Tras la entrega de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen) 2024, varios académicos cuestionaron la nueva metodología del sistema y atribuyeron la baja en la cifra de pobreza a la fuerte entrega de subsidios del Estado y advirtieron de la debilidad del mercado laboral en el país.
En concreto, el promedio nacional de pobreza por ingresos quedó en 17,3% en 2024, mientras que en 2022, se situaría en un 20,5% (-3,2 puntos). La medida fue celebrada por el Ejecutivo.
Sin embargo, ayer viernes, en una columna de opinión titulada "La Casen y la debilidad del mercado laboral" publicada en El Mercurio, el director de Clapes UC y exministro de Hacienda, Felipe Larraín, y la investigadora del mismo centro, Carmen Cifuentes, advirtieron del refuerzo de subsidios que habría influido en la cifra de pobreza.
Ambos profesores del Instituto de Economía UC señalaron que los resultados del sondeo "muestran que el aumento de los ingresos y la contención de la pobreza descansan cada vez menos en el trabajo y cada vez más en la acción del Estado, dejando en evidencia la persistente debilidad del mercado laboral chileno".
"Entre 2022 y 2024, el ingreso monetario promedio de los hogares aumentó, pero este crecimiento no se explica principalmente por mayores ingresos laborales, sino por el fuerte incremento de los subsidios monetarios", afirmaron.
Según explicaron los académicos, "en 2024, estas transferencias alcanzaron, en promedio, $84.573 mensuales por hogar, el nivel más alto registrado en la serie. En los hogares de menores ingresos, el peso del Estado es aún más evidente: en el primer decil, casi siete de cada diez pesos del ingreso monetario provienen de transferencias, y en el segundo decil los subsidios explican cerca de un cuarto del ingreso total. Solo a partir del tercer decil la dependencia del ingreso laboral vuelve a ser dominante".
En ese sentido, apuntaron que "este patrón plantea una pregunta ineludible: ¿está el Estado reemplazando parcialmente al mercado laboral? El ingreso monetario promedio sube, pero el crecimiento de los subsidios ha sido claramente más acelerado que el del ingreso proveniente del trabajo. Esto sugiere que, sin transferencias, la pobreza sería considerablemente mayor".
Agregaron que a su juicio "el problema no es la existencia de subsidios, sino el riesgo de que estos se transformen en un componente estructural del ingreso de los hogares, no como complemento, sino como sustituto del trabajo. Lo preocupante es que el mercado laboral no está generando suficientes ingresos, especialmente para los hogares de menores recursos. Parte importante del bienestar observado hoy se sostiene crecientemente por el Estado, en un contexto de empleo estancado y baja creación de puestos privados formales".
"Sin empleo formal, el ingreso laboral no despega, y el Estado entra a suplir esa carencia. Pero cuando la política social deja de ser un complemento y pasa a ser un sustituto, emergen riesgos evidentes de mediano plazo".
Felipe Larraín y Carmen Cifuentes, de Clapes UC
"Este escenario es consistente con un ingreso laboral que, en los hogares más vulnerables, no logra reemplazar el rol que actualmente cumplen las transferencias monetarias. Sin empleo formal, el ingreso laboral no despega, y el Estado entra a suplir esa carencia. Pero cuando la política social deja de ser un complemento y pasa a ser un sustituto, emergen riesgos evidentes de mediano plazo", advirtieron los académicos de Economía UC.
También el economista Sergio Urzúa se refirió a la situación ayer en una carta enviada al mismo medio, donde señaló que "los resultados de Casen 2024 invitan a reflexionar. De acuerdo con los datos oficiales, entre 2017 y 2024 el promedio de los subsidios monetarios mensuales de los hogares creció 109,8% (o $44.260 extras cada mes en pesos del 2024). En el mismo período, el promedio de los ingresos mensuales del trabajo de los hogares aumentó solo 4,5% ($54.589 adicionales)".
"¿Será que parte de los problemas que se observan hoy en el mercado laboral son producto de los (des)incentivos que produce este crecimiento desigual?", cuestionó el también investigador de Clapes UC y profesor de la Universidad de Maryland.
"Contradicciones del modelo"
También a través de una misiva publicada hoy, el académico de la U. de Chile y economista de la Fundación SOL, Gonzalo Durán, explicó que "en el primer decil de ingresos, el ingreso laboral promedio mensual del hogar apenas llega a $52 mil, y casi el 70% de los ingresos proviene de subsidios del Estado. proporción que en 2017 era del 37%".
"De acuerdo con la Casen 2024, la mitad de las y los trabajadores percibe menos de $630 mil líquidos mensuales. Frente a este escenario:
¿Cuál sería la magnitud de la pobreza si se midiera antes de las transferencias, bonos y subsidios estatales?", cuestionó el economista.
Según sus cálculos, "la pobreza por ingresos (así definidos) ascendería a un 25%, es decir, casi ocho puntos porcentuales más. Para las personas de 60 años y más, pasa de un 13,6% a un 34%".
"Estas cifras muestran con claridad que en Chile el llamado 'modelo' no garantiza ingresos suficientes para amplios sectores de la población sin depender de bonos y subsidios, y que es el Estado el que termina parchando sus contradicciones estructurales", cerró.
Oposición lamenta "desigualdad en los ingresos"
Esta jornada también a través de una carta enviada a El Mercurio, autoridades, exministros y figuras de la oposición cuestionaron los resultados de la Casen y lamentaron que "baja la pobreza, no la fragilidad".
La misiva fue firmada por Karla Rubilar; Felipe Kast, Sebastián Sichel; Alfredo Moreno; Joaquín Lavín; Cristián Monckeberg; Sebastián Villarreal; Alejandra Candia; Andrea Balladares; Soledad Arellano; Blanquita Honorato y Carol Bown.
Si bien destacaron que los resultados dan cuenta de un "avance real y no debe minimizarse", señalaron que "lo relevante no es solo cuánto baja la pobreza, sino por qué baja. Los datos muestran que esta reducción no se explica por una recuperación del ingreso del trabajo, sino por el aumento sostenido de subsidios y transferencias estatales".
"Hoy, muchos hogares no logran sostenerse únicamente con su empleo. No es falta de esfuerzo individual, sino un mercado laboral marcado por informalidad, inestabilidad y bajos salarios, y donde la desigualdad en los ingresos del trabajo sigue siendo elevada", aseguraron.
Las autoridades enfatizaron en que "los subsidios cumplen un rol indispensable: contienen la pobreza y amortiguan la fragilidad social. Pero no deberían reemplazar al trabajo como principal fuente de seguridad y proyección. En ese sentido, son una solución transitoria, que no construye futuro y que, por lo mismo, no debería dejamos tranquilos".
"La Casen 2024 no muestra un país que haya resuelto sus problemas de fondo, sino uno que se sostiene, que resiste, a expensas de unas arcas fiscales cada vez más exigidas. Mientras el trabajo formal no vuelva a ser un verdadero camino de estabilidad, la pobreza podrá seguir bajando en las estadísticas, pero la fragilidad seguirá instalada en la vida cotidiana. Y esa es una cuenta que, tarde o temprano, siempre se paga", advirtieron.
En esa línea, cerraron con que "ahí debe estar el énfasis del próximo gobierno, y no tenemos duda de que así será".