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Lo que Manfred Max Neef dejó: Las definiciones del economista que habló de "escala humana" en los 80

Fue el primer candidato presidencial ecologista, pero también fue un pensador que inspiró a muchos con una visión que hoy se califica como adelantada a sus tiempos. Max Neef abogaba por retornar a la economía la "sensatez y el sentido común".

08 de Agosto de 2019 | 17:07 | Por Consuelo Ferrer, Emol
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El Mercurio (archivo)
SANTIAGO.- A Manfred Max Neef le habló Johannes Brahms. Así lo relataba él, cuando explicaba el germen de su pensamiento, ese que relacionaba directamente la economía con la sustentabilidad y que hoy, en el día de su muerte, muchos califican como adelantado a su época. Lo contaba para relatar el momento en que pasó de ser un empleado de una bencinera a convertirse en Manfred Max Neef.

"Hice una muy buena carrera en unos pocos años, convirtiéndome en un muy joven y exitoso ejecutivo. Pasados cuatro años me encontré una noche solo en mi sala de estar, escuchando la Primera Sinfonía de Brahms. Al llegar al segundo movimiento, tuve la súbita sensación de que Brahms me preguntaba: '¿Qué haces con tu vida?'".

Max Neef —que recibió en 1983 lo que se considera el Premio Nobel alternativo de Economía y fue rector de la Universidad Austral por ocho años, además del primer candidato presidencial ecologista— dice que ese fue el momento, en 1957, cuando el curso de su vida cambió.

"Comencé a imaginar visiones de mi futuro como ejecutivo a nivel mundial, realizando grandes negocios petroleros, en medio de connotados magnates. De pronto tuve la certeza de que ese personaje no encajaba conmigo. No logré reconocerme a gusto en esas imágenes", contó.

Una semana después de escuchar a Brahms, Max Neef renunció. "Regresé a la universidad a completar mis estudios de postgrado. Adquirí así, con Brahms, una deuda de gratitud de por vida", decía. Este jueves, seis décadas después de renunciar al combustible fósil y a la edad de 86 años, Manfred Max Neef falleció.

De inmediato las redes sociales se llenaron de mensajes de pesar. "Su mirada lúcida sobre nuestra realidad local y global se echará en falta", dijeron. "Fue un visionario que cimentó una mirada nueva, moderna y adelantada a su pares", dijeron también. Y es que Max Neef, radicado hasta hoy en Valdivia, dejó una huella.

Desnudar la economía


Antes de entrar a trabajar en la bencinera, Max Neef había estudiado Economía en la U. de Chile. Después de renunciar, fue profesor en la U. de Berkeley y se dedicó a estudiar los problemas de los países en desarrollo, trabajando para organizaciones de la ONU y varias universidades en todo el continente.

Escribió cuatro libros entre 1982 y 2014, siendo quizás el más icónico el que publicó en 1986: "Desarrollo a escala humana: Conceptos, aplicaciones y reflexiones". Su pensamiento se inspiró en el imperativo de E.F. Schumacher, "Small is beautiful" ("Lo pequeño es hermoso"), de donde nació su propia visión de la economía.

Los criterios de la "economía a escala humana" abarcaban diez necesidades humanas y él mismo la describía como un "retorno a la sensatez y al sentido común". "Es la economía que se fortalece a niveles locales y regionales, donde la gente realmente está, sin caer en el deslumbramiento con el gigantismo y con lo macro como fines supremos", decía.

"(La economía a escala humana) es la que reconoce que el desarrollo tiene que ver con las personas y no con objetos. Es la economía que se reconoce como subsistema de un sistema mayor, que es la biósfera, sin cuyos servicios ninguna economía sería posible"

Manfred Max Neef
"Es la economía de la diversidad, de la interdependencia y de la solidaridad. Es la economía que reconoce que el desarrollo tiene que ver con las personas y no con objetos. Es la economía que se reconoce como subsistema de un sistema mayor, que es la biósfera, sin cuyos servicios ninguna economía sería posible", explicaba.

Su visión buscaba diferenciar crecimiento con desarrollo y defendía que "sin ser espectacular, apuntaba a la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales". De esa línea de pensamiento surgió, en los noventa, la hipótesis del "umbral": la idea de que a partir de determinado punto de crecimiento económico, la calidad de vida comienza a disminuir.

Hablaba también a menudo de la "economía descalza", un término que surgió luego de su encuentro con un indígena en la sierra de Perú, en un día lluvioso. "De pronto me di cuenta de que no tenía nada coherente que decirle en esas circunstancias, que todo mi lenguaje de economista era obsoleto", contó. "Teníamos que inventar un idioma nuevo. En concreto, la economía descalza es la que un economista usa cuando se atreve a meterse en los barrios bajos".

Un mosquito de la nube


Con esa perspectiva, Max Neef llegó a presentar una candidatura presidencial ecologista en 1993. En sus discursos era común escuchar una fábula: la historia del rinoceronte y la nube de mosquitos. "Imagínense en un campo y al frente de ustedes hay un rinoceronte, y el rinoceronte está furioso y listo para atacar", se le puede escuchar decir todavía en un video de YouTube, en inglés.

"La cosa más estúpida que puedes hacer es actuar como si también fueras un rinoceronte. ¿Qué puedes hacer contra él? ¿Cómo lo puedes vencer?", se preguntaba el economista. "Con la nube de mosquitos, que puede volver loco al rinoceronte, quien además es incapaz de matar un solo mosquito".

La clave del éxito, explicaba, estaba en dos puntos: "Primero, la nube se mantiene junta, y segundo, no hay un mosquito jefe, lo que significa que no puedes dirigir la nube. Mientras más mosquitos movilices, en algún momento vas a volver loco al rinoceronte y este se va a caer", aseguraba.

En 1983 Fue galardonado con el premio Right Livelihood Award, considerado el Nobel alternativo de Economía
"Los mosquitos estamos de luto", afirmó hoy a través de su cuenta de Twitter el ex ministro de Medio Ambiente, Marcelo Mena, quien reconoció que Max Neef fue el primer candidato a Presidente por el que pudo votar. Según Mena, "sus pares solo recién ven valor en la protección ambiental".

Aunque en el momento fue calificado por algunos como un "hippie", como candidato recolectó 387 mil votos, equivalentes a un 5,5% del total. "Realmente abrió un espacio de pensamiento progresista más allá de las distintas coaliciones políticas", dijo a Emol Sara Larraín, hoy tesorera de Chile Sustentable, en cuya formación Max Neef jugó un rol importante.

La organización, que nació en 1997 de la mano de ecologistas, activistas, académicos, profesionales y ciudadanos, tenía como fin elaborar una propuesta para la transformación de Chile hacia un desarrollo basado en criterios de sustentabilidad, una preocupación que veinte años después congrega a todo el planeta. Por eso, dice Larraín, él "puso las bases de todo lo que fue posteriormente la institucionalidad ambiental".

Desde hace algunos años, Max Neef estaba radicado en Valdivia, dedicado a la academia. Allí fue rector de la Universidad Austral entre 1994 y 2002, y allí se mantuvo haciendo clases en el Departamento de Economía hasta la fecha.