El recinto de Ichuac es uno de los 16 templos de la Escuela Chilota de Arquitectura religiosa en madera reconocidas por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. En 2025 se cumplirá un cuarto de siglo desde esa nominación que generó grandes expectativas por la posible llegada de recursos para mantenerlas y por el impacto en el turismo. Actualmente, la condición de los templos es dispar. Por siglos fueron mantenidos por sus comunidades, pero la designación de Monumento Histórico Nacional, previa a su postulación a la Unesco, relegó a las comunidades a un rol de espectadores. "Como es patrimonio mundial, muchas veces no se podía hacer nada", dijo la fiscala. Cualquier intervención requiere permisos del Consejo de Monumentos Nacionales, lo que toma tiempos extensos. Así, mientras algunas como Quinchao, Dalcahue, Nercón, Aldachildo o Rilán han sido restauradas, incluso reconstruidas, otras han tenido intervenciones menores y puntuales. Entre los casos más complejos están Detif, también en Lemuy, que literalmente se cae a pedazos y cuya torre, que perdió la cruz y está afirmada por puntales desde 2016, fue intervenida de emergencia.