Trump ha sufrido tres atentados en dos años: Claves tras una cifra sin precedentes en EE.UU.
Los recientes episodios reavivan el fantasma del magnicidio en un país marcado por la violencia política y una larga historia de ataques contra sus líderes.
Casi dos siglos después de que un pistolero fallara dos veces sus disparos contra Andrew Jackson en los corredores del Capitolio, la sombra del magnicidio sigue sobrevolando la política estadounidense.
Cuatro presidentes en ejercicio fueron asesinados a lo largo de la historia estadounidense, siendo el primero de ellos Abraham Lincoln en 1865, y el último, casi un siglo más tarde, John F. Kennedy en 1963.
El actual presidente Donald Trump ha sido objeto de tres atentados en los últimos dos años, una cifra sin precedentes en la historia moderna del país, y que vuelve a poner en el centro del debate la seguridad de sus líderes.
El incidente más reciente ocurrió en Washington, donde un hombre armado fue detenido tras efectuar disparos en las inmediaciones de una cena de corresponsales a la que asistía el mandatario, quien resultó ileso.
Atentados contra Trump
Un hombre disparó la noche de este sábado recién pasado fuera de la sala donde el presidente estadounidense, Donald Trump, asistía a la cena de gala de corresponsales de la Casa Blanca en Washington.
Atentado contra Trump en Washington. | EFE
El individuo, Cole Allen, un californiano de 31 años, fue interceptado y detenido por el Servicio Secreto. Trump resultó ileso.
El 13 de julio de 2024 sufrió un atentado mientras pronunciaba un discurso en un mitin de su candidatura en Butler, Pensilvania.
Trump solo sufrió una herida por bala en su oreja derecha, sin embargo, un ciudadano perdió la vida y otro resultó herido.
Trump herido tras atentado en su contra. | AFP
El autor del disparo, Thomas Matthew Crooks, un joven de 20 años, fue abatido.
Dos meses después, el 15 de septiembre, sobrevivió a otro intento mientras jugaba al golf en su club de West Palm Beach, Florida.
El Servicio Secreto detectó a un hombre armado con un rifle apostado entre la maleza junto al campo.
El sospechoso, Ryan Routh, de 58 años, huyó antes de abrir fuego y fue detenido posteriormente.
Además, el 12 de octubre de ese mismo año, un hombre armado, Vem Miller, de 49 años, fue detenido en el control de seguridad de un mitin de Trump en Coachella, California.
Fue puesto en libertad el mismo día bajo fianza y negó cualquier intención de matar al expresidente.
Cuatro presidentes de EE.UU. asesinados
Los recientes episodios contra Trump no son, sin embargo, una anomalía en la historia del país.
Cuatro presidentes en ejercicio fueron asesinados a lo largo de la historia estadounidense: Abraham Lincoln en 1865, James A. Garfield en 1881, William McKinley en 1901 y John F. Kennedy en 1963.
John F. Kennedy minutos antes del atentado que le dio muerte. | Wikimedia
Una estadística que, según los Archivos Nacionales de EE.UU., equivale a que uno de cada nueve presidentes perdió la vida a manos de un agresor.
El primero fue Lincoln, abatido a quemarropa en el Teatro Ford de Washington por el actor confederado John Wilkes Booth mientras asistía a una función teatral.
Le siguieron Garfield, tiroteado en una estación de ferrocarril de la capital por un aspirante a cargo público despechado, y McKinley, alcanzado por dos balas durante un acto público en Búfalo.
McKinley llegó a disuadir a los presentes de linchar a su atacante, pero murió una semana después, pues una de las balas nunca pudo ser extraída.
Kennedy cerró esta negra lista el 22 de noviembre de 1963 en Dallas, Texas, cuando el exmarine Lee Harvey Oswald le disparó desde un edificio cercano durante un desfile en automóvil descapotable.
Intentos de magnicidio
Esa violencia política no se limita a los asesinatos consumados.
Los Archivos Nacionales recogen que se produjeron intentos de magnicidio contra uno de cada cuatro presidentes desde 1865.
Theodore Roosevelt sobrevivió en 1912 a un disparo en el pecho mientras pronunciaba un discurso en Milwaukee, luego de que el papel doblado del texto que llevaba consigo amortiguó el proyectil.
En tanto, Ronald Reagan fue gravemente herido en marzo de 1981 cuando John Hinckley Jr. le disparó a la salida de un hotel en Washington.
Ronald Reagan segundos antes del atentado en su contra. | Wikimedia
Los intentos fallidos suman también una larga lista.
En 1950, dos nacionalistas puertorriqueños irrumpieron en Blair House, residencia provisional de Harry Truman; el agente Leslie Coffelt murió en el tiroteo, al igual que uno de los atacantes.
Gerald Ford padeció dos intentonas en un mismo mes de 1975, y Bill Clinton estuvo en 1994 al margen de un hombre que descargó 29 proyectiles contra la verja norte de la Casa Blanca.
La proliferación de armas, la polarización política y la visibilidad mediática de los líderes convierten a EE.UU. en un caso singular de riesgo para sus dirigentes entre las democracias occidentales.
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