Giro político de Hungría: Los desafíos de Magyar para desmantelar el "sistema Orbán"
Tras una victoria aplastante, la futura administración enfrenta el reto de restaurar el Estado de derecho, recomponer la relación con la UE y revertir 16 años de concentración de poder.
Restaurar la democracia liberal y el Estado de derecho, mejorar las relaciones con Bruselas y desbloquear los fondos congelados de la Unión Europea (UE) para Hungría o acabar con la corrupción son solo algunos de los grandes desafíos que le esperan al futuro primer ministro húngaro, el conservador Peter Magyar.
Tras arrasar en las elecciones legislativas del domingo y conquistar más de dos tercios de los escaños parlamentarios, Magyar se prepara para sustituir al ultranacionalista Viktor Orbán, que gobernó el país centroeuropeo en los últimos 16 años con una política de confrontación con Bruselas y cercana al Kremlin.
Estos son algunos de los desafíos que enfrenta el futuro Gobierno del partido Tisza:
Desmantelar el sistema Orbán
Durante sus 16 años en el poder, con mayorías cualificadas, el gobernante partido Fidesz dominó todas las esferas del Estado de Hungría, desde la Justicia hasta la educación, pasando por la prensa, la salud, la cultura, la educación y la inmigración, entre otros.
Magyar prometió desmantelar el llamado "sistema Orbán" y nada más ganar las elecciones exigió la dimisión de "todos los títeres" que el Ejecutivo de Orbán instaló en altos cargos.
Magyar ofrece discurso tras su victoria. | AP
Entre ellos destacó al presidente de la Corte Suprema, el Fiscal General, el presidente del Tribunal Constitucional, el jefe de la autoridad de medios, y los responsables de la Oficina de Auditoría del Estado y de la Autoridad de Competencia.
"Váyanse, no esperen a que los echemos. Porque los vamos a echar. Porque este sistema se acabó", dijo Magyar.
En lo que se refiere a la corrupción, el futuro primer ministro confirmó que se creará una "Oficina de Recuperación de Activos", en la que trabajarán los mejores investigadores del país.
"Con la mayoría de dos tercios reconstruiremos el sistema de frenos y contrapesos, nos uniremos a la Fiscalía Europea y vamos a garantizar el funcionamiento democrática del país", concluyó Magyar.
Restaurar la democracia liberal
Las promesas del nuevo liderazgo abren la expectativa de que Hungría retome el camino de las libertades civiles, el Estado de derecho, el pluralismo político y la libertad de prensa.
Se trata de pilares que se vieron erosionados durante años bajo el dominio del partido Fidesz, en un contexto marcado por la concentración de poder y el debilitamiento de los contrapesos institucionales.
Viktor Orbán. | AP
Durante ese período, el primer ministro Viktor Orbán defendió su modelo como una "democracia iliberal", concepto que fue ampliamente cuestionado dentro y fuera del país.
Como resultado, Hungría pasó a ser considerado el caso más emblemático de degradación democrática al interior de la Unión Europea.
Descongelar fondos de la UE
Magyar prometió que hará todo lo posible para que Hungría reciba lo antes posible al menos parte de los fondos europeos congelados en los últimos años.
Se trata de cerca de 17.000 millones de euros provenientes de distintos fondos comunitarios que permanecen suspendidos para Hungría.
Estos recursos, clave para el desarrollo económico del país, fueron congelados en medio de crecientes tensiones con la Unión Europea.
La decisión responde a una serie de cuestionamientos por parte del bloque, entre ellos las vulneraciones a los principios del Estado de derecho, las restricciones a la independencia judicial, las falencias en la lucha contra la corrupción y los recortes en derechos cívicos.
A ello se suma la preocupación por la falta de garantías en la protección de los intereses financieros europeos.
Mejorar las relaciones con Bruselas
Una de las principales expectativas es una mejora de las relaciones de Budapest con Bruselas, después de que Orbán arremetiera durante años contra la Comisión Europea (CE) con todo tipo de acusaciones, incluida la de ser belicista.
AFP
Se espera el fin de la política de bloqueos de Hungría, y en especial el levantamiento del veto a un préstamo de 90.000 millones de euros de la UE a Kiev.
"Un país retoma su camino hacia Europa. La Unión se fortalece", afirmó la presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, anoche.
Recalibrar los vínculos con Moscú
Desde el inicio del primero de sus cuatro gobiernos consecutivos en 2010, Orban se estableció como principal aliado de Rusia dentro de la UE.
Presidente de Rusia, Vladimir Putin. | AP
Magyar asegura que buscará relaciones "equilibradas" con Moscú, mientras que reforzará su situación dentro del sistema euroatlántico (UE y OTAN).
En cuanto a las grabaciones filtradas recientemente en las que el ministro de Exteriores de Orban, Péter Szijjártó, informaba por línea de teléfono no segura a su homólogo ruso, Serguei Lavrov, sobre reuniones de la UE, Magyar promete que serán investigadas.
"Szijjártó colabora con los rusos, traicionando los intereses húngaros y europeos. Esto es traición a la patria, que puede ser penada con cadena perpetua", advirtió Magyar en campaña.
Devolver la libertad a la prensa
Uno de los pilares del sistema Orban es el control estatal de los medios de comunicación, no solo públicos sino también gran parte de los privados, que fueron adquiridos por empresarios cercanos al Gobierno y luego puestos bajo su control.
Frente a ello, Magyar prometió restaurar la libertad de prensa.
Concretamente, anunció que suspenderá los servicios informativos de los medios estatales, como la agencia de noticias MTI y la televisiones M1, M2 y Duna, "hasta que se creen las condiciones de un funcionamiento imparcial".
Respetar los derechos LGBT+
Durante sus cuatro mandatos, Orbán atacó una y otra vez los derechos de las minorías sexuales de Hungría, por ejemplo, con la ley de defensa de los menores, que vincula la homosexualidad con la pederastia.
Celebraciones tras la victoria de Magyar. | AP
En su campaña, Magyar se mantuvo siempre al margen de esta temática, aunque en su discurso de anoche, tras granar las elecciones, prometió un país "en el que nadie sea estigmatizado por pensar diferente a la mayoría, o por amar a alguien distinto y de una manera diferente a la mayoría", interpretado como un claro mensaje a favor de una política más abierta.
Reducir el déficit, elevar el nivel de vida
El nuevo Gobierno se enfrentará además a importantes desafíos macroeconómicos y de finanzas públicas debido al bajo crecimiento, un gran déficit fiscal y la alta y creciente deuda, advirtió la agencia de calificación de riesgos Fitch en marzo.
Magyar promete mejorar el sistema sanitario y la educación, muy deteriorados por falta de financiación en los últimos años.