Este martes, el canciller Alberto van Klaveren confirmó la salida de la embajadora de Chile en Nueva Zelandia, Manahi Pakarati.
Según explicó, la decisión no respondió únicamente a sus controvertidas declaraciones en redes sociales ni a la entrevista concedida a un medio internacional en septiembre de 2025, sino principalmente al incumplimiento de los protocolos establecidos para este tipo de intervenciones públicas.
Los errores de Pakarati
Durante su exposición ante la Comisión de Relaciones Exteriores, el ministro detalló que las faltas atribuidas a Pakarati incluyen la emisión de opiniones públicas que “limitaron” la eficacia de su labor diplomática, la omisión de solicitar autorización previa a Cancillería para otorgar la entrevista y el no envío posterior del audio o la transcripción correspondiente.
Van Klaveren recordó que la normativa vigente exige que los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores, incluidos los embajadores, gestionen una autorización antes de conceder entrevistas en los países donde están acreditados y, una vez realizadas, remitan el registro completo a la Cancillería.
Posteriormente el canciller fue consultado por Felipe Kast (Evópoli), integrante de la comisión de RR.EE sobre que pasará con la hoja de vida de Pakarati, a lo que el canciller aseguró que dejará "una constancia en su ficha", además de indicar que la embajadora "no será reasignada a otra embajada".
Sin embargo, al momento de anunciar su adscripción, el ministro señaló que se tomó la decisión "poniendo término a su destinación en Nueva Zelanda y disponiéndose su presentación en el Ministerio de Relaciones Exteriores, para cumplir las funciones que se encomendarán en su momento", lo cual abrió la duda a si Pakarati seguirá integrando la embajada mediante otro cargo.
Sigue debate tras salida de Pakarati
Tras su salida, la ministra vocera de Gobierno Camila Vallejo señaló en entrevista con radio Sonar que la decisión "responde a una evaluación estrictamente institucional".
"Es una funcionaria diplomática y se le remueve de la función que tiene asumida ahora, a propósito de no cumplir con lo que estrictamente señala el protocolo respecto a esa función. Yo entiendo que, sin embargo, ella tiene una carrera dentro de Cancillería y por eso probablemente sigue en otras funciones", manifestó en apoyo a lo dado a conocer por el canciller.
El senador Iván Moreira (UDI), en tanto, aseguró que la reiteración de "conductas inadecuadas merece sanciones más severas, entre ellas, un llamado inmediato a Santiago, no a fin de mes"
En esa línea, el diputado Stephan Schubert (Republicanos) señaló que "le pregunté (al ministro) por qué ella seguía en el cargo de embajadora y en el servicio exterior, a pesar de que ya no está como embajadora de Chile en Nueva Zelandia, pero sigue siendo embajadora. Esto podría volver a repetirse".
Diego Schalper (RN), por su parte, aseguró que Pakarati quedó con "tarjeta amarilla" y que tendrá que tomar una decisión "si quiere dedicarse al activismo o a la diplomacia".
En esa línea, Pedro Araya (PPD) se sumó a las críticas, señalando que "la destitución no agota el problema. Estamos frente a actuaciones que revelan una falla grave de criterio y de conducta, incompatible. Mantener a una persona en la Cancillería, aun desde otra posición, sin una evaluación política y administrativa profunda, expone innecesariamente al país".
Por su parte, Juan Ignacio Latorre (FA) defendió a la embajadora, asegurando que "hablar de autogobierno o autonomía" no implica pasar a llevar "la integridad territorial de Chile".
Asimismo, Ericka Ñanco (FA) manifestó que "la solicitud de renuncia a la embajadora Manahi Pakarati en Nueva Zelandia me parece una medida un tanto excesiva"