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Hungría enfrenta elecciones cruciales: Orban podría dejar el poder después de 16 años

El Mandatario aspira a un quinto periodo, sin embargo, las encuestas vaticinan una derrota para su partido.

08 de Abril de 2026 | 08:01 | Redactado por Ramón Jara A., Emol/EFE/AFP
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Viktor Orban y Peter Magyar. Ambos líderes aspiran a gobernar Hungría.

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Hungría enfrenta días vertiginosos. Este domingo 12 de abril, el país celebrará unas elecciones generales marcadas por la división política y con una alta posibilidad de que el primer ministro Viktor Orban deje el poder después de 16 años al mando de un gobierno que, según sus críticos, ha impulsado un sistema político caracterizado por una fuerte centralización y una degradación del Estado de derecho y los derechos humanos.

Orban, líder del partido ultranacionalista Fidesz, gobierna desde 2010 con mayorías absolutas, sin embargo, esta última campaña ha evidenciado un desgaste y un descontento popular contra el oficialismo, que ha visto cómo una oposición unida con un objetivo en común ha ido ganando espacios.

Así al menos lo demuestran las encuestas. Según el sondeo del Centro de investigaciones 21, el Fidesz recibiría un 37% de los votos, mientras que el partido Tisza, liderado por el conservador Peter Magyar, obtendría el 56% de los sufragios y se quedaría con el control del Poder Legislativo. La misma institución destaca que nunca se ha registrado una diferencia tan grande entre los dos conglomerados.

Esa diferencia significa que el Tisza actualmente podría contar con unos 900.000 votantes más en un país con poco más de ocho millones de ciudadanos con derecho a voto.

En este contexto de fuerte polarización, solo otra formación podría superar el umbral del 5 % para entrar en el Parlamento: la ultraderechista Nuestra Patria, que apenas alcanzaría ese nivel. Mientras, el número de indecisos sigue siendo relativamente alto, ya que el 26% de los votantes no se ha decidido aún.

Con este escenario, los ánimos están caldeados y los equipos de campaña intentan cautivar al gran porcentaje de indecisos. Orban ha debido dar la cara en un contexto de estancamiento económico, creciente descontento con los servicios públicos y escándalos relacionados con la protección de la infancia.

Es por eso que el Mandatario ha endurecido su discurso y ha debido recurrir al apoyo de sus aliados en el exterior. Así ha quedado demostrado con el viaje a Hungría del vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, para reunirse con el primer ministro y manifestarle en persona el apoyo del gobierno de Donald Trump.

El líder republicano es, sin dudas, el mayor aliado de Orban en el exterior. El Mandatario húngaro también es cercano a los gobiernos de Xi Jinping (China) y de Vladimir Putin (Rusia).

También cuenta con el apoyo de dirigentes extranjeros como la primera ministra italiana Giorgia Meloni y el israelí Benjamin Netanyahu. A nivel latinoamericano, Orban ha querido acercarse a líderes de la región, reuniéndose con mandatarios como el argentino Javier Milei y el chileno José Antonio Kast.

Así las cosas, el Mandatario se ha querido mostrar como una "opción segura" en un mundo inestable marcado por las guerras en Ucrania y Medio Oriente.

El retador


En la vereda del frente está Peter Magyar, eurodiputado de 45 años y exmilitante del Fidezs que se convirtió en un desencantado de las políticas de Orban y ahora es un gran crítico de su gestión.

Este europarlamentario irrumpió en la escena política húngara a comienzos de 2024, denunciando la corrupción y el clientelismo del gobierno, a raíz de un escándalo relacionado con el indulto presidencial concedido al cómplice de un pedófilo condenado.

Magyar ha estado un año y medio recorriendo toda Hungría y ha logrado sumar apoyos para aglutinar el voto de la oposición, desde la izquierda hasta la centroderecha, capitalizando en su persona el descontento ciudadano.

El dirigente conservador centró su campaña en la crítica a la corrupción del Gobierno, así como en la precaria situación de la enseñanza, la salud y otros servicios públicos, acusando a Orban de querer sacar al país de la Unión Europea (UE).

En esa línea, se comprometió entre otras cosas a actuar con firmeza contra la "corrupción generalizada" y a desbloquear los 90.000 millones de euros de fondos congelados por la UE debido a las violaciones del Estado de derecho.

Europa mira con atención


Estas elecciones son seguidas con mucha atención en el exterior, sobre todo en la Unión Europea, que ha tenido múltiples enfrentamientos con Viktor Orban, al que le reprocha no respetar los tratados firmados por Hungría al adherirse al bloque en 2004.

El primer ministro ultraconservador cultiva buenas relaciones con potencias que quieren debilitar la UE, como los Estados Unidos de del presidente Donald Trump, China y la Rusia de Vladimir Putin, a la que sigue comprando hidrocarburos.

Todo esto hace que un quinto mandato del líder húngaro pueda significar que seguirá limitando "la capacidad de la UE para hablar con una sola voz", consideró Zsuzsanna Vegh, coordinadora de programas del centro de reflexión German Marshall Fund, en diálogo con AFP. El dirigente incluso se sentiría "envalentonado", porque "cuenta con el apoyo del presidente estadounidense", destacó.

Zoltán Kiszelly, del grupo de pensamiento progubernamental Századvég, no comparte esa opinión y cree que será posible llegar a un acuerdo, ya que la UE necesita el apoyo de Hungría para sus decisiones por unanimidad, mientras que Budapest requiere desbloquear los fondos europeos para volver a encarrilar su economía.

Lo cierto es que en caso de un cambio de gobierno en Hungría ninguno de los analistas consultados espera un giro "incondicionalmente" proeuropeo y proucraniano por parte de Peter Magyar. "Llevaría a cabo una política soberanista, aunque constructiva, respecto a la UE, y seguiría oponiéndose a la inmigración y al Pacto sobre Migración", opina Vegh.

Sin embargo, el "veto húngaro desaparecería" y su oposición a Bruselas ya no sería tan "espectacular", afirma Kiszelly, quien considera que su línea se parecería más a la de la presidenta del Consejo italiano, Giorgia Meloni, o del primer ministro eslovaco, Robert Fico.

Por el contrario, los especialistas concuerdan que una victoria de Orban mantendría a Hungría en una senda antidemocrática. Si sale victorioso, "se puede esperar una mayor radicalización y una intensificación de las acciones agresivas contra los opositores políticos", predijo András Biro-Nagy, director del grupo de reflexión Policy Solutions, quien recuerda que en febrero el primer ministro amenazó con seguir tomando medidas drásticas contra "las falsas organizaciones de la sociedad civil, los periodistas a sueldo, los jueces y los políticos".
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