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Joseph Ramos sobre la propuesta de la Convención: "No veo ningún artículo que favorezca la productividad y el desarrollo económico"

El académico de la U. de Chile dice sentir "frustración y tristeza" respecto del proceso constitucional. No solo tiene reparos en aspectos económicos, sino también en otras disposiciones como la del aborto o la de escaños reservados indígenas definidos respecto de la población de pueblos originarios del territorio electoral y no de quienes efectivamente votan.

29 de Julio de 2022 | 08:41 | Por Francisco Covarrubias, Crónica Constitucional
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El Mercurio
Joseph Ramos no solo ha marcado a muchas generaciones de estudiantes. También es uno de los economistas más respetados por sus pares, razón por la cual fue reconocido como "economista del año" en 2020. Profesor titular del Departamento de Economía de la Universidad de Chile, es un extranjero muy chileno, pues además de llevar ya varios años viviendo en Chile, en 2002 recibió la nacionalidad por gracia.
Pese a su característico buen humor y risa contagiosa, hoy se le nota preocupado.

¿Qué describe más su estado de ánimo respecto del proceso constitucional: optimismo, escepticismo, pesimismo?

—Frustración y tristeza. Se perdió la oportunidad de aunar principios y reglas del juego en una casa común sin vencedores y vencidos.

¿Cuál es su balance del trabajo de la Convención y los convencionales?

—Dispar, con mucho maximalismo y espíritu refundacional, lejos de la propuesta constitucional de la Presidenta Bachelet y nacida de los cabildos del pueblo.

Usted firmó una carta en la que 30 economistas plantean áreas que "podrían generar importantes riesgos e incertidumbres en materia económica, pudiendo afectar la estabilidad política y económica del país y, con ello, su desarrollo socioeconómico". ¿Cómo surgió la idea del texto?

—La carta la originaron académicos jóvenes de varias universidades, a la cual nos sumamos algunos más sénior.

En la carta, ustedes retrucan el consentimiento de los pueblos originarios por ir "más allá del Convenio 169 de la OIT", lo que podría traducirse en impedimentos para proyectos de inversión. ¿Qué podría significar esto en la práctica, en materia económica?

—La expropiación y restitución de tierras a los pueblos originarios inseguriza el derecho de propiedad en las zonas afectas, incentiva reclamos falsos y pone en riesgo nuevas inversiones hasta el término del proceso. Y quedó al menos ambiguo en qué cambios constitucionales se requiere consentimiento de los pueblos originarios, ¿en los puestos reservados, ¿en la restitución de aguas?, ¿en la justicia paralela?

¿Cuáles son los aspectos que más le preocupan del proyecto constitucional?

—En el ámbito no económico, el aborto pasa a ser libre por la Constitución, salvo las excepciones prohibidas por la ley; a diferencia de hoy que es prohibido por la Constitución, salvo las excepciones permitidas por la ley. Consagrar en la Constitución el derecho al aborto de esta manera me parece tratarlo como un bien y no un mal, cuando, a lo sumo, al destruir vida, es un mal menor.

"También me preocupan los puestos reservados para los pueblos originarios (...). Además, la eliminación del estado de emergencia le quita a la autoridad un instrumento importante, como hemos visto, para frenar la violencia".

¿Y en el ámbito económico?

—No veo en la propuesta constitucional ningún artículo que favorezca la productividad y el desarrollo económico. En cambio, contiene varios que erosionan la economía. Ninguno por sí solo es un exocet a la economía, por ejemplo, nacionalizar la minería o remover las bases de una economía de mercado, pero en conjunto dificultan un crecimiento más allá de lo mediocre.

Aquí, Ramos se detiene y procede a enumerar cinco disposiciones que, en su opinión, "son las peores".

"Los derechos de agua, que pasan a no ser comercializables, lo más grave, y de duración definida, menos grave, si se pueden renovar en condiciones objetivamente enunciadas. Golpea así a cientos de miles de agricultores cuya propiedad pierde mucho valor sin indemnización y reduce el valor de las garantías que respaldan sus créditos, reduciendo sus inversiones. Tira por la borda el nuevo Código de Aguas que el Parlamento acaba de aprobar por amplias mayorías".

La segunda, dice, es "la iniciativa parlamentaria en gastos, seguridad social e impuestos que debilita la responsabilidad fiscal", y la tercera: "La autonomía financiera de los territorios, que incluye la posibilidad de emitir deuda, donde el fisco central pasará a ser el que se hará garante efectivo de la deuda, lo que presionará la deuda pública al alza sin mayor freno, pues el principio de responsabilidad fiscal enunciado en la Constitución me parece aspiracional más que eficaz".

Como cuarto punto señala que "se incrementará la conflictividad laboral al extender el derecho de huelga a cualquier momento, incluso mientras rija el contrato colectivo, y sobre cualquier materia, incluso en temas no atingentes a la empresa, como solidaridad con otras huelgas o presionar por legislación, y en el sector público. Imagínese una huelga de los controladores aéreos, de Contraloría, del Servicio Médico Legal, de Gendarmería”"Finaliza con que "las concesiones mineras dejan de ser indefinidas. Me parece bien que sean del tipo ‘úsenlas o piérdanlas’, pero dejan de tener protección constitucional pues son revocables por simple ley. ¿No desalentará esto la inversión minera que es necesariamente a muy largo plazo?".

¿Hay algo más que le inquiete?

—Hubo omisiones serias. La mayor se refiere, en mi opinión, al sistema político. La fragmentación actual de los partidos políticos (son 22) induce al populismo y no al bien común, pues incentiva a diferenciarse entre ellos más que entrar en coaliciones, cuidar su clientela más que responsabilizarse por el bien común. Solucionar esto requiere, por ejemplo, que en algunos distritos sea elegido solo el que más votos saca, lo que induciría a la formación de coaliciones.

Un jurista francés dijo que una buena Constitución no hace feliz a un pueblo, pero una mala lo hace infeliz. Siguiendo la analogía, ¿cree que una buena Constitución no asegura el desarrollo económico, pero una mala asegura el subdesarrollo?

—Estoy de acuerdo. Una buena Constitución es condición necesaria, pero no suficiente para el desarrollo económico. Pero una mala, una que no proteja la propiedad privada o vulnere las reglas básicas de una economía de mercado, sí frenará el desarrollo.

La experiencia muestra que países (mayoría de latinoamericanos) que garantizan varios derechos sociales no los logran satisfacer adecuadamente, y otros (mayoría de europeos) no los tienen, pero los satisfacen muy adecuadamente. ¿Debiéramos haber aspirado mejor sobre "aspiraciones sociales"?

—Toda sociedad se organiza con la aspiración de lograr un mayor bienestar para su población. Además de los derechos civiles, políticos y económicos, debe lograr derechos sociales como salud, trabajo, educación, seguridad social. Sin embargo, al enunciar estos derechos sociales hay que cuidar de dos peligros: el primero, que no sean letra muerta, aspiraciones "sin dientes"; el otro es que sean las cortes y no el Parlamento las que determinen qué es un salario o una pensión digna o una educación de calidad, etc., independiente de las capacidades del país.

"Por eso, me parece que la Constitución debe garantizar umbrales mínimos de estos derechos sociales, pero mínimos determinados por la ley y actualizados periódicamente por ley. Que sea análogo a la salud, donde las enfermedades designadas Auge garantizan la debida atención en un período máximo de tiempo. Así, por ejemplo, en educación la ley puede fijar un umbral mínimo de años obligatorios, hoy es 12 años, pero tal vez ya estamos maduros para 14 años; o en cuanto a su calidad, que la ley diga el derecho a asistir a escuelas con un Simce, digamos, de al menos 225. De este modo, el derecho tiene "dientes" y se evita que sea mera aspiración o que se judicialice todo.

Se ha repetido que el Banco Central quedó adecuadamente resguardado, pero ustedes critican en la carta que la remoción de consejeros es un peligro. En la actual coyuntura de inflación, si estuviera vigente la propuesta de Constitución, ¿a qué peligros nos enfrentaríamos?

—Si bien no estimo la remoción un riesgo serio, arriesga en algo la independencia de los consejeros. Que yo sepa, desde 1989 no ha sido necesario remover a uno. Si no está roto, ¿por qué arreglarlo?

¿Es la plurinacionalidad un problema o una oportunidad?

—Es un activo nuestro ser un país pluricultural y diverso. Nos enriquece a todos. Concuerdo con la conveniencia de puestos reservados para los pueblos originarios, pero según cuántos optan por votar en las listas originarias y no lo que se hizo en la Convención. Se propone en la nueva Constitución que sea según la participación de los pueblos originarios en la población. Según población, puede violar groseramente el principio fundamental de cada persona un voto, lo que les dio a los pueblos originarios el doble de representación en la Convención a si hubiera sido según los que votaron en sus listas.

El haber restringido la materia de exclusividad del Ejecutivo en proyectos que impliquen gasto, ¿abre la puerta al populismo?

—Definitivamente. La propuesta le da al Parlamento iniciativa en seguridad social sin concurrencia presidencial, prestándose al populismo parlamentario que vimos en el 2020 y 2021 con los retiros de pensiones. Si bien en materia de gastos y tributación el Parlamento debe eventualmente concitar la concurrencia presidencial, el Parlamento será el "policía bueno" que propone mayores gastos y menor tributación, mientras que el Ejecutivo será el malo que debe oponerse para cuidar la responsabilidad fiscal. Esto presiona al Ejecutivo a absorber todo el costo político de ser el malo de la película o ceder ante la presión parlamentaria. Definitivamente, por mucho que la nueva Constitución hable de responsabilidad fiscal, en los hechos es una receta para indisciplina fiscal. Debilita la responsabilidad del Ejecutivo, sin que el Parlamento asuma la suya.

Usted acaba de lanzar un libro sobre la existencia de Dios. Al mismo tiempo ha expresado que por motivos morales vota Rechazo. ¿Ello se circunscribe al aborto o hay algo más?

—Además del aborto, me parece injusto consagrar la posibilidad de que haya personas con más votos que otras en los puestos reservados para los pueblos originarios según población y no su votación.

¿Está convencido de votar Rechazo o algo lo puede hacer cambiar?

—Votaré Rechazo, a no ser que se comprometan a corregir los puntos mayores que objeto.

¿Y ve ánimo para eso?

—Lamentablemente, no.
Si el resultado es estrecho para el Apruebo o el Rechazo, ¿qué cree que ocurrirá el día después?

—Mucho desánimo de parte de los perdedores. Será importante acoger la sugerencia del Presidente Lagos de que vayamos acordando desde ya los cambios por hacer, gane el Apruebo o el Rechazo.

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