Alberta, la provincia más rica en petróleo de Canadá vota el primer paso para su independencia
El gobierno central canadiense busca frenar de lleno el impulso que han tenido los separatistas y espera que exista un resultado contundente en contra de la idea.
La provincia canadiense de Alberta, una de las regiones petroleras más importantes del mundo, celebra este lunes una votación que podría abrir el camino hacia su independencia de Canadá, en medio de tensiones históricas con el gobierno federal y un creciente movimiento separatista.
La consulta se produce en un escenario marcado por la guerra comercial impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump y sus amenazas de convertir a Canadá en el estado número 51 de Estados Unidos, una situación que ha reforzado el sentimiento de unidad nacional.
Aunque las encuestas muestran un apoyo minoritario a la separación, la elevada participación anticipada y la movilización de los sectores independentistas anticipan que el debate sobre el futuro de Alberta podría prolongarse más allá de los resultados de la votación.
¿Qué se vota en Alberta y qué está en juego?
Los habitantes de Alberta deben decidir si su provincia permanece en Canadá o inicia un proceso legal que podría conducir a un futuro referéndum de independencia.
La votación no implica una separación inmediata, sino que constituye una consulta sobre la posibilidad de comenzar el camino hacia una eventual independencia.
Alberta concentra la mayor parte de las reservas probadas de petróleo de Canadá, país que posee las cuartas mayores reservas del mundo, lo que convierte el debate separatista en un asunto de importancia económica y energética. Se estima que sus reservas solo son superadas por Venezuela, Arabia Saudita e Irán.
Más de 1,35 millones de personas, equivalentes al 43% del electorado habilitado, participaron mediante votación anticipada o especial antes de la jornada del lunes.
La cifra supera ampliamente los aproximadamente 810.000 electores que votaron anticipadamente en las elecciones provinciales de 2023.
La primera ministra provincial, Danielle Smith, convocó la consulta pese a manifestarse contraria a la independencia. Recientemente citó una encuesta que situaba el apoyo a la separación en apenas un 22%, porcentaje que consideró demasiado elevado.
Marcha de separatistas frente al centro legislativo de la provincia. | AFP
El primer ministro canadiense, Mark Carney, pidió una participación contundente contra el separatismo y advirtió sobre la importancia de los resultados: "Voten como si el futuro de Canadá dependiera de ello, porque depende".
Carney formuló el llamado durante un acto celebrado el viernes en Edmonton, ciudad donde creció, al concluir dos días de campaña en su provincia natal.
El mandatario advirtió que la consulta llega en el "peor momento posible" y pidió a los habitantes de Alberta que no utilicen su voto únicamente como una forma de manifestar su descontento con Ottawa.
La votación también coincide con las consecuencias de un incendio durante un entrenamiento militar en la Base de las Fuerzas Canadienses Wainwright, que dejó cuatro militares muertos y 39 heridos, incluidos 19 en estado crítico.
Carney describió el incidente como una de las peores tragedias en tiempos de paz de las Fuerzas Armadas canadienses en territorio nacional y ordenó izar las banderas a media asta en todo el país.
¿Por qué existe un movimiento independentista en Alberta?
El separatismo tiene sus raíces en el descontento de sectores de Alberta con las políticas del gobierno federal, especialmente aquellas relacionadas con la explotación de petróleo y el desarrollo de infraestructura energética.
Los independentistas consideran que la concentración de población en Ontario y Quebec permite que los gobiernos federales ganen elecciones sin necesitar un respaldo significativo en Alberta.
Keith Wilson, copresidente de la organización separatista Let Alberta Decide, sostiene que esta situación deja a la provincia expuesta a decisiones políticas que perjudican a su industria energética.
Wilson cuestiona las restricciones federales que, según afirma, han desalentado la inversión privada en proyectos como el oleoducto Pacific Link, respaldado por Carney para conectar con la costa del Pacífico.
El dirigente advierte que las dificultades para atraer inversión podrían terminar obligando a los contribuyentes a financiar proyectos energéticos que, en otras condiciones, serían desarrollados con capital privado.
Históricamente, el separatismo constituyó una corriente política marginal. Según el ex primer ministro provincial Jason Kenney, los partidos independentistas solían obtener apenas entre el 1% y el 2% de los votos.
Kenney considera que la pandemia de Covid-19 contribuyó a transformar ese escenario, al movilizar a activistas contrarios a las restricciones sanitarias y a las facultades del gobierno.
El dirigente separatista Jeff Rath afirmó que los mandatos federales de vacunación contra el Covid-19 fueron determinantes para adoptar una posición favorable a la independencia.
Tanya Clemens, también copresidenta de Let Alberta Decide, coincidió en que las restricciones de la pandemia impulsaron la organización de los sectores separatistas.
Wilson, por su parte, fue el principal abogado del convoy de camioneros que paralizó durante semanas el centro de Ottawa en 2022 para protestar contra las obligaciones de vacunación y otras medidas sanitarias.
La presión de los activistas independentistas dentro del gobernante Partido Conservador Unido (UCP) contribuyó a que Smith convocara una consulta a la que ella misma se opone.
Algunos de esos sectores participaron anteriormente en la movilización que terminó con la salida de Jason Kenney del liderazgo provincial en 2022.
Pese a sus diferencias históricas con el gobierno federal, Smith ha destacado una mejoría en las relaciones desde la llegada de Carney, en contraste con sus frecuentes enfrentamientos con el ex primer ministro Justin Trudeau.
"Creo que en lo que podemos coincidir es en que hemos tenido un cambio real en los últimos 18 meses", declaró Smith.
Carney ha adoptado una posición más favorable al desarrollo energético, respaldando el proyecto Pacific Link y presentándose junto a Smith en una demostración de unidad contra la independencia.
La guerra comercial de Trump y sus amenazas de anexar Canadá han fortalecido el sentimiento nacionalista, incluso en Alberta, una provincia tradicionalmente conservadora donde los gobiernos federales progresistas han enfrentado una fuerte oposición.
Mark Carney, Primer Ministro de Canadá. | AFP
Durante sus actos en Calgary y Edmonton, Carney recibió algunos de los mayores aplausos cuando planteó la necesidad de diversificar el comercio canadiense y reducir la dependencia económica de Estados Unidos.
Aunque ciertos dirigentes separatistas han buscado acercamientos con Washington, otros rechazan cualquier posibilidad de que Alberta se integre a Estados Unidos.
Wilson descartó ese escenario: "No tengo ningún interés en sustituir a un amo, que gobierna el futuro de mis hijos, que está en Ottawa, por uno nuevo que esté en Washington".
Sin embargo, Jeff Rath y otros defensores de la independencia mantuvieron tres reuniones con funcionarios del Departamento de Estado estadounidense para abordar el futuro de Alberta.
Las Primeras Naciones también han cuestionado el proyecto separatista. Sheldon Sunshine, jefe de la Nación Cree de Sturgeon Lake, sostiene que Alberta no puede abandonar Canadá sin el consentimiento de los pueblos indígenas, debido a la existencia de tratados anteriores a la creación de la provincia.
Sunshine aseguró que su nación permanecería dentro de Canadá incluso si Alberta votara a favor de la independencia y condenó las reuniones de los separatistas con funcionarios estadounidenses.
"Es absolutamente traicionero para el pueblo de Canadá, para el pueblo de Alberta", afirmó el dirigente indígena.
¿Qué podría ocurrir después de la votación?
Aunque las encuestas anticipan un rechazo a la separación, los líderes independentistas aseguran que el movimiento continuará independientemente del resultado.
Wilson considera que la campaña ya consiguió transformar una causa históricamente marginal en un asunto central del debate político provincial.
"Creo que ya hemos alcanzado el éxito cuando miras la participación electoral. La gente está involucrada y está hablando de este tema a un nivel que históricamente no tiene precedentes", afirmó.
Jeff Rath señaló que consideraría satisfactorio que el 30% de los votantes respaldara iniciar el proceso separatista, incluso si la propuesta no alcanza la mayoría.
Rath también busca que Danielle Smith sea apartada del liderazgo del Partido Conservador Unido, lo que podría provocar una fractura en la formación gobernante.
Una eventual división del UCP podría facilitar la aparición de un nuevo partido político abiertamente independentista, prolongando la influencia del movimiento dentro de Alberta.
Algunos residentes temen que la consulta sea el comienzo de un conflicto político prolongado, comparable con los debates independentistas que han marcado la historia de Quebec.
Una manifestación a favor de la unidad de Canadá en Edmonton. | AP
Dave Malka, trabajador del gobierno en Edmonton de 59 años, criticó la utilización de recursos públicos para realizar lo que denominó un "referéndum sobre un referéndum", argumentando que el dinero podría haberse destinado a mejorar la atención médica.
Malka también cuestionó el momento elegido, considerando las amenazas de Trump contra Canadá: "Parece que está ocurriendo en el peor momento posible, cuando deberíamos estar unidos; en cambio, estamos peleando entre nosotros".
Aunque espera una derrota contundente de los separatistas, teme que el movimiento utilice la votación como punto de partida para nuevas campañas: "Esto es sólo el comienzo del Armagedón de la separación, por decirlo de alguna manera".
Jake Graham, residente de Calgary de 35 años, asistió a los actos de Carney vestido con pantalones decorados con hojas de arce y una chaqueta de hockey de Canadá, como expresión de su respaldo a la unidad nacional.
Graham espera que una victoria amplia de los partidarios de permanecer en Canadá permita cerrar el debate separatista durante un período prolongado.
"Espero que esto aplaste esto por mucho tiempo y que quede claro y sea decisivo, que estos murmullos desaparezcan por un tiempo y que podamos ser un Canadá unido", manifestó.
El resultado, por tanto, no solo determinará si Alberta inicia un camino legal hacia un eventual referéndum independentista, sino que también permitirá medir la fuerza política alcanzada por el separatismo y su posible influencia en el futuro de la provincia.