Bullying dentro de las FF.AA: Expertos plantean estrategias para prevenir prácticas abusivas en instituciones jerarquizadas

La semana pasada, los ministerios de Defensa y de la Mujer firmaron un protocolo unificado para prevenir el acoso y abuso sexual dentro de las FF.AA. ¿Cómo se pueden mantener a raya también las actitudes agresivas entre pares?

18 de Marzo de 2019 | 15:48 | Por Consuelo Ferrer, Emol
El Mercurio (imagen referencial)
SANTIAGO.- Después de pasar siete días en el hospital de Iquique, el soldado conscripto Marco Velásquez (18) volvió junto a su padre a su casa, donde pasó la navidad. Había intentado quitarse la vida, pero fue descubierto a tiempo por sus superiores y estuvo con su familia hasta el 27 de diciembre, recuperándose. Entonces volvió a su unidad, pero antes de que pasaran tres meses las cosas empeoraron.

La tarde de este sábado, cuando ejercía labores de centinela, Velásquez le disparó al cabo primero Pedro Benavides (31) y al sargento segundo Fernando Zamorano (39), antes de hacerlo a sí mismo. Los tres fallecieron y la tragedia enlutó al Ejército.

A las pocas horas, su familia habló. "Marco recibió mucho acoso. Aguantó llorando muchas veces, diciendo que no quería volver al Ejército", contó su hermano Germán a El Mercurio. "A él le gustó la institución, pero la gente adentro lo hostigó mucho", dijo.

Su relato fue respaldado por su madre y finalmente el comandante en jefe (s) del Ejército, Schafik Nazal, aseguró que se harían los esfuerzos para "aclarar absolutamente todo". Hoy se están realizando dos investigaciones, una por parte de Fiscalía con Carabineros y otra en el Ejército, para determinar la veracidad de las denuncias de bullying y acoso.

El caso, que todavía debe esclarecerse, tuvo lugar no tan lejos de otra unidad donde el año pasado existieron denuncias por abuso y agresiones, que terminaron con 23 militares dados de baja. El hecho ocurrió en Calama, donde un conscripto fue agredido y abusado sexualmente por una decena de compañeros y terminó con daño hepático.

Apenas la semana pasada las Fuerzas Armadas hicieron noticia por suscribir, junto a los ministerios de Defensa y de la Mujer y Equidad de Género, un protocolo unificado en contra del acoso y abuso sexual. Hoy las autoridades vuelven la mirada sobre estas instituciones y comienza a surgir una interrogante: ¿Cómo se pueden prevenir también las prácticas abusivas entre compañeros o hacia uniformados de menor rango?

La cultura de la angustia


Para el psiquiatra y académico del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Oriente de la U. de Chile, Pedro Retamal, las dinámicas de bullying son un fenómeno que está saliendo de los colegios y ampliándose a muchas otras instituciones, incluyendo las FF.AA. "Es algo que ha existido siempre en la historia, pero que hoy día se hace mucho más intenso porque vivimos en una cultura de angustia, estrés, inquietud y agresión", explica en conversación con Emol.

Es una realidad que, asegura, tiende a generar sorpresa. "Son instituciones que se supone que deberían estar limpias, dada su organización, jerarquización y los protocolos internos que tienen", comenta. Sin embargo, no estarían exentas de padecer los mismos males que el resto de la sociedad.

"Agresores y víctimas tienen problemas emocionales que tienen que ser reconocidos por las instituciones, y ellas tienen que implementar políticas de desarrollo emocional para manejarlos correctamente"

Pedro Retamal
Por eso la suscripción al protocolo de acoso y abuso es, a su juicio, un paso importante. "Si lo están haciendo es porque están reconociendo que también es un problema dentro y que sus miembros igualmente están expuestos", asegura. Ese, dice, es el primer paso: reconocer que el fenómeno existe.

"La agresión humana, como fenómeno, existe y no es algo nuevo. Por mucho tiempo el desarrollo de la humanidad ha ido mejorando y eso ha provocado la ilusión de que los humanos no son agresivos. Aunque la mayoría de las personas no lo son, hay un grupo que sí tiene conflictos y se convierte en agresores, mientras otro grupo pasa a ser víctimas", cuenta.

"Ambas partes tienen problemas emocionales que tienen que ser reconocidos por las instituciones, y ellas a su vez tienen que implementar políticas de desarrollo emocional para manejarlos correctamente", afirma.

Cambiar las normas


Lo que ocurre dentro de las FF.AA. podría ser similar a lo que pasa dentro de los seminarios de formación religiosa. Ese es el ejemplo que entrega Rocío Faúndez, jefa de Desarrollo de Contenidos de la Fundación Todo Mejora, dedicada a trabajar con niños, niñas y adolescentes problemáticas de bullying.

Lo primero que hace es acotar el concepto. "Para que sea bullying tiene que darse entre pares, ser sistemático en el tiempo, tener una relación de asimetría de poder y una intención de hacerle daño al otro", explica a Emol. Como a veces estas situaciones se dan entre uniformados y sus superiores, no está segura de que el término "bullying" sea aplicable.

"Los espacios que tienen características de institución total (...) efectivamente favorecen una cultural abusiva, porque se generan espacios de obediencia absoluta de la autoridad"

Rocío Faúndez
"Es más parecido al mobbing o acoso laboral, que puede ocurrir de un superior o entre iguales", dice. "Los espacios que tienen características de institución total, donde las personas viven permanentemente y que son muy jerárquicas, como las FF.AA. y los seminarios, efectivamente favorecen una cultural abusiva: se generan espacios de obediencia absoluta de la autoridad, de confiarle a ella toda tu fragilidad y quedar aislado de apoyos sociales".

En el caso del bullying en las instituciones educativas, Faúndez asegura que hace una gran diferencia establecer protocolos de denuncia ante situaciones de acoso y maltrato, y que dichas normas se cumplan. "Todo esos mecanismos lanzan una señal disuasiva: esto se toma en serio y no es aceptable", afirma.

"Lo más importante son las medidas institucionales y uno podría preguntar por qué tardaron tanto en empezar a establecer reglamentos y protocolos, porque una vez que los escribes y los pones en ejercicio, toma décadas cambiar una cultura. Las FF.AA. son un espacio de exaltación de esa masculinidad tóxica y para erradicar estas prácticas es necesario un cambio cultural", señala.

"El poder no es ilimitado"


Para explicar su visión, el psicólogo e investigador adjunto del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES), Christian Berger, menciona un ejemplo: el ritual de "mechoneo" en las universidades. "Es una forma de abuso, humillación y denigración que se ha ido eliminando progresivamente en la medida en que las instituciones y la cultura han entendido que no es natural y que no está bien", dice. Eso porque, asegura, el primer paso para eliminar las conductas abusivas es desnaturalizarlas a través de mensajes y normas explícitas.

"En segundo lugar, es importante entender que la jerarquía no implica necesariamente abuso", explica. "Cuando hay poder, debe estar claro sobre qué es ese poder y para qué. Ese poder está dado por los puestos que uno usa, por los cargos y las funciones específicas, pero no implica la posibilidad de pasar por sobre otros por otros ni es ilimitado".

"Cuando hay jerarquías de poder, debe estar claro sobre qué es ese poder y para qué. El poder está dado por los puestos que uno usa y las funciones específicas, pero no implica la posibilidad de pasar por sobre otros por otros ni es ilimitado"

Christian Berger
A menudo en estas instituciones también se generan prácticas informales que siguen esta lógica: rituales de iniciación, dinámicas que buscan humillar a quienes son menores. Por eso asegura que es importante establecer un límite: para qué es y para qué no ese poder que se concede. "También es importante que existan mecanismos a los que se pueda acudir cuando ese poder se usa de manera inadecuada para algo que no está definido", añade.

Pero la clave radica, para él, en otro aspecto: la comunidad. "La manera de prevenir abusos es que la comunidad tenga clara sensibilidad de cuándo hay un abuso de poder, y que tengan herramientas y competencias para poder intervenir. Hay que educar con respecto a cuándo deberían prenderse las alarmas y de qué manera, con qué canales y en qué instancias denunciarlo", comenta.

Se asemeja, a su juicio, a lo que se ha buscado lograr con las campañas contra la violencia intrafamiliar. "Si escuchas algo donde tus vecinos, tienes que denunciar, porque no solamente existe un problema si pasa en tu casa: también eres responsable de lo que pasa afuera en la comunidad. Lo mismo en los colegios con el bullying. No se trata solo de que a ti no te pase: se trata de que a tus compañeros tampoco", complementa.

Protocolos ausentes


Pero más allá de las denuncias de bullying, a Rocío Faúndez de Todo Mejora le preocupa otro antecedente: que el conscripto Marco Velásquez había tenido un intento de suicidio hace pocos meses. "Efectivamente vemos que hay una asociación entre vivir situaciones de violencia y la conducta suicida, y es un tema del cual las FF.AA. también se tienen que hacer cargo", plantea.

"De todos los factores de riesgo, haber tenido un intento previo de suicidio es uno de los más fuertes. Si hubo uno, esa persona tiene cien veces más probabilidades de cometer un suicidio que la población en general, y el 10% de ellos lo va a concretar en algún momento de la vida. Los colegios recién empiezan a tener protocolos de prevención del suicidio, en las FF.AA. no existe nada hoy día", dice.

" Las FF.AA., con el alto nivel de jerarquización que tienen, deben ser lugares donde existan muchísimas más medidas para evitar abusos de este tipo. Por lo tanto vamos a tener que avanzar en mejorar los protocolos"

Mario Desbordes
En el canal de apoyo donde Todo Mejora recibe llamados de adolescentes con riesgo suicida, 64% de quienes se acercan declaran vivir acoso o maltrato. "El que haya habido ese intento y aun así la institución afirme que el equipo médico dijo que estaba bien, indica que estamos frente a una ausencia de protocolo. Eso no debería quedar a discreción de cada autoridad", afirma.

Toda la situación llevó la atención de las autoridades a lo que ocurre dentro de estas instituciones y a enfocar el trabajo en cómo prevenir que vuelvan a ocurrir. "Hay protocolos que quizás hay que mejorar y que tenemos que asegurarnos que se cumplan", dice a Emol el diputado y miembro de la comisión de Seguridad de la Cámara, Mario Desbordes (RN).

"El trato tanto con los miembros voluntarios como con los no voluntarios debe ser siempre el adecuado. Las FF.AA., con el alto nivel de jerarquización que tienen, deben ser lugares donde existan muchísimas más medidas para evitar abusos de este tipo. Por lo tanto vamos a tener que avanzar en mejorar los protocolos", asegura.
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