En la recta final de la elección presidencial, el Gobierno puso sobre la mesa la agenda valórica. En concreto, el Ejecutivo presentó discusión inmediata al proyecto de eutanasia, lo que obliga en la práctica a los parlamentarios a votar y despachar la iniciativa en un plazo máximo de seis días.
Una decisión de la que se da cuenta luego que la eutanasia fuera objeto de diferencias entre el abanderado republicano, José Antonio Kast, y la candidata de Unidad por Chile, Jeannette Jara, durante del debate de la Asociación de Radiodifusores de Chile (Archi) .
Mientras el exdiputado adelantó que vetaría el proyecto a modo de "sugerencia" de los legisladores, la otrora ministra de Trabajo aseveró que la promulgaría.
Así, en la oposición han acusado al Ejecutivo de caer en el electoralismo. "Nuevamente vemos al Gobierno priorizando la campaña electoral por sobre lo fundamental", reprochó el senador y jefe de bancada de senadores UDI, Sergio Gahona. Del mismo modo, el senador Francisco Chahuán acusó que la eutanasia se está utilizando como un instrumento elector.
Con todo, entre analistas es un debate abierto el impacto de la discusión en el tablero electoral, y qué candidato en particular se ve afectado por la reinstalación del proyecto. Si bien, la agenda valórica es sindicada como un flanco para Kast, al remarcar su respaldo al proyecto, Jara puede arriesgar, por ejemplo el voto que fidelizó este jueves, en la reunión con Hualpén que tuvo 40 pastores de las iglesias cristianas, evangélicas y luteranas.
El académico de la Universidad Central, Marco Moreno, señaló que "en un escenario de balotaje, los temas valóricos actúan como gatillantes que ordenan a los votantes en el eje cultural. Y en Chile, donde la eutanasia tiene un apoyo transversal cercano al 70%, esta discusión tensiona más a Kast que a Jara".
"Él queda defendiendo una posición minoritaria justo cuando necesita ampliar hacia el centro; ella aparece alineada con la mayoría social. No es un tema que cambie el sentido de la elección, pero sí puede afectar climas de opinión y la disposición de los votantes moderados a participar, en un escenario que ya es muy estrecho"; agregó.
A su vez, el director ejecutivo del Instituto de Estudio de la Sociedad, Claudio Alvarado, apuntó que "el Gobierno parte de la base que esta agenda perjudica a José Antonio Kast. Sin embargo, en la medida en que se trata de temas que no forman parte de las prioridades ciudadanas, también confirma el tipo de lógicas que mueven al oficialismo, y en ese sentido le da una oportunidad a la oposición para subrayar hasta qué punto el país necesita un cambio de rumbo, de la mano de un Gobierno centrado en dichas prioridades".
A su vez, el académico de la Universidad de Talca, Mario Herrera, vio que el debate "perjudica a Jara, pero no por el proyecto de eutanasia en sí. Los temas valóricos, en general, tienen poco rédito electoral".
"Algunos son temas con un consenso más amplio -matrimonio o uniones civiles- mientras que otros generan mayor división -eutanasia-. En los temas de consenso, es extraño que un candidato esté en contra, mientras que en los temas que dividen lo que se gana en votantes liberales se pierde en conservadores y viceversa. Este eje (liberal-conservador) ya no se mueve en la misma dirección el izquierda y derecha. Por tanto, lo que gana por un lado, lo pierde por otro".
Con todo, indicó que "discutir sobre eutanasia desvía la atención de la campaña y, por eso mismo, perjudica a Jara. No gana votos con esa discusión y ocupa espacio en la agenda de la candidata que pudiera usarse para propuestas que conecten con un electorado más amplio".
"Esta campaña se gana por la capacidad para cumplir con demandas materiales -economía familiar, salud, seguridad- y no por temas posmateriales como la eutanasia", cerró.