Una situación "lamentable", un "basta ya" y hasta un "genocidio urbano". Esas son algunas de las calificaciones que ha recibido más reciente vandalización a un edificio patrimonial, esta vez, el Museo Nacional de Bellas Arte (MNBA), que el pasado jueves a eso de las 17.30 horas de la tarde, fue rayado con grafitis por dos jóvenes, en el tejado de la techumbre del costado suroriente.
"Se trata de una situación lamentable, dados los esfuerzos que se han hecho por mantener en orden el edificio y fachadas de este Monumento Nacional", dijo al respecto Fernando Pérez, director del MNBA.
Asimismo, desde el edificio patrimonial señalaron que "se inició una investigación exhaustiva por parte del Museo y se entregarán todos los antecedentes para denunciar el hecho ante las Brigadas Investigadoras de Delitos Contra el Medioambiente y Patrimonio Cultural de la PDI. Además, se están llevando a cabo otras gestiones legales ante las autoridades pertinentes
En tanto, este martes el gobernador regional metropolitano, Claudio Orrego, presentó una querella contra quienes resulten responsables por daño a Monumento Nacional, acción judicial que involucra penas que van desde 541 días hasta 3 años de cárcel y multas de hasta 12 millones de pesos. Y "por esta vía, dar una señal al resto de quienes creen que pueden destruir lo que nos pertenecen a todos; se acabó la fiesta, tenemos que recuperar la ciudad para los ciudadanos (...) llegó el momento de decir 'basta ya'", dijo la autoridad regional.
Escenario del patrimonio cultural
El hecho, que ha recibido una condena transversal y cuyos antecedentes se pusieron a disposición de Brigadas Investigadoras de Delitos Contra el Medioambiente y Patrimonio Cultural de la PDI por parte del propio recinto patrimonial afectado -y que también solicita la querella de la Gobernación-, ha abierto un intenso debate sobre el complejo escenario del patrimonio cultural en el país.
El domingo, académicos de la facultad de Ingeniería, Arquitectura y Diseño de la Universidad San Sebastián, enviaron una carta a El Mercurio condenando el rayado. "El vandalismo alcanzó las cúpulas", comienza el escrito cuyo mensaje central es que "el rayado tiene invadido el espacio público, como si toda la ciudad fuera una zona de sacrificio (...) una lástima que hoy muchos lo normalizan".
Ayer lunes, y en una carta al mismo medio, el arquitecto de la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA), Gonzalo Mardones, acusó de una toma de decisiones "irracional y permisiva" por parte de las autoridades frente a "estos atentados feroces contra nuestras ciudades, monumentos y nuestro territorio (...) el genocidio urbano es el acto de destruir ciudades, y por tanto, aniquila la belleza, borrando el arte y la cultura".
"Invito a nuestras autoridades del Gobierno y de los municipios a preguntarse todas las mañanas antes de iniciar sus labores de gobernanza: ¿hasta cuándo esta permisividad que cultiva el odio a lo culto y a la belleza, que nos impide volver a la tan soñada vuelta a una convivencia culta y pacífica?", sostiene.
Pero el ataque al MNBA no es el único hecho que ha resultado de preocupación, sino que pareciera que el problema no distintigue de edificios patrimoniales. En marzo, Yves Besaçon, arquitecto colegiado y académico de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, envió una carta a El Mercurio expresando su preocupación por el estado de la sede del Colegio de Arquitectos, afirmando que el monumento histórico se había transformado "en soporte de lienzos y grafittis".
En conversación con Emol, afirmó entonces que se trataba de una percepción que también compartían otros colegas, quienes esperaban que el colegio tomara "acciones concretas" respecto al estado "deplorable" en que se encontraba el edificio. Esto, porque la declaración de monumento histórico no sólo entrega protección para la conservación del inmueble, sino que "le da una condición distinta, y hay una obligación de mantenerlo". En respuesta la presidenta del gremio, Jadille Baza, dijo a este medio que se estaban coordinando con el municipio de Santiago e iniciando el proceso para realizar la cuarta restauración de la fachada, proceso que se había truncado por el estallido social.
"Se ha instalado un hastío frente a la destrucción de la ciudad"
Es, precisamente el 18-O y las constantes manifestaciones posteriores, uno de los factores que ha sido sindicado por entendidos en el tema como parte importante de aquellos que han generado un deterioro en el patrimonio y han abierto una serie de importantes desafíos en la materia.
En mayo, y en el contexto del Día del Patrimonio, el
ex presidente del Consejo de Monumentos Nacionales, Emilio de la Cerda, dijo a este medio que "el patrimonio del país, entendido en sus manifestaciones materiales e inmateriales, está sometido hoy en día a un momento de inflexión muy importante, en parte por los fenómenos que se detonan desde la revuelta de octubre que produce un daño muy severo en el patrimonio de Chile, al menos en el patrimonio urbano".
Hoy, a propósito de lo ocurrido con el MNBA, actualiza a este medio que también existe una suerte de una obsolescencia material de los bienes, y por "el desarrollo inmobiliario, que reemplaza lo construido con nueva edificación, donde se pierde mucho patrimonio; a ello se suma toda esa destrucción deliberada de parte de grupos que refleja esa desafección del patrimonio, que lo ven como símbolos ofensivos u opresores, y lo atacan como una manera de cuestionar aquella base social que, se supone, sostienen dicho patrimonio, como por ejemplo, el Monumento a Baquedano o las iglesias".
A su juicio, apenas ocurrió el estallido social, "ciertos grupos de la sociedad que en otra instancia hubieran condenado ese ataque, como ese ataque estaba precedida por justa demanda de mayores condiciones de dignidad, de bienes públicos, se generó una confusión bien compleja que no fue suficientemente en condenar ese daño; fue muy notorio ese silencio frente a la destrucción a la ciudad", plantea, y eso, afirma, inevitablemente generó un daño acumulado.
De todos modos, de la Cerda plantea que hoy esa pulsión "se ha ido moderando, y cada vez hay más voces críticas frente a la destrucción de la ciudad; se ha ido instalando un verdadero hastío y ese es un cambio importante".
Marco legal
En la conversación de mayo, de la Cerda también apuntó a que el marco normativo actual "está completamente obsoleto, hace muchas décadas, entonces no nos permite tener herramientas adecuadas para no sólo ir en protección de ese patrimonio dañado, sino que para poder gestionar, reconocer y difundir de manera adecuada el patrimonio cultural".
Hoy, detalla que "tenemos un marco regulatorio, que es la ley de Monumentos Nacionales del año '70, que está basada en un decreto de 1925, entonces vamos a cumplir 100 años con una forma de entender y proteger el patrimonio basada en una mirada experta y centralizada como el Consejo de Monumentos, que no cuenta con herramientas financieras ni de gestión para poder sostener ese patrimonio".
En esa línea, de la Cerda recuerda que la discusión por cambiar la legislación sobre el patrimonio se ha transformado en un debate político, "y nosotros lo vivimos muy fuerte en los proyectos de ley que presentamos en 2019 y luego en una indicación sustitutiva en 2021 ante el Congreso, porque se generó un debate muy fuerte donde lo técnico se tensionó frente a lo político. Y si bien la Ley se aprobó en primer trámite Constitucional en la Cámara de Diputados, hoy está en el Senado, en segundo trámite constitucional", detalla.
La concejala de Santiago y también presidenta de la Comisión de Barrios, Patrimonio y Desarrollo Urbano, Rosario Carvajal dice a este medio que efectivamente no sólo los museos están siendo afectados por este tipo de hechos, sino que también se trata de prácticas que se han extendido a "bibliotecas, las fachadas de zonas típicas, entre otras zonas, como en el barrio Yungay", y agrega que "efectivamente aquí falta una mayor proactividad desde las instituciones, principalmente desde el Ministerio de las Culturas y el Consejo de Monumentos".
Según cree, es necesario hacer varias acciones en distintos ejes. "Primero, la fiscalización, que es fundamental, porque cuando se habla de la naturalización de que se vandalice nuestro patrimonio, falta mayor seguimiento a estos hechos; y, segundo, la prevención que incluya educación, para sensibilizar a la población sobre los valores patrimoniales", remarcó.