De izquierda a derecha: Donald Trump, Massoud Pezeshkian, Delcy Rodríguez y Benjamin Netanyahu.
Emol
Desde que subí por primera vez a esta tribuna en 2003, este es, sin lugar a duda, el momento más crítico para las Naciones Unidas. Y el sentimiento que me mueve hoy es el de la indignación: la ONU está fracasando en una de sus misiones más importantes, que es liberar a la humanidad del flagelo de la guerra. Su credibilidad jamás ha estado tan baja; su capacidad para proteger a los más vulnerables, aquellos que no tienen ejército ni arsenales, jamás ha sido tan débil.

Debo tomar una gran decisión ¿Alcanzar un acuerdo con Irán que le permita reconstruirse (...) o aniquilo a la República Islámica y lo hago rápidamente? ¿Los empujo al infierno sin ninguna posibilidad de sobrevivir y sin esperanza de alcanzar grandeza alguna en el futuro o para las próximas generaciones?

El Perú está ubicado en un continente donde no hay guerra entre países; sin embargo, afrontamos otro tipo de guerra, que es la declarada por organizaciones criminales transnacionales que han impuesto el terror en nuestras poblaciones. En esta guerra no hay frentes de batalla ni fronteras definidas, no tienen reglas internacionales. El enemigo no tiene uniforme, se esconde entre nuestra propia gente. No existe la posibilidad de rendirse ni firmar tratados de paz.

Estimados delegados, he venido hasta este foro a contarles que Chile está de vuelta. Y no es una consigna; es la constatación de un país que hoy comienza a caminar hacia el desarrollo (...) Llevamos seis meses en el Gobierno y estamos ordenando la casa. Hoy, Chile es un país más seguro, más competitivo y menos burocrático.

Lo que pasa hoy en día es una acumulación de guerra que no conseguimos resolver, crisis que se multiplican, y desafíos contemporáneos que generan nuevas sombras para las generaciones futuras. Así que, frente a esto, nuestro deber, pienso que es no ceder.
Así que mi mensaje de hoy para ustedes es, al igual que vengo diciendo desde hace nueve años, es mantener una determinación, una acción optimista, y decirles que no cedamos a la fatalidad, a la derrota.

Nos mantendremos firmes frente a cualquier amenaza y desafío al Estado de derecho, no solo de Rusia, sino también de otros, incluyendo cuando amenacen los derechos de los territorios británicos a seguir siendo británicos, como las islas Falkland.

Había preparado un discurso para presentárselo ante ustedes, pero ayer el Presidente de Estados Unidos nos describió como 'terroristas', cuando hemos sido víctimas del terrorismo.
Vengo de un Irán en el que nuestro estimado líder supremo fue asesinado, sin ningún fundamento jurídico, sin ningún motivo. Vengo de Irán, donde bombardearon una escuela.

Una organización (la ONU) que se propuso defender la soberanía territorial de sus miembros decidió mirar para el otro lado respecto a la situación en las islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los Espacios Marítimos circundantes.
Malvinas es, para nosotros, una causa nacional.

Sabemos que Rusia utiliza a ciudadanos de 47 países en esta guerra contra nosotros: Ghana, Nepal, Tayikistán, India, Yemen, Guinea, Zimbabue, Cuba, Bielorrusia, Sudán, Sudáfrica, muchos otros países.
Quiero hablar directamente a todos los representantes de esos 47 países ¿Saben ustedes lo que está haciendo Rusia con su pueblo, con sus ciudadanos? Ocúpense de ellos. No les dejen acabar en el frente ruso.
No dejen que Putin se los lleve a la guerra para ocultar la vergüenza de su locura con las vidas de su pueblo.

Venezuela garantizará condiciones reales de participación para todas las fuerzas políticas del país. La democracia no se mide por la existencia de elecciones, sino por la calidad de la competencia que las precede. Una elección debe convertirse en una solución, no en un generador de conflictos irreconciliables.
Quiero decirlo muy claro: en Venezuela habrá elecciones. Ya hemos iniciado un diálogo político con sectores de la oposición que conduzca a un proceso en igualdad de condiciones para todos. El pueblo venezolano con su sabiduría ancestral determinará el momento correcto, y sus instituciones estarán preparadas para garantizar ese proceso inclusivo y transparente.

Nueve hombres han ocupado la Secretaría General de esta Organización en sus ochenta años de vida. Ahora le toca a una mujer. A una mujer latinoamericana. Porque –señoras y señores– ¿cómo puede una organización que pretende hablar en nombre de
toda la humanidad no haber tenido nunca a una mujer al frente?
¿Cómo va a representar a todos los continentes, si desde hace tres décadas no le dejamos ocupar este puesto al tercero más poblado?

Hoy les hablo en nombre del pueblo palestino, que afronta uno de los momentos más peligrosos de su historia: una situación de injusticia, de desarraigo, de expulsión, de privación de sus derechos hasta más básicos, de privación de su independencia y de reconocimiento.
Nuestros ciudadanos, en manos de las fuerzas israelíes, están siendo sometidos a hambrunas, desplazamientos, a intimidación y a una guerra genocida que ha creado una catástrofe humanitaria sin precedentes, destruyendo barrios, ciudades, campos, escuelas, universidades, hospitales, hogares, mezquitas, iglesias, y que ha atacado todos los elementos necesarios para sostener la vida y a las futuras generaciones.

Nosotros ofrecimos diálogo y la tecnología de la paz, la misma tecnología de la paz que le pido a los países en guerra terminar las confrontaciones, porque cuando hay guerra en el mundo, los que más sufrimos somos los pobres.
Cuando hay guerra en el mundo, los que más sufrimos somos los pobres, con el combustible, las energías, el costo de la vida.

Tengo algunas preguntas para ustedes ¿Qué régimen genocida da vacunas de polio a la población de los enemigos? ¿Qué régimen genocida permite que se distribuyan dos millones de toneladas de alimentos en Gaza?
Acusar a Israel de genocidio es la mentira más grande del siglo.