Sufrió un intento de asesinato durante un acto político, ha sido acusado de corrupción y asumió la Presidencia de su país tras la destitución de su antecesor por haber proclamado sorpresivamente la ley marcial. Con esa nutrida historia de vida llegará a Chile la próxima semana el Presidente de Corea del Sur,
Lee Jae-myung.
El Mandatario asiático inició el viernes una gira que comenzó en Estados Unidos y luego se extenderá por Brasil, Chile y Argentina. Según explicó el director de la Oficina de Seguridad Nacional surcoreana, Wi Sung-lac, la gira tiene como objetivo "expandir el comercio y las inversiones y abrir nuevos mercados" en estos últimos tres países, a los que calificó como economías clave de Sudamérica.
Lee aterrizará en Santiago el miércoles 29 de julio procedente de Brasil. Su agenda en Chile incluye un encuentro con el Presidente
José Antonio Kast. El 30 de julio, el gobernante dejará el país rumbo Argentina, donde se reunirá con el Mandatario trasandino, Javier Milei.
El líder del Partido Democrático (PD, centroizquierda) llega a Sudamérica poco más de un año después de haber asumido la Presidencia surcoreana tras haber ganado unas elecciones convocadas anticipadamente a raíz de la destitución del Mandatario Yoon suk-yeol.
Yoon, entonces líder del Partido del Poder Popular (PPP, derecha) fue suspendido de sus funciones en diciembre de 2024 por el Parlamento bajo la acusación de liderar una insurrección tras su declaración de la ley marcial que desató una inédita crisis política en el país. En abril de 2025, el Tribunal Constitucional aprobó la destitución definitiva del gobernante, lo que obligó a llamar a elecciones anticipadas.
En los comicios celebrados a principios de junio, Lee Jae-myung fue la principal carta de la oposición y se convirtió en Presidente con el 49,42% de los votos. Tras su triunfo, el líder del PD aseguró que su prioridad es buscar la unidad nacional, dejando las confrontaciones en el pasado. Poco más de un año después, el Mandatario sigue con ese objetivo, no sin haber protagonizado algunas polémicas.
De las fábricas a la política
La vida de Lee Jae-myung (62 años, casado, dos hijos) fue dura en sus primeros años. Según rescata la agencia AP, el hoy Mandatario nació en una familia muy humilde -su padre era recolector de basura- y comenzó a trabajar siendo solo un niño en varias fábricas de Seongnam, una ciudad industrial cercana a Seúl, con la finalidad de costear sus estudios.
Fue en uno de sus múltiples trabajos donde sufrió un accidente que marcaría su vida: en una fábrica de guantes de béisbol, una prensa le aplastó el antebrazo izquierdo, dejándole una discapacidad de por vida. Este hecho le provocó una profunda depresión, al punto de que intentó suicidarse dos veces.
Sin embargo, el joven Lee logró sobreponerse, siguió estudiando y consiguió una beca completa para estudiar Derecho en la Universidad Chung-Ang de Seúl. En 1986 se tituló de abogado, dando inicio a una carrera centrada principalmente en el Derecho laboral y la defensa de los derechos humanos.
Esa faceta de abogado luego lo llevó a militar en el activismo. En 1995, fundó la Asociación de Ciudadanos de Seongnam, grupo reconocido por sus campañas de fiscalización de trabajos urbanísticos sospechosos de corrupción. Una década después, Lee entró de lleno a la política afiliándose al Partido Democrático del Milenio (hoy Partido Democrático) y presentándose en 2006 a las elecciones municipales de Seongnam, donde obtuvo el segundo lugar.
Tras otro intento fallido en las elecciones legislativas de 2008, Lee finalmente triunfó en las municipales de 2010, convirtiéndose en alcalde de Seongnam, cargo por el que fue reelegido en 2014. Durante su gestión como jefe comunal destacó por impulsar programas de bienestar social como el ingreso básico universal para los jóvenes y la atención postnatal gratuita. Asimismo, prohibió la comercialización de carne de perro y ordenó el cierre de los sitios de sacrificio de canes en el mercado de Moran.
Poco a poco, este abogado fue tomando protagonismo en la política surcoreana a nivel nacional. Su punto más alto lo logró en 2016 gracias a una serie de discursos incisivos en los que criticaba a la entonces presidenta conservadora Park Geun-hye, posteriormente destituida de su cargo por corrupción. "Agarrémosla con nuestras manos y releguémosla a la historia", dijo en un acto en diciembre de ese año, según recoge AP.
De ahí en adelante, Lee se situó en la primera línea política, impulsado principalmente por sus declaraciones que levantaron más de alguna polémica. A la clase conservadora de su país, por ejemplo, la calificó de "falsos conservadores codiciosos"; asimismo, cuestionó duramente el sistema de defensa antimisiles de EE.UU. en Corea del Sur.
Lee Jae-myung junto a su esposa, Kim Hye-kyung (Foto: EFE).
Así las cosas, Lee fue sumando apoyos. En 2017 se presentó a las primarias presidenciales del PD, donde perdió ante Moon Jae-in, elegido posteriormente presidente. Tras su derrota, participó en las elecciones regionales de 2018, donde fue elegido gobernador de la provincia de Gyeonggi.
Tres años después, el exalcalde sumó un segundo intento para ser presidente. En octubre de 2021, se convirtió en el candidato del Partido Demócrata tras imponerse en las primarias internas, sin embargo, perdió en los comicios generales de 2022 ante Yoon suk-yeol.
Entre acusaciones y un intento de asesinato
Pese a perder, la figura de Lee ya se había posicionado como una de las más importantes en la política surcoreana, esta vez como líder de la oposición. Y si bien en su sector sumaba cada vez más adeptos gracias a su imagen de figura antisistema capaz de combatir la desigualdad y la corrupción, sus adversarios políticos lo calificaban de populista.
Los cuestionamientos pasan principalmente por las diversas investigaciones por corrupción que pesan sobre el líder del PD. Uno de los juicios más sonados tiene relación con un proyecto inmobiliario desarrollado durante su gestión como alcalde de Seongnam.
En mayo de 2025 el Tribunal Supremo ordenó
reabrir un juicio contra Lee por supuesta falsedad en declaraciones vinculadas al caso del proyecto urbanístico. La corte decidió anular el fallo de segunda instancia que había absuelto al líder político.
La imagen de Lee genera amor y odio a la vez, y eso quedó demostrado tras el intento de asesinato que sufrió el 1 de enero de 2024, cuando un hombre lo apuñaló en el cuello mientras realizaba un punto de prensa en la ciudad de Busán.
El atacante, de 67 años y oriundo de la provincia de Chingcheong del Sur, admitió que atacó al político con la intención de matarlo. Según reportaron medios posteriormente, su intención era evitar que Lee se convirtiera en Presidente de Corea del Sur.
Tras someterse a una serie de cirugías, el líder de centroizquierda sobrevivió y su imagen salió aún más fortalecida.
Luego vino la debacle de Yoon suk-yeol tras la declaración de la ley marcial, que desató un escándalo de proporciones gigantescas. Lee Jae-myung lideró las protestas opositoras y fue uno de los impulsores de la destitución del Mandatario, que ni siquiera contaba con el apoyo de su propio sector.
Este liderazgo quedó demostrado en las elecciones anticipadas del 3 de junio, donde se impuso con claridad. Ese mismo día, Lee tomaba posesión como Presidente de Corea del Sur.
Involucrado hasta en el fútbol
Ya como Mandatario, el líder del Partido Democrático ha buscado volver a unir a los surcoreanos e impulsar la economía local. Esta gestión no ha estado exenta de complicaciones y polémicas que reflejan el carácter del jefe de Gobierno.
Así quedó claro hace casi un mes, cuando Lee exigió explicaciones a las autoridades del fútbol local y exigió al Ministerio de Deportes abrir una investigación formal e inmediata tras la temprana eliminación de la selección surcoreana en el último Mundial.
El gobernante dijo sentirse
"desconcertado" y "perplejo" por el mal desempeño del combinado nacional, que no fue capaz de superar la fase de grupos. En esa línea, culpó a la mala gestión de la Asociación Coreana de Fútbol (KFA) y criticó al DT
Hong Myung-bo por tener "favoritismos" a la hora de elegir al plantel que jugó en Norteamérica.
"Cuando la lealtad y el faccionalismo se valoran por encima de la competencia, y se nombran personas incompetentes para puestos de liderazgo, el resultado es prácticamente inevitable", sostuvo Lee, quien recordó la millonaria inversión pública en una selección de la que se esperaba mucho más.
Polémico y sin pelos en la lengua, el Presidente surcoreano sigue fiel a su estilo que lo llevó a lo más alto de la política local.