Los migrantes, en su mayoría subsaharianos, aseguraron que recibieron información falsa que indicaba que el 15 de agosto España abriría la frontera para dejarlos pasar.
EFE
Las fronteras de las ciudades españolas de
Ceuta y Melilla con Marruecos recuperan progresivamente la normalidad este domingo, después de que
Rabat desplegara un impresionante dispositivo de seguridad el sábado ante
posibles intentos de cruces masivos que concluyeron con la
detención de cerca de 300 migrantes, en su mayoría subsaharianos.
La Agencia EFE no ha podido informar este domingo desde Fnideq (Castillejos en su denominación colonial española), fronteriza con Ceuta, después de que las autoridades marroquíes expulsaran el sábado a los periodistas de EFE y de TVE de la ciudad marroquí.
Testigos consultados por EFE confirmaron este domingo que
el centro urbano de Fnideq se mantiene en calma, así como las colinas próximas a la frontera con Ceuta, donde el sábado se sucedieron los enfrentamientos entre fuerzas de seguridad marroquíes y migrantes que intentaban cruzar de forma irregular.
Durante la operación,
las fuerzas antidisturbios emplearon porras, gases lacrimógenos y perros policía para dispersar a los migrantes, ayudados por un helicóptero.
También la frontera de Melilla recupera la normalidad tras una movilización "excepcional" de las fuerzas marroquíes en las inmediaciones de Beni Ensan Fajar y en los accesos a Nador, según la Asociación Marroquí de Derechos Humanos.
"No venimos a hacer el mal"
En conversaciones con EFE,
varios migrantes retenidos por la policía aseguraron que se dirigieron de forma colectiva hacia Ceuta tras recibir noticias falsas en grupos privados de aplicaciones de mensajería instantánea
que afirmaban que España abriría las fronteras de la ciudad el 15 de agosto para recibirlos.
"Vine desde Casablanca y esperé dos semanas en el bosque hasta que llegara el 15 y abrieran la puerta (la frontera)", relató Abu Bakr, un joven guineano de 15 años.
"No venimos a hacer el mal, solo a cruzar y construir un futuro", añadió.
Ibrahim Yabril, un sudanés de 33 años, explicó que decidió acudir a Ceuta después de ver "un video del presidente del Gobierno español diciendo que quien quisiera entrar tenía que venir el 15 de agosto, porque abrirían las puertas". Según su versión, el video circuló en un grupo de WhatsApp en español y fue traducido a distintas lenguas.
Yabril indicó que llegó desde Casablanca en taxi compartido y permaneció 12 días oculto en el bosque a la espera del 15 de agosto.
Los migrantes detenidos fueron trasladados en buses hacia un destino no especificado, aunque lo habitual es que sean puestos en libertad en ciudades del centro y sur de Marruecos, distantes cientos de kilómetros de la costa mediterránea.
Medios expulsados
Durante la cobertura de los incidentes en las proximidades de la frontera con Ceuta, l
as autoridades marroquíes decidieron expulsar de Fnideq a los equipos de la agencia EFE y TVE que se encontraban en la zona cubriendo la información.
El sábado EFE no logró de los ministerios de Interior y Comunicación
ninguna explicación oficial sobre los motivos de la expulsión.
Medios marroquíes interpretaron la decisión como
una medida de "reciprocidad" por las dificultades que habrían sufrido periodistas de la cadena pública 2M y del portal Hibapress durante sus coberturas informativas en Ceuta.
Crisis con España
La demostración de fuerza realizada este sábado por Marruecos para contener los pasos ilegales en las fronteras con Ceuta y Melilla,
se produce tras los graves incidentes que se registraron durante
el 30 y 31 de julio pasado, cuando
decenas de miles de personas -más de 70.000 según estimaciones oficiales españolas-
cruzaron a pie y a nado a Ceuta.
La tragedia, sin precedentes en esta frontera, sembró el caos en la ciudad española y
provocó al menos 141 víctimas, de acuerdo con cálculos de organizaciones humanitarias.
El cruce masivo, en su mayoría de jóvenes marroquíes, fue seguido de duras críticas de Rabat contra la política migratoria española.