El yacimiento de South Pars abastece cerca del 70% del gas natural doméstico de Irán.
AFP
Las alarmas se encendieron este lunes en
Medio Oriente luego de que Israel anunciara el ataque a la mayor planta petroquímica de Irán ubicada en
South Pars, que es a su vez el mayor yacimiento de gas natural del mundo. En palabras del ministro de Defensa Israel Katz, la planta representa
"aproximadamente el 50% de la producción petroquímica iraní".
Se trata del
segundo bombardeo israelí en ese lugar desde el inicio de la guerra. El pasado 18 de marzo, las fuerzas del Estado hebreo ya habían atacado a unidades de refinería en tierra y tanques de almacenamiento de gas en este yacimiento ubicado en la ciudad de Asaluyeh.
Más allá que desde Teherán pusieron paños fríos y aseguraron que la situación
"está actualmente bajo control", este bombardeo preocupa previo al ultimátum que dio el Presidente estadounidense,
Donald Trump, si Irán no reabre el estrecho de Ormuz, el cual vence este martes. El propio líder republicano ya amenazó semanas atrás con
"destruir masivamente la totalidad del yacimiento de gas de South Pars".
Lo cierto es que, de haber un ataque mayor en esta zona, la producción energética de Irán disminuiría considerablemente y significaría un gran golpe mientras la guerra continúa. Y aún peor, esto no solo afectaría a la república islámica sino que también a Qatar, país aliado de Estados Unidos que explota la parte sur del yacimiento.
Relevancia
South Pars está situado en Asaluyeh, en la costa del Golfo. Se trata del yacimiento de gas natural más grande del mundo, con cerca de un tercio de las reservas conocidas del planeta. Se extiende entre Irán y Qatar, donde es conocida como North Dome.
Para Irán se trata de un lugar sumamente estratégico. Según explicó DW, las sanciones aplicadas por Occidente limitan la capacidad de exportación, por lo que la mayor parte del gas que produce lo utiliza en el país, mientras que el resto se exporta a Irak y Turquía.
De este modo,
el yacimiento de South Pars abastece cerca del 70% del gas natural doméstico de Irán.
Es por ello que cualquier interrupción en los trabajos que se hacen en esta zona podría reducir la oferta de gas natural y agravar los problemas energéticos que ya azotan a este país en guerra.
Esto se traduciría en más racionamientos y apagones.
Preocupación en Qatar y Medio Oriente
Pero esta situación también preocupa en Qatar, que comparte este yacimiento con Irán y que exporta la mayor parte de su gas, principalmente a Asia. Se trata ni más ni menos del tercer mayor exportador de gas natural licuado (GNL) de todo el mundo.
Medios internacionales han recalcado que, de una parte hasta hoy, Qatar ha invertido varios miles de millones de dólares en el desarrollo del yacimiento, por lo que un eventual ataque afectaría directamente a su producción.
Y ya hay un antecedente tras los ataques israelíes contra Irán de junio de 2025. En aquel momento funcionarios estadounidenses afirmaron a CNN que la parte catarí del yacimiento era una "fuente de energía vital para Estados Unidos, Europa y el mundo".
Es por ello que, tras el primer ataque de marzo, las autoridades de Qatar lo calificaron como un "paso peligroso e irresponsable".
Además de Qatar, una región entera mira con atención los sucesos en South Pars. Emiratos Árabes Unidos ya señalaba hace unas semanas que estos ataques suponen una amenaza directa no solo para el suministro energético mundial, sino también para la seguridad regional.
De momento, las amenazas continúan, mientras crece la preocupación de una escalada en una zona especialmente estratégica.