. Las posibilidades del exmandatario -que también lideró la Unión Africana y se ha destacado en la lucha contra el cambio climático- son mínimas, ya que el principio tácito de rotación del liderazgo de la ONU establece que éste debería caer en Latinoamérica. Asimismo, son múltiples las voces diplomáticas que han remarcado que la Secretaría General debería recaer en una mujer por primera vez en su historia.
La última candidatura es de la argentina
Virginia Gamba, quien actualmente se desempeña como representante especial de Naciones Unidas para la Infancia en los Conflictos Armados. Al igual que los otros postulantes,
esta diplomática también tiene un largo recorrido internacional: fue jefa del Mecanismo Conjunto de Investigación de Siria, adjunta del Alto Representante para Asuntos de Desarme y Directora de la Oficina de Asuntos de Desarme.
Su postulación fue presentada por Maldivas y no cuenta con el respaldo de ningún país latinoamericano, lo que sin dudas le resta puntos a sus intenciones de liderar la ONU.
La ventana de postulaciones aún se encuentra abierta, por lo que los interesados podrán inscribir su candidatura hasta mediados de abril.