Las autoridades de China y Nepal elevaron este sábado a 623 los muertos por la destructiva riada registrada en la cuenca del río Bhote Koshi, a los que se suman siete fallecidos en el condado tibetano de Gyriong (suroeste de China), mientras los equipos de salvamento emprenden una nueva jornada en búsqueda de desaparecidos.
Según el primer boletín de la mañana, las autoridades han recuperado más cuerpos en los distritos de Chitwan (233), Nawalparsi Este (158), Gorkha (48) y Dhading (45), entre otros, la mayoría de ellos a kilómetros río abajo del punto de origen de la riada del miércoles, que arrasó decenas de localidades y arrastró con fuerza todo a su paso.
El medio estatal chino CCTV confirmó hoy que el número de fallecidos reportados en el lado tibetano aumentó de cinco a siete, mientras redujo en cuatro la cifra de desaparecidos, ahora de 554 personas de las que aún no se sabe nada.
Las operaciones de búsqueda continúan tanto en la zona cero del desastre en Nepal, donde el lodo se ha solidificado y aún es difícil acceder a zonas afectadas, como en torno al paso fronterizo de Gyirong, después de que los primeros equipos profesionales chinos consiguieran acceder el viernes por tierra al núcleo del área arrasada tras dos días de dificultades por la destrucción de carreteras, los desprendimientos y los cortes de comunicaciones.
Los balances separados de ambos lados de la montaña suman ya al menos 623 muertos y 2.478 personas sin localizar, sin que conste un mecanismo transfronterizo unificado de conteo.
Después de que ayer se tuvieran que paralizar temporalmente los rescates por la amenaza del colapso de una nueva represa formada en territorio tibetano por los escombros de la riada, expertos chinos señalan que el agua circula ya de forma natural, lo que ha reducido considerablemente el riesgo de una rotura repentina, aunque persiste la posibilidad de nuevos desprendimientos que vuelvan a bloquear el cauce.